España tiene salud deportiva y cáncer económico

España ha ganado el Mundial de fútbol y acaba de conquistar el Tour de Francia, el Gran Premio de Alemania de Fórmula 1 y la gran carrera de motociclismo con Jorge Lorenzo, en Laguna Seca. Pese a ello, la botella está medio vacía.

El ciclismo español lleva ganando el Tour cinco años consecutivos con Contador, Pereiro y Sastre. Y sin embargo, peligra. Este deporte carece de fundamentos económicos en nuestro país.

Las victorias de los grandes campeones nacionales son los árboles que no dejan ver el bosque. No hay grandes empresas que apuesten por ellos pese a sus triunfos.

El ciclismo ha padecido durante años el estigma del dopaje y ello hizo abandonar a empresas que en modo alguno quisieron que se las relacionase con ello. En España, la excusa es la crisis, pero el abandono viene de más lejos.

Las grandes empresas patrocinaron le genial idea el ADO para fomentar el deporte olímpico y actualmente, en lugar de juntar la marca a una disciplina lo hacen en conjunto.

Nadie quiere ser el apoyo del boxeo y cualquier otro deporte con cierta violencia y tampoco gusta estar al lado de disciplinas que aparecen en los medios informativos sancionadas por dopaje como atletismo y ciclismo.

Eusebio Unzue anda loco por encontrar patrocinador para el equipo. Caisse d´Epargne acaba el contrato y no tiene intención de renovarlo. En la próxima temporada los mejores formarán en equipos extranjeros y muchos engrosarán el paro.

El deporte español tiene buena salud deportiva y está atacado por al cáncer más mortal: la ausencia de dineros. Ni siquiera el fútbol puede presumir de economía saneada.

Los males del ciclismo, no obstante, no son peores que los del fútbol. Los clubes tienen deudas que en situación normal les obligarían al cierre de su actividad.

El equipo que ha ganado el Tour con su estrella, Alberto Contador, es producto de un capricho político del máximo dirigente de Kazajistán. Al equipo le sirve para constatar que la capital del estado es Astana.

Al fútbol inglés comenzaron a salvarlo magnates rusos y árabes. Uno de estos ha llegado a Málaga. Si la gran aspiración del deporte español consiste en los caballos blancos el panorama no puede ser más desalentador.

El fútbol se mantiene gracias a la generosidad de las entidades bancarias. El ciclismo no tiene quien le amamante. Nuestros grandes campeones no tienen apoyos nacionales.