Tammygate, crónica de una infidelidad anunciada

El penúltimo capítulo de este vodevil lo protagoniza Iñigo Onieva que, arrepentido de su comportamiento, no se le ha ocurrido otra cosa que emitir un comunicado pidiendo perdón a través de su cuenta de Instagram

Tammygate, crónica de una infidelidad anunciada

EFETamara Falcó

El Tammygate le está haciendo competencia desleal a La isla de las tentaciones. Si ya lo decía Oscar Wilde, la realidad supera siempre a la ficción. Por más que nos vendan el reality como una verdad absoluta, después de cinco ediciones ya nadie se traga la supuesta ingenuidad de las parejas. Para inocencia, candor y credulidad siempre nos quedará Tamara Falcó. Lo suyo es la historia de una pedida interruptus por culpa de unos cuernos públicos, un vodevil cuyo penúltimo capítulo lo protagoniza el infiel arrepentido al que no se le ha ocurrido otra cosa que emitir un comunicado a través de su cuenta de Instagram en el que explica cómo se siente tras la filtración de un video en el que se besa con otra chica, admite los hechos y termina pidiendo perdón a Tamara Falcó y a su familia.

"En los vídeos aparezco en una actitud inaceptable, de la cual estoy absolutamente arrepentido y destrozado por ello. Pido disculpas por no haber sido honesto y pido perdón a Tamara y a su familia públicamente. Estoy completamente enamorado de Tamara y es la mujer de mi vida, por lo que me duele enormemente haberla hecho daño", confiesa Onieva.

"Para evitar mayores perjuicios a Tamara y a nuestras familias, pido que no se continúe difundiendo imágenes que puedan afectar a nuestro derecho a la intimidad y se abstengan de publicar informaciones que están afectando a nuestra privacidad", implora consciente de que en el universo cibernético posiblemente pululen muchos más vídeos de ese corte. En el comunicado no especifica cómo se encuentra en este momento su relación, ni si la boda sigue en pie.

El novio trilero

Tras anunciar a bombo y platillo su compromiso, la marquesa de Griñón está viviendo las horas más funestas de su vida. No habían pasado ni 24 horas del anuncio cuando las hienas del corazón filtraban imágenes del flamante novio besando a una joven en el Festival Burning Man de Nevada, en EE.UU. Se lio la mundial. Sobre todo, porque no era la primera vez que los medios dejaban en evidencia a Onieva por culpa de una infidelidad.

En un primer momento, la pareja negó la evidencia y el empresario se empeñó en justificar que aquellas imágenes eran de 2019. "Siempre haya gente que quiera destrozar nuestra relación, pero nosotros estamos muy felices", confesaba altivo mientras su prometida, con la cara desencajada, le acompañaba a la boda de una amiga.

Cuenta el refranero español que antes se pilla a un mentiroso que a un cojo y así ha sido. Por lo visto, en ese festival estuvo alguien muy cercano a la redacción de Ya es mediodía y desde el plató del programa presentado por Joaquín Prat se afanaron en demostrar que las imágenes no eran de 2019 sino de 2022. Investigando entre sus redes sociales demostraron que en el supuesto vídeo del 19 llevaba la misma ropa que en la edición del 22 y un collar que le había regalado su novia oficial. Por supuesto, husmearon en las redes del tercer vértice de este triángulo, parece que es una joven modelo brasileña, para comprobar fechas.

Lo que nadie ha descubierto en televisión y lo más fácil de comprobar es que Onieva fue tan insensato en su explicación que no se dio cuenta de que en el vídeo en el que besaba con la joven sonaban de fondo los acordes del trap BZRP Music Sessions Vol 52 de Quevedo. Un tema de 2022. Nada más que añadir.

Sin novia y sin marquesado consorte

Ante la avalancha de evidencias, el sábado por la mañana la marquesa de Griñón agarró a sus perros, abandonó el piso en el que convive con Iñigo Onieva y, en medio de una marabunta de micrófonos, tomó las de Villadiego rumbo a casa de mamá, que en estos casos es donde mejor se está. No hay nada peor que el escarnio público, como tampoco será plato de buen gusto tener que soportar la mirada incisiva de la Preysler diciendo: “Te lo dije, nunca me gustó ese chico”. ¡Menuda es la filipina! Con su historial no se le escapa un crápula disfrazado de meapilas.

Nada más entrar a Villa Meona (ya saben el palacete de Isabel Preysler que cuenta con 13 cuartos de baño) Tammy borró de sus redes el post con el que anunció su compromiso, desconectó el teléfono y lloró su injusto desengaño en los brazos de mamá y el Nobel de Literatura.

No han sido las evidencias de su mentira las que han forzado a Iñigo Onieva a admitir su error y a pedir perdón, no. El empresario supo que el cabreo de la marquesa iba en serio cuando vio que la imagen de su romántica y religiosa pedida se esfumaba de las redes sociales. La afable, tierna y compasiva Tamara parece que ha dado un paso al frente y con esa eliminación le ha dejado claro al empresario que, de momento, se queda sin novia y sin marquesado consorte. Continuará.