Los premios del Deporte, problemas de los Príncipe de Asturias

Los premios Príncipe de Asturias nunca tienen problemas para que acudan a recibir los galardones premios Nobel de medicina, literatura o ciencias varias. La incertidumbre está siempre en las gentes del deporte. En Oviedo hemos visto a personajes de fama mundial política o cultural, pero no vimos a premiados como Carl Lewis, Natalia Navratilova y Lance Armstrong.

Hay ocasiones en que el jurado prescinde de un claro ganador porque, previamente, anuncia que no acudirá a recoger el premio. Ello da la impresión de que los miembros del mismo no saben reconocer los valores reales de los deportistas mundiales.

En la lista de galardonados habrían estado Jack Nicklaus, Usain Bolt, Michael Jordan o el nadador Michael Phelps. Ninguno se prestó a recibir el galardón como Woody Allen, Rostropovich  o Arthur Miller.

Este año se ha corrido el peligro de que la selección española de fútbol no acudiera a recoge el premio del deporte, merecido por sus éxitos en la Eurocopa y el Mundial y, especialmente, por haber creado un estilo de juego que ahora es imitado en medio mundo.

Los partidos que en sábado han de disputar Real Madrid y Barcelona se convirtieron en el problema del año. En principio, además de Vicente del Bosque solamente se iba a contar con jugadores menos carismáticos que los pertenecientes a los dos grandes clubes españoles.

José Mourinho, quien no sabe en que club vive, salió al ruedo a decir que ninguno de los suyos acudiría a Oviedo. El Madrid, Real por decisión de Alfonso XIII, iba a estar ausente en la fiesta de su biznieto. Mourinho, quien no debe saber que el Madrid también es más que un club, no contó con la opinión del presidente y ha tenido que transigir.

No ha sido una gran bofetada la recibida por el entrenador aunque podría haberse ahorrado el cachete de haber consultado antes de anunciar por tierra, mar y aire su decisión. Florentino Pérez no quería desairar a su entrenador, pero tampoco podía hacerlo con la Casa Real.

Iker Casillas, capitán madridista y de la selección, subirá al escenario del Teatro Campoamor. Con

él habrá otros campeones mundiales y parece ser que quien desea ganarse animadversión en muchos aficionados es el Barcelona.

El jurado de los deportes de este año, por la muerte de Juan Antonio Samaranch tuvo que improvisar un presidente circunstancial y tal misión recayó en Manel Estiarte, campeón olímpico y premio Príncipe de Asturias y consejero áulico de Pep Guardiola.

Estiarte estuvo muy meticuloso con el acta de la concesión y en parte la censuró, por cuestiones políticas, se comprometió a que su amigo Guardiola diera premiso para que hubiera representación barcelonista.

La fiesta, con culés y sin ellos, con Vicente del Bosque y Casillas al frente, tendrá la brillantez propia del acto y para el Barcelona habrá repudio por miles de españoles que han apreciado su juego y lo han aplaudido.

Parece extraño que Sandro Rosell esté en esta cuestión, espiritualmente, cerca de Joan Laporta.