La Liga apunta a relevo

La clasificación de la Liga comienza a clarificarse. Presenta signos inequívocos de lo que, de no cambiar sustancialmente, ha de ser su devenir. El Madrid apunta a relevar al Barcelona. Con otro fútbol, pero con orgasmo goleador.

Entre el Madrid y el Barcelona ha habido cambios de actitud que, inevitablemente, parece que condicionan el campeonato y, consecuentemente, su resultado final. Hay signos que apuntan a un nuevo campeón de Liga.

El Madrid cambió de actitud en el pasado verano y renunció a la alfombra roja de la presentación de sus galácticos. No hizo alardes clamorosos porque se limitó a fichar buenos futbolistas, independientemente del entusiasmo que pudieran causar.

Florentino no renunció a disparar con pólvora de rey aunque lo hizo con el consejo de l nuevo entrenador quien prefirió la efectividad al “glamour”. Contrató a Ozil, Carvalho, Khedira, Di María, Pedro León y Canales, buenos jugadores con los que afirmar el equipo en todas sus líneas.

Mourinho apuntaló la zaga con su compatriota Carvalho, sumó a la zona de creación a Khedira y Ozil y Canales para que en la delantera pudiera haber relevos y cambios de sistema contrató a Di María y León. Firmeza en cada zona del campo.

Pep Guardiola ha pecado de optimista. El club no está para grandes dispendios, pero el entrenador no parece centrado en lo que celebra cuando cree que todos los problemas los puede resolver con muchachos de la cantera. Es cierto que entre ellos hay futuro, mas no todas las exigencias para seguir siendo campeón.

Al Barça se le nota la baja de un jugador como Xavi y, sobre todo, la falta de inspiración une determinada tarde de Lionel Messi. El equipo vive sujeto a cuatro jugadores clave. Su baja es siempre muy sensible. No hay fondo de armario.

El Barça continúa aferrado a su brillante juego que, en ocasiones, cuando carece de velocidad es empalagoso y no tiene pegada para resolver los partidos. Le cuesta marcar goles y hasta conservar el resultado.

Mourinho ya ha decidido la alineación titular y un sistema de juego distinto al barcelonés. El Madrid juega a otra velocidad. Con hombres idóneos para el contragolpe rápido se está convirtiendo en equipo imparable. Los signos apuntan al relevo.