El Barça-Madrid contravino la jornada de reflexión

Es falso que el sábado fuera jornada de reflexión. También que el domingo no hubiera declaraciones políticas cuando en Cataluña acudían a las urnas. El Barça-Madrid es más que un partido y, prácticamente, todo cuanto se dice o publica hablando del mismo tiene claros matices políticos. Ambos clubes representan las dos Españas.

Madrid y Barcelona encarnan conceptos políticos muy distantes y así ha sido a lo largo de su centenaria historia. Con el tiempo, lo que fueron matices se convirtieron en definiciones concretas.

Lo que predican desde ambas entidades, lo que muestran las banderas que en mayor número se exhiben en los dos estadios, sin embargo, no obedecen a propuestas políticas concretas. Hoy, por ejemplo, estarán enfrentados José Luis Rodríguez Zapatero y Alfredo Pérez Rubalcaba, culé y vikingo respectivamente.

Al margen de las diferencias existentes entre los socios de ambas entidades es innegable que el barcelonismo tiene tintes catalanistas y el madridismo, centralistas.

En el Camp Nou hay cuatribarradas, incluidas las esteladas, y en el Bernabéu hace años que lucieron las nacionales en las gradas. Al principio fueron símbolos contra vascos y catalanes, pero ahora ondean juegue quien juegue con lo que los madridistas parecen privatizar la rojigualda.

El fútbol contiene los sentimientos que ningún otro deporte ha conseguido conquistar. En política, domicilio, matrimonio o trabajo se puede cambiar, pero no conozco a nadie que se cambie de club. Si lo hace desconfíen.

Quien ha sido bético jamás votará el Sevilla. Antonio Hernández en su entrañable “La marcha verde”, lo más que hizo fue hacer pedir a un viejo, en la hora de la muerte, que sus hijos lo afiliaran al Sevilla para que fuera un sevillista y no un bético quien se muriera.

El fútbol tiene la virtud de que permite destapar las fobias de quienes en otros aspectos quieren pasar por bienpensantes. O sea, quienes gozan con la derrota del Barça o viceversa. O quienes desean que cada semana ganen dos equipos: el suyo y el que juega contra el Madrid.

Esta vez el pronóstico aunque se considere favorable al que juega en casa, no me parece razón de fe. El Madrid apunta más pegada que el Barça de esta temporada.