Madrid y Barça representación mínima en Los Príncipe de Asturias

Nunca un premio Príncipe de Asturias concedido a unos españoles ha tenido tantas dificultades para que se consiguiera digna representación para recogerlo en la solemne sesión del Teatro Campoamor de Oviedo. Sólo Real Madrid y Fútbol Club Barcelona se resistieron a ser representados.

Cuando fue premiada la selección de baloncesto únicamente faltó Pau Gasol porque en Los Ángeles (Estados Unidos) no le dieron permiso. Ahora se trataba de dar acceder a subir al escenario desde localidades con hora de viaje en avión.

La Fundación dio toda clase de facilidades para que los jugadores pudieran estar en la concentración de su equipo a la hora de la cena lo que no era auténtico distorsión de los planes de los entrenadores.

El Madrid tardó en conceder permiso al capitán de la selección Iker Casillas, pero finalmente Florentino Pérez, sin restarle demasiada autoridad a su entrenador, terció para que el ridículo no fuera monumental. La presencia del capitán salvó los muebles madridistas.

El Barcelona estuvo resistiendo hasta el final. Pep Guardiola no quería dar su brazo a torcer lo que sirvió para que persona imñorgante en el fútbol español me dijera: “Me resulta extraño- que Manel Estiarte que tiene tanta influencia en Guadiola, que hasta le ha colocado el pañuelito que lleva en la chaqueta no lograra más concesión que la de Xavi”.

Y no fue Estiarte quien convenciera a al entrenador. El presidente Sandro Rosell aceptó que hubiera represtación barcelonista y todo parece indicar que desde el Palacio de La Zarzuela le pidieron que mediara.

Los dos grandes clubes han hecho el ridículo. Se han querido justificar con Casillas y Xavi. Y lo de éste es más sangrante si tenemos en cuenta que está algo lesionado y Guardiola lo está cuidando.

Athletic, Villarreal, Valencia y Sevilla no pusieron ninguna pega. Lo inaudito es que Madrid y Barça no se opusieran a Mediapro y le exigieran que sus partidos se jugaran en domingo. En ese caso no habrían tenido excusa. No consta que ninguna de los dos hiciera fuerza para el cambio de fecha.

Madrid y Barça se han comportado como los deportistas estadounidenses, Carl Lewis, Martina Navratilova y Lance Armstrong, los único que se ciscaron en el premio y no acudieron a recogerlo.

Armstrong, cuando se enteró que había dotación de ocho millones de pesetas en el galardón lo reclamó. No se los dieron porque es condición obligatoria acudir al Teatro Campoamor y subir al escenario.

Los problemas que causa el deporte a la Fundación no los crean grandes personalidades mundiales, políticas, científicas o literarias.