La selección nacional no crea polémicas

La selección española actual es la menos problemática del último medio siglo. No hay grandes polémicas por la lista de seleccionados y no se pone en cuestión el modelo del juego porque está sobradamente acreditado y tiene aplauso general.

Vicente del Bosque ha mantenido el esquema del equipo, se ha aferrado a la columna vertebral que le dejó en herencia Luis Aragonés, salvo alguna baja tan sensible como la de Marcos Senna cuya labor no parece que pueda ser suplida por ninguno de los centrocampistas elegidos.

Aragonés solía hablar de los pasillos de seguridad y quienes se los cubrieron fueron Albelda, en principio, y Senna, después. En el equipo son importantes los creadores, los jugadores que llevan el balón hacia la portería contraria y abren huecos para que puedan rematar los delanteros y no son menos fundamentales quienes cubren las espaldas de los que se van hacia delante.

Senna tiene en la cabeza el sentido táctico que no suele abundar. Nadie mejor que él tapaba los agujeros que dejaba Sergio Ramos cuando se marchaba al ataque. Sergio Busquets no tiene tal condición y Xabi Alonso, tampoco.

No ha habido lloros por la ausencia del hispanobrasileño. Seguramente, porque su propio entrenador le ha ninguneado. Cada partido que ha jugado ha demostrado que estaba totalmente recuperado. Es más, su salida en el segundo tiempo sirvió para que el equipo mejorara el resultado como hizo en Zaragoza.

Del Bosque se ha atenido a las lesiones que ha padecido esta temporada. Sin embargo, si se la ha jugado por Cesc e Iniesta, cuya fortaleza física no ha sido la mejor en los últimos meses. También está Torres recién operado. Quizá no se atrevió a incluir una duda más entre los veintitrés. Ojalá no se haya equivocado.