Los Pirineos también avalan a Contador

Los montes Pirineos nos separaban de Francia y llegó Federico Martín Bahamontes y rompió la muga en el Tourmalet. Allí donde hay un monumento a Henri Desgranges, debería haber otro dedicado al corredor toledano.

Ocaña, fue el segundo vencedor. Luego llegaron Perico y el supercampeón Indurain. La lista fue aumentando con aspirantes como Beloki y ganadores como Oscar Pereiro y Carlos Sastre.

La mitología de los Pirineos la está recuperando Alberto Contador. Ya ha ganado dos veces y lleva camino de conseguir la meta de París por tercera vez.

Los ciclistas españoles ganan el Tour, pero siempre acaban mostrando su poderío en la cadena montañosa con puertos tan históricos como Tourmalet, Aubisque, Aspin, Solour o Peyresourdre.

Este año se celebra el centenario de la primera ascensión del Tourmalet y el Tour lo celebra con dos escaladas, una por cada cara. El “coll”, tantas veces sentenciador de la carrera, también servirá en su celebración para consagrar al ganador.

El Tourmalet debería tener, además del bar restaurante que está en la cima, un permanente puesto de helados para recordar aquella estampa de “El Águila de Toledo” tomándose uno después de llegar el primero.

Aquella fotografía de Federico, apoyado en la bicicleta, refrescándose tras la dura subida, pasó a la historia y el régimen la magnificó ocultando la realidad del hecho.

En los años cincuenta cualquier momento glorificador era portada. Federico no se paró en la cima para dar envidia a sus competidores, para mostrar su superioridad. Simplemente, se detuvo por avería y tuvo que esperar al coche de equipo para repararla.

Alberto Contador se vistió de amarillo antes de dar las batallas definitivas en las dos últimas etapas montañosas. Además le aguardaba la oportunidad de la contrarreloj, especialidad en la que es superior a su gran adversario Andy Schleck.

La historia, al menos en lo anecdótico, hay ocasiones en que se repite. Bahamontes disputó la corona de la montaña y hasta la victoria en el Tour al luxemburgués Charlie Gaul.

En el centenario del Tourmalet otro español, Alberto Contador y otro luxemburgués, Schleck, están en emocionante mano a mano por lo más grande de la carrera: el podio de los Campos Elíseos.

En los tiempos modernos el reinado de la montaña ha perdido brillantez. No importa que el vencedor final no haya sido el mejor en Alpes y Pirineos.