Google Stadia desaparecerá, pero los usuarios recuperarán dinero

Google Stadia desaparecerá pero los usuarios recuperarán dinero

No se puede decir que sorprenda. Se veía venir que Google Stadia era un proyecto condenado a terminar desapareciendo y, según muchos especialistas, ha llegado a durar incluso más de lo que se esperaba. Los últimos años la plataforma ha ido dando bandazos y su nombre se ha ido diluyendo cada vez más. Era de imaginar que el proyecto terminase de alguna manera y así se convierte en otro fracaso de Google añadido a su larga lista de intentos de abrirse camino en mercados donde no tiene demasiada experiencia. Su desaparición se producirá el día 18 de enero de 2023.

Google Stadia debutó en el año 2019 con la intención de liderar el mercado del cloud gaming donde otros servicios similares habían fallado. Ya desde el principio lo cierto es que la empresa transmitió poca confianza. Se notaba cómo en la cúpula de la directiva había serias carencias respecto al entendimiento del mercado de los videojuegos por mucho que hubieran contratado a un peso pesado como Phil Harrison (que, por otro lado, también ha tenido demasiados tropezones en su historial profesional).

La fórmula de venta de Google Stadia consistía en un servicio de juego online que se apoyaba en la disponibilidad de un mando que, eso sí, recibió buenas valoraciones. Además, hay que tener en cuenta que el mando de Stadia es compatible con juegos de PC fuera de la plataforma, por lo que incluso ahora con la desaparición del servicio va a seguir siendo útil.

Lo que más nos ha sorprendido del comunicado que ha publicado Google al respecto de Stadia es que se han comprometido a devolver el dinero que los usuarios hayan gastado en todo lo relacionado con el servicio salvo las suscripciones de uso. Así, se van a devolver los importantes del hardware vendido, de los juegos y de los contenidos adicionales de los juegos. El motivo de ello es que toda la estructura de Stadia desaparecerá, por lo que los usuarios no podrán acceder a nada.

En este sentido hay que quitarse el sombrero ante Google por la decisión tomada. Cualquier otra empresa se habría encogido de hombros y habría achacado el cierre al mercado, dejando a los usuarios en la estacada. Otra opción podría haber sido mantener el acceso a los juegos comprados y limitar el servicio únicamente a esos títulos en las cuentas de los usuarios. Pero, por supuesto, eso habría generado muchas malas opiniones y críticas.

Aunque Google va a perder muchísimo dinero con las devoluciones, lo que se asegura con esta decisión es que su imagen pública no se verá tan afectada. No es moco de pavo, puesto que Google tiene serios planes de futuro en todo lo relacionado con la realidad aumentada y el metaverso, por lo que necesita que el público confíe en ellos y que no digan “no me interesa por lo que pasó con Stadia”. Gracias a la decisión que ha tomado Google, los usuarios serán conscientes de que existe un riesgo, pero sabrán que, si todo fracasa, Google les cubrirá y hará devoluciones “tal y como ocurrió con Stadia”. Es, por así decirlo, una gran maniobra por parte de Google.

La duda que nos queda es si Google va a ser respetuosa con los desarrolladores que han confiado en Stadia o si la empresa les solicitará a ellos algún tipo de devolución por las comisiones recibidas de la venta de juegos. Es poco probable que Google vaya a meterse en líos con los desarrolladores, así que no deberían tener problemas.

Quienes sí tienen problemas son aquellos desarrolladores que estaban preparando el lanzamiento de nuevos juegos en Google Stadia. El motivo de ello es que se han enterado de la noticia del cierre del servicio de la misma manera que lo han hecho los usuarios: por la prensa. Y eso significa que, hasta ese mismo momento, estaban trabajando en sus juegos para llevarlos a Stadia. Es más, hemos leído comentarios de personas que lanzaban su juego en Stadia esta misma semana.

El duro golpe que supone para ellos será, en algunos casos, difícil de asimilar. Se sabe que Stadia tenía unas buenas comisiones para los desarrolladores, puesto que cobraban en base al tiempo que jugaban los usuarios con sus títulos. Ahora esos juegos pendientes de lanzamiento lo tendrán más complicado para recuperar los niveles de inversión que se hayan realizado en ellos.

No obstante, ya se olía que Stadia tenía los días contados. Google cerró su equipo de desarrollo en 2021 y, si ellos perdieron la esperanza, era lógico que existía una razón. Ahora los empleados que aun trabajaban en Stadia serán redirigidos a otros puestos en Google y la tecnología del servicio de gaming dice la empresa que se reutilizará en otros proyectos. Al menos esa es su intención, ya sea, como poco, para sentirse menos derrotados por este fracaso.