Las averías nunca paran el pelotón

Alberto Contador aprovechó ventajosamente la avería que sufrió Andy Schleck. Si en el Tour el pelotón de cabeza se parara cada vez que un ciclista padece un pinchazo o una caída, se hablaría de fair play, pero se convertiría la carrera en juegos florales.

Una cosa es competir deportivamente y otra, retener la marcha hasta que la anomalía quedara superada. No sería divertido.

Contador entró en una de las etapas con la rueda trasera medio frenada y ante tal dificultad nadie pensó en detener la marcha. Cuando Schleck padeció una caída sí hubo parón con lo que se benefició de la buena voluntad de sus colegas.

El ciclista madrileño se convirtió en líder tomando la delantera del grupo de cabeza y obteniendo segundos de ventaja sobre el luxemburgués. De no atacar para que su gran adversario recuperara el terreno perdido, probablemente, estaríamos hablando de algún cambio sustancial en la cabeza de la clasificación.

En el grupito de cabeza –parece que ya ha desaparecido la gilipollez de hablar de grupeto- iban Samuel Sánchez y Dennis Menchov quienes mantienen el gran duelo por la tercera plaza o lo que es lo mismo el podio de los Campos Elíseos.

Y pudo suceder que Alberto se retuviera y estos siguieran su desesperada marcha. Habrían obtenido ventaja y con ello puesto en peligro el liderato tanto de Schleck como de Contador.

No recuerdo que la muerte de Simpson parara la carrera en el Mont Ventoux. No me consta que cuando Beloki cayó y Armstrong se beneficiara de ello incluso recorriendo unos metros por fuera de la carretera, hubiera campaña contra el estadounidense.

En el Tour hubo accidentes famosos que no fueron cargados al debe de los beneficiados. Por ejemplo, cuando Luís Ocaña se cayó en el descenso del “coll” de Mente y perdió el Tour que estaba ganando.

Sigo sin ver que las reparaciones de pinchazos impongan treguas en la carrera. Nadie decide aminorar la velocidad para aguardar a que el perjudicado se reincorpore al pelotón.

El ciclista luxemburgués se dedicó siendo líder, a marcar a Contador pegadito a su rueda para beneficiarse de los tirones de éste. Tampoco tal actitud agrada, pero es propia de las ocasiones en que el líder tiene que vigilar a sus principales adversarios.

Contador tiene que soportar ahora algunas actitudes contrarias de parte del público francés. La etapa que acaba en el Tourmalet y la definitiva contrarreloj dejará claro quien merece más ganar el Tour. En el caso del español será por tercera vez.