Mourinho no oculta su enemistad con Valdano

La ruptura entre Jorge Valdano y José Mario Mourinho es total. El entrenador, que siempre va por libre, ya ha puesto las cosas claras y en conferencia de prensa ha afirmado que no se habla con el director general deportivo. El míster solamente conversa con el presidente Florentino Pérez y el director general dedicado a cuestiones administrativas y publicitarias, José Ángel Sánchez. Sospecho que en estos momentos es Valdano quien está en inferioridad de condiciones.

El entrenador no va a ser despedido porque ello, además de romper el ritmo del equipo y crear disensiones dentro de la plantilla, costaría una fortuna. Otra cosa sería si a final de temporada fuera él quien diera el portazo y se marchara con viento fresco.

Mientras llega junio, tiempo en que se constatará hasta que punto ha sido efectiva la medicina de Mourinho, es decir, si se han ganado títulos, y de acuerdo con lo afirmado por éste hay felicidad general, ello le inclinará a continuar en el Madrid. Éste caballero, que siempre ha sido culo de mal asiento, no tendría inconveniente en cambiar de aires. Y hasta volver al Inter.

Lo que resulta papeleta para Florentino es compaginar la presencia de los enfrentados en el club. El entrenador tiene los papeles bien definidos, se sabe cuál es su función fundamental. El oficio del director general deportivo es también concreto solo que sin papel ante el entrenador sus funciones quedan recortadas.

La presencia de dos personas, en funciones no forzosamente conectadas, que no se dirijan la palabra se puede solventar. Lo que no queda claro es cómo han de conversar los dos enemistados. Que el entrenador se sirva del presidente y de un dirigente que no tiene nada que ver directamente con la función deportiva, para hablar de intereses que afectan a Valdano es, como mínimo, chocante.

Valdano, hace unos años, en un comentario periodístico afirmó de Mourinho que tenía “hambre atrasada de gloria y el gusto por tenerlo todo bajo control”. Peor fue cuando dijo: “Quien no tuvo talento para jugar no cree lo suficiente en el talento del jugador”. Residentes en Madrid, pero no amigos.

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