El Madrid despide a Raúl sin homenaje

Vivimos tiempos de homenajes y despedidas. Alberto Contador ha sido recibido como decían los viejos cronistas en olor de multitudes, descripción acertada si tenemos en cuenta el tufo del sudor veraniego. La Copa mundial, también. Raúl ha salido de tapadillo.

La Copa del Mundo la van a pasear por España para que las multitudes puedan verla de cerca y las fuerzas vivas que la reciben y exhiben puedan manosearla. Para el público queda lo de “se mira y no se toca”, eslogan que corean los socios de los campeones.

El trofeo mundialista lo recibió en primer lugar doña Esperanza Aguirre que en esto de los fastos suele ganar por la mano. También recibió antes que el presidente del Gobierno José Luís Rodríguez Zapatero a Alberto Contador ganador del Tour.

Habría servido de polémica y escándalo que el trofeo llegara primero a Barcelona porque no se habría tomado en cuenta que el mayor número de campeones es catalán. La selección sub-19 que está jugando el torneo europeo también tiene mayoría abrumadora de barcelonistas.

Entre las idas y venidas ha sido gran noticia que Raúl, capitán madridista, haya tenido que emigrar a Alemania. Bien es cierto que no lo hace como nuestros compatriotas de los años cincuenta, pero ha salido del Madrid sin el homenaje que merecía.

El Madrid ha despedido a Raúl y da la impresión de que se ha quitado un peso de encima. Ya no era titular indiscutible y, sin embargo, cada vez que en la pasada temporada Pellegrini le requería, cumplía dando señales de su listeza en el área.

Raúl hace tiempo que no estaba para liderar el equipo aunque si tenía todavía peso específico en la plantilla y era ejemplo a imitar tanto dentro del primer equipo así como en los distintos conjuntos de la cantera.

El Madrid organizó grandes fastos con alfombra roja para recibir a Cristiano Ronaldo y Kaká, por cierto dos de los grandes ases fracasados en el Mundial, y no ha sabido organizar una salida emotiva a quien ha sido durante tantos años emblema del club.

Raúl merecía un partido de despedida en el Santiago Bernabéu. Jugadores con menor trascendencia en lo social y deportivo han tenido homenajes a lo grande. Las figuras históricas merecen algo más que unas palabras cariñosas del presidente.

Alfredo di Stéfano salió del Madrid de manera conflictiva porque se empecinó en seguir jugando y lo hizo en el Espanyol con Kubala. Santiago Bernabéu dijo que no volvería al club mientras él viviera y así fue. A Di Stéfano se le ofreció dentro del club el puesto que quisiera. No ha sido el caso de Raúl.