Las televisiones condicionan la Liga

Los clubes de fútbol españoles fundamentan sus ingresos en la televisión. Han renunciado a lo razonable y más justo, el contrato global, y por ello padecen, en ocasiones, sorpresas indeseadas. El Barcelona, que juega el miércoles el partido decisivo en Liga de Campeones, tiene fijado el importante partido de Liga contra el Villarreal para el sábado.

Los dos grandes, que perciben mayores dineros por la televisión, se ven obligados a tragar con decisiones que les pueden resultar muy perjudiciales. El Barcelona se la juega contra el Inter en el Camp Nou el miércoles por la noche, y cuando lo deseable habría sido que al Villarreal se enfrentara el domingo, para tener más descanso, deberá hacerlo el sábado.

No valen las lamentaciones. Los clubes están  apresados por su culpa. Con el contrato global todos tendrían iguales obligaciones e idénticos derechos. De acuerdo con la situación actual, a Madrid y Barça los tienen cogidos por los millones que no comparten con los demás y de ahí que no tengan otra salida que tragar el sapo que les cae de vez en cuando.

Si existiera otro tipo de relaciones entre clubes y las televisiones, antes de que comenzara la temporada estaría todo claro y establecidas las excepciones una de las cuales sería la de esta semana. La avaricia de los dos grandes impide un convenio similar al de Inglaterra, pongamos por caso.

La decisión de fijar el partido de El Madrigal, que podría decidir la Liga en favor del club madrileño, si hubiera derrota azulgrana, solamente serviría para recurrir al victimismo, a decir que una vez más se ha favorecido al Madrid.

El Barça, si logra eliminar al Inter y con ello obtiene la clasificación para la final europea en el Bernabéu, a Villarreal irá menos angustiado. De todas maneras,   será casi tan partido del siglo como los que ha jugado y ganado al Real.