Las selecciones de fútbol no dependen de Las Cortes

El Comité Olímpico Internacional decidió en la sesión de su comisión ejecutiva en Acapulco, en 1991, que solamente acogería como comités olímpicos nacionales a los de naciones reconocidas por la comunidad internacional, es decir, la ONU. Con ello se frustraron las posibilidades del Comité Olímpico Catalán (COC) que patrocinó Ángel Colom.

En aquella decisión estaba incluida la negativa a la creación de comité de Gibraltar, operación que se estaba llevando a cabo porque bastaba la firma de cinco federaciones internacionales. Juan Antonio Samaranch obró con rapidez para evitar el bochorno que hubiera supuesto ver a los gibraltareños en Barcelona-92.

La norma del COI no es ajena a las decisiones de las federaciones nacionales e internacionales de las distintas disciplinas. En las grandes competiciones internacionales, Juegos Olímpicos o campeonatos mundiales, únicamente participan selecciones de comités reconocidos.

En el fútbol siempre se recurre al argumento, lo que ha hecho algún diputado en Las Cortes, pidiendo el reconocimiento de la selección de Euskadi, por la existencia de federaciones y selecciones nacionales de fútbol de Inglaterra, Escocia, Gales e Irlanda del Norte.

El caso es excepcional porque fueron estas federaciones las creadoras de la FIFA. El estamento internacional lo fraguaron en el Reino Unido del mismo modo que dictaron el reglamento internacional del que todavía son vigilantes por medio de la International Board. En Juegos Olímpicos, en cambio, sólo haya una selección del Reino Unido.

La FIFA ha seguido las normas del COI y ya ha repetido que no puede admitir selecciones regionales porque ello equivaldría a atomizar el fútbol organizativo. En Europa han crecido las selecciones nacionales por la desmembración de grandes entes como URSS, Yugoslavia o Checoslovaquia.

La FIFA tendría que admitir un número de selecciones nacionales españolas, que dicho en términos matemáticos sería igual a equis. No se podría negar lo mismo a Córcega, Bretaña, Normandía o a los milaneses.

La aprobación de selecciones con carácter internacional, como se ha discutido y votado negativamente en Las Cortes, no depende de estas. La legislación deportiva es internacional. Y tiene normas que por ahora no hay intención de modificar.