Muerte súbita

El desfibrilador será obligatorio en el fútbol.

El Valencia Club de Fútbol tomó el acuerdo de instalar cinco desfibriladores en el campo de Mestalla en cada partido. Se pretende con ello no sólo acudir en los casos en que los enfermos con los futbolistas, sino que también se quiere a los espectadores.

El caso de Berruezo, jugador del Sevilla, muerto en el campo del Pontevedra, avisó de la necesidad de analizar en mayor profundidad a los jugadores. El caso de Miguel Martínez, quien al poco de ser fichado por el Atlético de Madrid sufrió un problema cerebral y estuvo siete años en coma, aumentó la profundidad de los reconocimientos.

El Atlético, poco después, renunció a la contratación del extremo del Hércules, Ramón, joven de gran porvenir deportivo, por deficiencias cardiovasculares. Le salvó la vida Miguel Martínez.

El caso del sevillista Antonio Puerta ha servido para mejorar más la prevención. El españolista Dani Jarque no pudo beneficiarse de la alerta que causó Puerta porque murió en la habitación del hotel en que se encontraba concentrado.

En Salamanca cayó redondo Miguel García y los médicos del equipo local y del Betis ya tenían en su botiquín el desfibrilador, que aplicado al jugador permitió salvarle la vida. Ya no hay médico del fútbol que no lleve el desfibrilador consigo.

En los mismos días anunció su retirada definitiva el madridista De la Red, quien también cayó fulminado en un campo de fútbol y se le detectaron anomalías que le impiden la práctica profesional. Miguel García anunció también su final y lo hizo feliz por no correr más peligros.

Internacionalmente, también se conoció la intención del baloncestista Oberto, quien jugó en España, y ahora pertenecía a un equipo de la NBA, de retirarse dado que se le habían diagnosticado problemas que podían tener funestas consecuencias.

En España consta que entre 1994 y 1997, hubo 191 fallecimientos y sólo el 21 por ciento lo fueron por causa cardiaca. Entre 1995 y 2001, hubo 61 casos de muerte súbita y de ellos sólo dos mujeres. En los años recientes los porcentajes han aumentado y han sido más conocidos.

Los deportes con más casos son por este orden, ciclismo, fútbol y gimnasia. Los estamentos médicos recomiendan que en las categorías de aficionados se intensifiquen las exploraciones.

La medida adoptada por el Valencia también servirá para que esos casos en que la muerte súbita llega a un espectador se pueda conseguir la salvación. La muerte súbita es uno de los peores males del deporte mundial.

Pese a los múltiples reconocimientos, y algunos altamente especializados a que son sometidos los deportistas profesionales, con cierta frecuencia se dan casos dramáticos en los que no se ha podido hacer nada. En España, los fallecimientos repentinos son estadísticamente importantes aunque los que afectan a deportistas aficionados no cuentan para los titulares periodísticos.