El Barça anuncia grandes sufrimientos

El Real Madrid no gusta a muchos de sus más fieles seguidores y José Mourinho encabrita a algunos. Verbigracia: Javier Marías. Ahora comienza a vencer con facilidad. Ha recuperado parte de la capacidad goleadora que tuvo la anterior temporada con Manuel Pellegrini en el banquillo.

Al Barcelona le cuesta ganar los partidos. Ha perdido parte de la gran eficacia con que se adornaba en campañas anteriores. Muchos de sus seguidores empiezan a poner en duda su capacidad para seguir ganando títulos. Pep Guardiola está perdiendo carisma.

El Madrid de Mourinho se ha reforzado con respecto al que dirigió Pellegrini. Esta temporada ha fichado a Canales, Pedro León, Khedira, Ozil, Di María y Carvalho. Ha equilibrado más sus líneas y tiene fondo de banquillo.

El Barça cometió la pasada temporada el pecado de soberbia de creer que podía prescindir de Eto´o y seguir cosechando grandes triunfos con Ibrahimovic y la cantera. Elo sueco y el ruso Chygrinsky, no cuajaron y salieron del club. El único gran refuerzo de este año ha sido David Villa.

En el Madrid siempre se gasta con generosidad, pero los grandes desembolsos tienen que ver con estrellas fulgurantes. Alguna de ellas también puede fallar, como en el caso de Kaká, quien solamente mejora sus prestaciones cuando ha de jugar con la selección de Brasil.

El Madrid si se reencuentra con Cristiano Ronaldo y su constancia goleadora se presentará como favorito en cada partido. No es el caso del Barça que ganó el sábado al Valencia con gran sufrimiento.

El Barça ha fiado demasiado el futuro a la cantera. La política es buena desde el punto de vista organizativo, deportivo y económico, pero ello tiene sus riesgos porque no siempre dan el salto los Piqué, Iniesta, Messi, Busquets y Pedro, por poner unos ejemplos.

Mourinho se puede permitir el lujo de castigar a Pedro León y ningunear de paso al Getafe. Guardiola no conforma un equipo competitivo si a la vez juegan Bojan, Jeffren, Nolito y Thiago. No hay color entre estos relevos y los que puede alinear al Madrid.

El sábado el Valencia lo puso contra las cuerdas. Habría bastado que Pablo Hernández marcara el segundo gol que tuvo en sus pies, para que, probablemente, el panorama hubiera cambiado. El Barça, derrotado por el Hércules y con la igualada en casa con el Mallorca, anuncia grandes sufrimientos.