TELEVISIÓN

Supervivientes bombardea a Anabel Pantoja

El último Conexión Honduras se convierte en un inusitado monográfico sobre el concurso de la última expulsada patroneado por Ion Aramendi, la sorpresa y el verdadero ganador de esta edición

Anabel Pantoja, gran protagonista del último Conexión Honduras

TELECINCOAnabel Pantoja, gran protagonista del último Conexión Honduras

Bajó la persiana siendo líder de audiencia y con un ganador absoluto: Ion Aramendi. El presentador donostiarra ha sido la auténtica sorpresa de esta edición de Supervivientes 2022. Ni las batallas por la comida, de los dos Nachos, ni las reacciones salvajes de Alejandro, ni los te ailoviu de Ana Luque, ni el cuajo de Yulen Pereira, ni los trabajos manuales de Anabel Pantoja, el verdadero triunfador de esta edición ha sido, con permiso de Marta Peñate, Ion Aramendi. Aquel que cada domingo cruzó el umbral del plató con una energía, alegría y pasión contagiosas, el mismo que fue capaz de darle la vuelta y hacer suyo un formato que desde el otro lado de la pantalla se antojaba agonizante. No, los agonizantes era sus predecesores. Sin duda, Ion Aramendi ha resucitado la edición dominical de Supervivientes 2020. Incluso fue capaz de orquestar un mini Sálvame en su despedida.

Lamentablemente, el patinazo llegó con la salida. El monográfico Anabel Pantoja que se marcaron los responsables de Conexión Honduras fue histórico por lo inusitado. Jamás en la historia del reality de los realities se había regalado un programa al concursante caído justo antes de la final. Lo cierto es que la táctica les funcionó. Supervivientes: Conexión Honduras consiguió un 18% de cuota de pantalla lo que significa que, en su despedida, sentó frente al televisor a 1.634.000 espectadores. Según los datos de Kantar, ofrecidos por Barlovento Comunicaciónfue el programa no informativo más visto de la jornada del 24 de julio. Otra cosa es que para los seguidores y seguidoras de Supervivientes aquello no fue más que un sucedáneo de Sálvame Deluxe.

La España del cotilleo se articula entrela fortuna y la adversidad de las familias de dos tonadilleras: Isabel Pantoja y Rocío Jurado. No nos interesa nada más. Preferimos las vomiteras emocionales de Rociíto a la bronca entre Johnny Depp y Amber Heard. Nos preocupamos más por la gluteoplastia y abdominoplastia de Anabel Pantoja que por el pluscuamperfecto y millonario trasero de JLo. Ala vista está. Si no es una saga es la otra.

Llevamos un verano de empacho de Gremlins pasados por agua herederos de Rocío Jurado. Véase ascenso y caída de Ana María Aldón que ha vivido su máximo esplendor en el ya, por fin extinto, Viva la vida, la versión de El Grinch de Ortega Cano perdiendo los papeles ante los micrófonos de Socialité, emitido sin fin a la hora de la siesta en Sálvame o la pornografía afectiva de la segunda edición del programa de Rociíto y su inquina familiar.

Anda el público atragantado con la saga Jurado mientras la dinastía Pantoja vive aletargada tras la primaveral mega bronca fraticida. La Pantoja de gira, Kiko callado como en misa después de liarla parda con su exclusiva; Isa Pi, sacando notazas en la universidad; tito Agustín… ese no interesa a nadie. Solo nos queda Anabel, la estrella de Supervivientesa la que hay que estrujar como si fuera un trapo de cocina. Ella se lo ha buscado. Puede que no se alce con el triunfo de esta edición como la mejor superviviente, pero nadie le quita la medalla de oro a la reina del contenido, sin su historia de amor con Yulen esta edición habría sido un auténtico peñazo.

Bombardeo informativo

Lo del domingo fue, como bien le dijo su madre, una “ametralladora de información” para amortizar a tope la salida de la sobrinísima.

Lara Álvarez comenzó pidiendo a Anabel que confesara su mejor y su peor momento en Supervivientes. “Mi mejor momento fue el día de mi cumpleaños, fue muy especial porque no pensaba llegar tan lejos y estar aquí. Me consideré muy afortunada. Me vi en una fiesta con cuatro personas maravillosas y disfrutando como una enana”. El peor señaló cuando me separaron de mi grupo, de Yulen”. Anabel Pantoja ha perdido 13,5 kilos en 91 días de concurso y al verse por primera vez ante el espejo se acordó de su madre y de Frida Kahlo, por el entrecejo.

Entonces llegó el bombardeo informativo que Pantojunior capoteó con maestría, pero nada de al natural. De sus reacciones templadas se percibía cierto grado de aleccionamiento. Es imposible reaccionar así con una munición emocional como laque vivió la tertuliana durante casi dos horas, publicidad mediante (los finalistas ni estuvieron ni se les esperaba). Dio una perfecta larga cambiada cuando le mostraron las declaraciones de María del Monte y de su tía en el pregón del Orgullo (Sevilla y Madrid), confesiones que fueron primas hermanas y dejaban volar a la imaginación de la audiencia. Se emocionó con la pelea en directo de sus primos, pero también lo dejó claro. “No puedo hacer nada”, afirmó. Aireó su amor por Yulen y, por supuesto, no se achantó cuando tocaron el asunto “del que todo el mundo habla” como le espetó Aramendi refiriéndose a cuando pillaron masturbando a su novio. “No me siento orgullosa de ello para nada. Me lo podría haber ahorrado. Soy muy pudorosa, por su familia, la mía, Omar... me pongo en el lugar de las otras personas y no me gustaría. Si tengo que pedir disculpas, las pido, pero ya está”. Por supuesto vio a Omar,

su ex marido, que, visto lo visto, decidió pasear palmito por el Deluxe para canjear sus penas por euros (todavía no sabe que también protagonizó una exclusiva en una revista del corazón).

Anabel soportó la ametralladora informativa, controló y templó carácter hasta que le mostraron las declaraciones de la madre Yulen en el plató del programa y, sobre todo, el polígrafo en el que confesó que Anabel no le gustaba ni para su hijo ni para sus nietos porque no tenía estudios y no veía futuro en esa relación. Entre otras perlas.

La Pantojunior se quedó en shock. “No sé al final si le gusto o no. Me gustaría gustarle”, se lamentaba entre lágrimas de impotencia. “Sé que ha cambiado su vida y que choca el apellido Pantoja, la prensa… pero me gustaría que me diera una oportunidad”. Anabel Pantoja, enamorada hasta el tuétano, se tragó el orgullo y perdió la dignidad pidiéndole a su supuesta suegra una oportunidad. Si hay alguien a quien le tiene que gustar es a Yulen y la señora Arelis puede escoger entre ser la suegra bruja del cuento o aferrarse al respeto.

Mientras se secaba las lágrimas, Yulen respondía a su duda: “Mi madre nunca ha dicho que no le gustes. Toda mi familia y amigos están locos por conocerte. Todos te quieren un montón, yo el primero y estamos deseando verte”.

La gran obra de Merche

A la suegra revirada habrá que recordarle que Anabel es el único miembro del clan Pantoja con las cuentas saneadas, la única que no debe nada a Hacienda. No tiene un pelo de tonta. Consciente de que su paso por televisión no es infinito, ha aprovechado el tiempo y el sueldo para diversificar sus ingresos hasta llegar al punto de que su trabajo en Sálvame se ha convertido en un mero complemento. El domingo confesó que pretende estudiar para sacarse el título de quiromasajista.

Ha demostrado siempre unos valores que escasean en los habitantes de Cantora, de lo que se deduce que Anabel Pantoja es la gran obra de su madre, Mercedes Bernal, la misma que el domingo la apoyó como una leona. La misma que, tras seis años de matrimonio, se divorció de Bernardo Pantoja, primogénito del clan, de oficio desconocido y con unos cuantos problemas judiciales en su currículo. Sólo Merche sabrá lo que ha tenido que bregar frente al clan y el esfuerzo que ha hecho para educar a su única hija ante la presunta opulencia de los Pantoja.

Pantojunior no olvida sus orígenes. Es leal aun sabiendo el folletín que se cuece en su familia paterna. No olvida por qué está en televisión, pero ha sido capaz de dar un paso más y superarlos a todos. Tiene claro lo que quiere, otra cosa es que lo consiga, que no pierda el norte por el camino para aparcar sus sueños en pro de convertirse en una más de las tililantes estrellas televisivas.

Sobre el autor de esta publicación