Estamos en la semana grande del fútbol

Estamos en semana grande. Juega el Barça esta noche en el Camp Nou frente al Inter y el sábado se decide la Liga en El Madrigal. Y ante tales acontecimientos, el Real Madrid aguarda ansioso por si puede celebrar que el Barça no pise el césped del Bernabéu para jugar la final de la Liga de Campeones. Y, además, desea el domingo disfrutar,  gastronómicamente, de un palomino de añadidura como Don Quijote.

El equipo azulgrana goza de grandes simpatías en toda España y parte del extranjero y sería más celebrado si su presidente, Joan Laporta, fuera más comedido y entendiera que sus extravagancias  políticas no sientan bien entre la grey azulgrana.

El fútbol de los barcelonistas ha encandilado a millones de aficionados. En numerosas ocasiones lo han disfrutado incluso sus enemigos. Ocurre que estamos en momentos de gran trascendencia y ya no gustan tanto las genialidades de Messi.

El Barça tiene que hacer gran esfuerzo para eliminar al Inter, que dirigido por esa especie de loco desatado que es José Mourinho, le venció por 3-1 en San Siro. Remontar dos goles no es empresa imposible, mas no será nada fácil si tenemos en cuenta el sistema que adoptara el equipo italiano.

El Inter saldrá a romper, a eliminar cualquier atisbo de buen juego azulgrana. Tratará de cortarle las  salidas del balón, evitará que Xavi mande en el centro del campo y a Messi le pondrá un marcador que le toque los costados y otro que le espere por si sale del primer trance.

El Barcelona tiene dos graves problemas esta noche. El primero, la ausencia de Iniesta que hace mas previsible su fútbol y, consecuentemente, más fácil de destruir. El segundo, el hecho de que, probablemente, volverá a jugar con diez por la constante ausencia mental de Ibrahimovic con quien resulta complicado contar.

Para rematar la función, en el equipo adversario estará Eto´ o ansioso por tomarse la revancha. El más grave error de esta temporada fue cambiar al camerunés por el sueco. Como en los toros, la seda por el percal.