Tras la gloria mundialista, polémica

El Mundial aún está en celebraciones y la Federación, sin dejar descansar a los internacionales, les tiene preparado un partido amistoso contra México el 11 de agosto. La Liga ha sido sorteada y ya tenemos partido del siglo para el 28 de noviembre.

El fútbol hay ocasiones en que resulta estomagante por la sucesión de acontecimientos que nos ocupan. Aún no han acabado los festejos, las celebraciones por la Copa el Mundo, cuando ya tenemos el primer problema federativo.

Ángel María Villar, presidente de la Federación Española de Fútbol, concertó con México un partido amistoso para las fiestas de celebración del segundo centenario de la nación. Villar no cayó en la cuenta de que el 11 de agosto es fecha inadecuada.

Entre la final mundialista y el partido de México solo hay un mes de diferencia. Los internacionales no habrán tenido tiempo de descansar y menos aún de prepararse para acometer nueva temporada y partido de compromiso aunque amistoso.

España ha ganado el Mundial y no puede acudir con tal título en condiciones inadecuadas. Por respeto a México hay que llegar con los mejores. Por respeto a la historia de la selección hay que tratar de ganar y complacer a los espectadores.

Como es natural, más de un club pedirá que le eximan de seleccionar a sus internacionales. Ello tendrá como consecuencia que alguna entidad se cargue con críticas qu,e en algunos casos, irán más allá de lo estrictamente deportivo.

Es inadmisible que la Federación, por su afición a hacer caja, modo de justificar sus enormes gastos, contrate partidos que están más allá de lo razonable.

Con este compromiso polémico vamos a cerrar la gloria de La Roja. Y ello llega cuando ya se ha sorteado el campeonato nacional de Liga y el primer partido del siglo de la temporada entrante está señalado para el 28 de noviembre.

Madrid y Barça comenzarán la temporada pensando en sus confrontaciones y de momento siguen meditando y contando Europa para cerrar las contrataciones. Ambos están sin cerrar plantillas.

Madrid y Barça no nadan en la abundancia y de ahí que se tienten tanto la ropa antes de hace una inversión.