Del Bosque tiene más de una fórmula de juego

La duda metafísica que presenta la alineación de la selección nacional para el Mundial está centrada en el número de centrocampistas y, consecuentemente, de delanteros. Para mantener las actuales señas de identidad, hay quienes se inclinan por colocar cinco hombres en el centro del campo y dejar un solo delantero en ataque.

Tal y como juega el equipo español, resulta evidente que cuantos más futbolistas de toque-toque incluya en el centro tendrá mayor posesión de balón y podrá imponerse al equipo contrario en ello. El número, acompañado de la calidad, suele inclinar la balanza.

Jugar con un solo delantero suele denotar conservadurismo. Tal concepto desaparece si los componentes de la línea son jugadores con cierta tendencia al ataque y alguna habilidad para el remate a puerta. Xavi, Iniesta, Silva, Xabi Alonso y Cesc han acreditado carácter goleador.

Si el seleccionador se inclinara por esta fórmula, que ha sido aplaudida por muchos y, efectivamente ha resultado provechosa en alguna ocasión, para el ataque quedaría una sola plaza que tendrían que disputarse Villa y Torres.

En el fútbol del equipo español cabe mejor Villa que Torres. Éste es futbolista de grandes posibilidades cuando se juega al contragolpe. En el fútbol en que se amontonan hombres cerca del área contraria se mueve con menos soltura e inferior eficacia. El asturiano se mueve mejor en las cortas distancias.

Todos los partidos, en mi opinión, no requerirán la misma fórmula. Si no fuera así sobrarían algunos de los convocados. Del Bosque ha contado con Navas lo que hace suponer que no está en contra de jugar por las bandas. La selección de Llorente puede significar que en momentos de apuros se podrá jugar al centro aéreo al área.

Como viene siendo costumbre, antes de que el seleccionador se incline por una variante concreta, lo probable será que se le recomienden otras y alineaciones distintas. Si no fuera así todo sería más aburrido.