El Barça se estrelló contra el muro del Inter

José Mourinho hizo un brindis al sol antes del partido del Camp Nou. Saludó a la solanera como hacen los toreros que necesitan palmas. Acusó al barcelonismo de tener obsesión con el Madrid. Dado que las lenguas de doble filo, y algún botarate, le han puesto en el candelero como futuro entrenador del Madrid, quiso ganarse los aplausos madridistas como si su estilo cuadrara con el club del Bernabéu.

Mourinho superó le eliminatoria aunque con un fútbol que el Bernabéu no admitiría. Pasó la ronda y no lo hizo como un grande, sino como un equipo falto de recursos que fuera de casa lo único que sabe hacer es defenderse. Acabó con tres centrales y siempre nueve hombres el borde del área.

El Barça no hizo el mejor partido de la temporada y Guardiola marró cuando puso a Milito de lateral izquierdo. Acertó al relevarlo y colocar a Maxwell que tiene mías recorrido atacante. Hizo bien el sentar a Ibrahimovic cuya presencia en el Barça es innecesaria.

El arbitro expulsó a Tiago Motta y teóricamente en cualquier otro partido habría existido superioridad numérica en un bando y no fue así porque con Ibrahimovic el equipo juega con diez.

El equipo azulgrana tardó demasiado en conseguir el gol que asustara al Inter, equipo que renunció desde el comienzo a buscar el gol. Renunció a cualquier  sistema de juego que pudiera hacer presumir que pretendía ganar. Todo lo que hizo en el primer tiempo fue largar algunos balones para que Diego Milito luchara en solitario. En la segunda parte, ni eso.

Al Barcelona le faltó chispa para superar la barrera ofensiva interista. Contra un muro se empecinó en buscar la penetración con pasecitos cortos. Su juego de posesión de balcón fue extraordinario aunque el balón se paseó por el césped con movimientos lentos. Cuando no se corre, cuando no hay velocidad, el toque-toque tiene pocos resultados favorables.

El Barça ya ha perdido la copa en la que había puesto grandes esperanzas. No llega al Bernabéu. El sábado tiene la Liga en juego. En El Madrigal siempre lo ha tenido difícil. La semana de gloría podría ser de pasión.