Portugal y España revancha del Mundial

España y Portugal juegan hoy en Lisboa el partido de la confraternidad mundialista. Dicho de otra manera, el encuentro en que ambas federaciones festejan el proyecto de conseguir la sede del campeonato del mundo de fútbol de 2018.

España tuvo el suyo en 1982, de amplio descrédito en lo organizativo y deportivo y ahora funde sus intenciones con la federación portuguesa cuyas infraestructuras son insuficientes para un acontecimiento de este tipo.

La sede conjunta, que no será la primera porque ya existe el precedente de Corea y Japón, tiene grandes posibilidades de ser elegida. Por ahora, ambas federaciones están obrando con mesura aunque haya habido una sospecha de compra de votos, cuestión que no ha sido contrastada.

Las selecciones nacionales juegan un partido más que amistoso. Recientemente, en competición, se enfrentaron en Suráfrica y el encuentro resultó favorable a los españoles por el gol de Villa. Nuestros vecinos, como es natural, tratarán de tomarse la revancha porque la honrilla cuenta.

La rivalidad viene del comienzo de la implantación de este deporte en ambos países y los comienzos fueron muy favorables a los españoles. Pablo Hernández Coronado, polifacético jugador, entrenador y secretario técnico dijo de sí mismo que pasaría a la historia por ser el primer seleccionador que perdió con Portugal.

Ello ocurrió en Lisboa, el 26 de enero de 1947, y fue con rotundo 4-1. Portugal jugó con delanteros que han pasado a la historia como componentes de los cinco violines. De ellos destacaron Ferreira, Correia, Peyroteo y Travasos.

La primera España que perdió con Portugal la formaron Bañón (Lezama m.48) Querejeta, Curta; Gonzalvo III, Bertol; Iriondo, Panizo, Zarra, César y Gainza. Posteriormente, España eliminó a Portugal en fase previa del Mundial del 50.

Durante la Guerra Civil hubo dos partidos de la selección de la España nacional contra la portuguesa. Los franquistas perdieron en Vigo y Lisboa. La FIFA no dio validez a ambos encuentros porque no participó la España republicana.

En la posguerra, Portugal fue amigo que se prestó a romper el aislacionismo. Su equipo era una imagen de lo que deseaba la España franquista. Jugaban Cuaresma, Cruz, Paciencia y Espíritu Santo. Era una bendición. Y además, no ganaban.

Hoy, la calidad de ambas selecciones es más pareja que antaño. No será fácil a España ganar a los portugueses de Cristiano Ronaldo, Simoes, Pepe, Carvalho, Ricardo Costa.

Sobre el autor de esta publicación