El Sevilla no se acomplejó ante el Barcelona

El empate del Barcelona en Sevilla, que no puede calificarse de tropiezo dada la importancia del equipo del Sánchez Pizjuán, ha dejado la Liga con sólo cinco puntos de diferencia entre el líder y el Real Madrid. El campeonato ha recobrado emoción porque al campeón el aguardan tres trances importantes.

El Barça ha de visitar a Villarreal, Valencia y Real Madrid. Son tres encuentros en los que puede perder puntos y, especialmente, en el Bernabéu. Ello pondría el título a cara y cruz. Solamente cabe pensar en que la ventaja barcelonista respecto del Madrid está en la goleada del Camp Nou. No parece probable que para ganar el gol average el equipo madrileño venza por media docena de tantos de diferencia.

El Barcelona acusó el esfuerzo que tuvo que emplear para eliminar al Arsenal. En el campo sevillista comenzó a manejar el encuentro a su modo y marcó un gol válido en jugada que resolvió Bojan quien había sustituido al cuarto de hora a Pedro, lesionado. Pérez Lasa volvió a tener una actuación lamentable y al margen de abstenerse para pitar penaltis se inventó una falta para anular el gol de Messi en libre directo.

El Sevilla salió en el segundo tiempo pleno de coraje y acorraló al Barça. Empató en tanto de cabeza de Navas y con Kanouté ejerciendo magisterio en el centro del campo se adueñó de la pelota y del ritmo y con ello, además del tanto, Valdés tuvo que pasar notables apuros.

El mérito sevillista estuvo en no acomplejarse, en reaccionar con fe con el marcador en contra y el presumible juego embriagador del Barcelona. La segunda parte tuvo emociones múltiples. Ambos equipos tuvieron ocasiones para mejorar su marcador y con el empate todos debieron sentirse satisfechos.

El juego desarrollado mereció la pena. Fue un gran espectáculo futbolístico. Se nos avecinan jornadas de ambiente cargadísimo.

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