Madrid y Barça, sin galácticos

El Fútbol Club Barcelona contrató a David Villa con la presidencia de Joan Laporta. Su sucesor, Sandro Rosell, de momento, se ha conformado con el sevillista Adriano. El nuevo presidente está sin posibles.

Florentino Pérez ha contratado a Pedro León y al alemán Khedira. Dos buenos jugadores, sin duda, aunque no son dos estrellas y no pertenecen al mundo de la galaxia, aunque son posibles triunfadores.

Los dos grandes no han causado grandes sorpresas, salvo la de la escasez de recursos económicos que parece la nota predominante en ambos casos aunque en el Madrid no se han dado tres cuartos al pregonero.

Rosell ha tenido que salir a la palestra para explicar la ruina en que le han dejado el club. Seis titulos en un año y una Liga más y números rojos. Ha tenido que pedir un crédito.

Se sabía que el Barça estaba muy endeudado como también lo está el Real Madrid. Las lenguas de doble filo, curiosamente, sólo hablaban de los agujeros del Valencia. Todos pobres aunque no de solemnidad.

El club catalán ha tenido que recurrir a los bancos como tantas veces para poder seguir adelante. No había dineros para pagar las nóminas cuya fecha límite era el 30 de junio y tampoco para poder complacer a la parroquia con un fichaje destacado.

El Madrid se está limitando a contratar a jugadores cuyo traspaso es medianamente aceptable. Atrás, al menos de momento, han quedado la mayoría de las peticiones de José Mourinho.

El Barça sigue luchando por contratar a Cesc. Para esta operación le queda el resto de los ciento cincuenta millones del crédito sindicado que le ha sido concedido, pero ello está cada día más difícil.

El Madrid aún no ha logrado fichar a Maicon, Ozil y Swansteiger, ahora que ya pronunciaba su nombre en alemán algún locutor deportivo. Tampoco han caído en el saco, los otros veinte nombres que se han barajado en los medios para crear ilusiones.

Sin fichajes galácticos el Madrid de Florentino Pérez no es lo esperado. El personal civil siempre sueña con gentes de reconocido prestigio universal. Tal vez sucede que el presidente madridista se ha tentado la ropa y ha visto que tal y como está el mercado es preferible la prudencia. O que no hay tantos futbolistas nacidos para jugar en el Madrid.

El mercado tiene dos problemas fundamentales. De una parte, lo caros que son los traspasos y de otra, las incertidumbres que existen respecto de los ingresos televisivos.

El Barça, aun perdiendo dinero ha podido hacer caja con algún traspaso. El Madrid lo tiene difícil porque sus retales cuestan mucho y, fundamentalmente, sus salarios son inaceptables.

Este verano nos vamos a tener que conformar con homenajear a los campeones del mundo. Nos estamos quedando sin galácticos.

Estamos sin blanca.