Conflict: Denied Ops

Quinta entrega de la serie Conflict, Denied Ops es la voluntad de Pivotal Games de tener un último momento de gloria, al fin y al cabo los últimos episodios de la saga no han funcionado bien y nunca se ha llegado a igualar el primer Desert Storm. Regreso al FPS puro y duro articulado en torno al binomio de trotamundos del que ya hablamos en la preview.
conflict-denied-ops-amigos-para-siempre.jpgSabemos de la existencia de pequeños comandos que operaban en secreto en el Golfo Pérsico o en la selva hostil de Vietnam. Conflict: Denied Ops nos pone al mando de una pareja de cabezas huecas dispuestos a destrozar a quien haga falta al precio que sea; y no, no estamos hablando de Kane y Lynch sino de Graves y Lang. Graves es un veterano melenudo cuyo mejor amigo es el fusil de precisión, se vanagloria de poder “cortar las alas de una mosca a 500 metros”, lo que también dice bastante sobre lo egocéntrico que puede llegar a ser y que en su interior vive una especie de poeta. Lang sólo jura a través de la Bertha y el Gran Bill, su metralleta y su lanzacohetes. Compensa su lentitud y su falta de discreción con una renovación continua de los puntos de vida. Ambos son agentes de la C.I.A. destinados en operaciones especiales, y van rápidamente a encontrarse en un lío belicoso que sería seguramente inútil describir longitudinalmente, a la ancha y transversalmente. Vamos, lo de siempre, salvar al mundo de los planes de inmundos terroristas codiciosos de poder y armas nucleares.
conflict-denied-ops-al-ataque.jpgA partir de la segunda misión, Conflict: Denied Ops nos concede bastante libertad. Más allá de la elección de las misiones, los parecen estar muy abiertos para tratarse de un videojuego de estas características. De esta forma, algunos mapas proponen dos o incluso tres caminos diferentes que nos llevan a resolver el nivel (recuperación de un rehén, desactivación de una bomba o limpieza de una zona determinada). Por poner un ejemplo, tendremos que asaltar un castillo; podemos hacerlo a las bravas y reventar la puerta principal con explosivos disparando contra todo lo que se mueva o escondernos como ratas y avanzar en silencio. Cada fórmula tiene sus inconvenientes. Pulsando un botón pasamos de un personaje a otro. También tenemos la posibilidad de dar órdenes a nuestro compañero del estilo de “cúbreme”, “sígueme”, “escóndete” y demás.


conflict-denied-ops.jpgEs relativamente agradable poder cambiar de personaje en cualquier momento, los pocos caracteres disponibles y la naturaleza de las misiones hacen que sea a menudo imposible hacer de furtivos durante mucho tiempo. El ritmo de las explosiones no nos permite descanso. En Conflict: Denied Ops, una gran parte de los decorados es destructible, y los desarrolladores parecen haber procurado que todo vuele por los aires en cuestión de segundos. Divertido durante algunos minutos, a base de repetirse pierde fuerza. La rigidez de las armas, aunque mejoren de manera automática después de cada misión (con la adición de un silenciador y un modo fusil para Graves, un lanzagranadas y más cargadores para Lang).
conflict-graves-rie-que-te-rie.jpgNuestros objetivos se mueven con demasiada lentitud, el objetivo es muy lento, muy vago. Los enemigos carecen de inteligencia artificial lo suficientemente interesante como para que merezca la pena. Por si esto fuera poco, los movimientos son terriblemente lentos, de un control de vehículo muy desagradable y pequeños detalles que no van a ningún sitio. Algunas animaciones son un poco extrañas, pero bueno, eso no tiene una importancia trascendental para el desarrollo de nuestra aventura.
conflict-denied-ops-mirilla-nocturna-a-pleno-sol.jpgUno acaba por aburrirse, ojalá el videojuego fuese un poco más táctico, más nervioso, más bonito y con más elementos. Conflict: Denied Ops está destinado a ser jugado a dobles, a pantalla partida u online. Entre dos, la acción se vuelve mucho más interesante pese a los problemas de jugabilidad. Una vez terminada la campaña, se puede jugar online a muerte o por equipos en un modo conquista que tiene mucho que ver con el clásico captura la bandera. Durante la realización de la prueba no hemos podido probar el online. Conflict Denied Ops es un título preñado de buenas intenciones pero incapaz de convencernos a causa de sus problemas de jugabilidad. Decepcionante.
Gráficos: 55/100
Conflict: Denied Ops se sitúa lejos, muy lejos de los grandes del género. La modelización de los héroes es correcta, aunque el conjunto no está a la altura de otros videojuegos de Ps3, Xbox 360 y PC recientes. Las texturas son muy gruesas, las animaciones extrañas, algunas explosiones dan risa y los efectos visuales no terminan de convencer. Los bugs de visualización abundan junto con algunos problemas en la gestión de colisiones. Que el decorado pueda destruirse ya no es divertido ni novedoso y la física de los cuerpos es extraña.
Sonido: 60/100
Efectos sonoros correctos y músicas un poco simplonas que recuerdan a esos telefilmes de antena 3 los sábados por la tarde. El doblaje es correcto aunque no vamos a tirar cohetes ni mucho menos.
Jugabilidad: 55/100
Resulta imposible apuntar de manera correcta, los desplazamientos son demasiado simples. Los defectos del juego retrasan y hacen que la experiencia de juego pierda interés. La inteligencia artificial no nos ha terminado de convencer. Aunque ofrece varias posibilidades, al final se trata de un mata-mata como otro cualquiera.
Duración: 70/100
Poco interesante en el modo para un jugador, el título se vuelve más agradable cuando es jugado por dos personas a pantalla partida u online. Las misiones ofrecen múltiples caminos que permiten volver a jugarla. Conflict: Denied Ops cuenta con tres modos de juego para el multijugador online que permiten participar hasta un total de dieciséis personas.
Valoración General: 55/100
En el modo solo, Conflict: Denied Ops no es más que un FPS del montón que no puede compararse con otros títulos de mejor calidad. El juego hace referencia a múltiples posibilidades pero al final no es para tanto. A dobles recupera un poco de su identidad y puede resultar divertido. Una decepción.