Televisión

La parada de los monstruos de Sálvame Mediafest

La segunda edición de la gala rezumó caspa y decadencia por todos sus poros, pero, como en la primera entrega, volvió a ser lo más visto de la noche con un 12,2% de share

Todos los participantes de la segunda edición del Sálvame Mediafest

Sin vergüenza hasta para mentir. Que los colaboradores de Sálvame no conocen el decoro, ni el sentido del ridículo, ni ná, lo sabemos todos. Más que nada porque hay que tener bemoles para llevar 13 años protagonizando el culebrón más barato de la tele sacando trapos sucios personales, perdiendo los papeles, peleando y gritando como verduleras (con todo el respeto a las verduleras). Lo del Sálvame Mediafest 2022 ya fue rizar el rizo. Atreverse a cantar a dúo con superhits veraniegos pasados de moda, importándote un bledo si afinas, desafinas, empastas o no empastas la voz es solucionar la papeleta del prime time a la cadena de la manera más barata posible.

Lo de anoche fue patetismo puro. La segunda edición del Sálvame Mediafest 2022 rezumó caspa y decadencia por todos sus poros, pero, como en la primera entrega, volvió a ser lo más visto de la noche. Esta vez lideró su franja con un 12,2%, lo que significa que sentó frente al televisión a 1.171.000 de espectadores.

Ávidos de entretenimiento, evasión y jarana, los espectadores se tragan lo que les echen. El filtro de calidad cada vez está más bajo y con esta boutade la cadena de Fuencarral llenó algo más de tres horas y media de la parrilla de la manera más eficaz posible, pero también más chabacana. Su prestigio continúa de bajada y con experimentos de este tipo mantienen cifras sin recuperar reputación. Un arma de doble filo que les puede costar muy caro.

Tuvieron el morro de arrancar el pseudo festival con una versión de Mi música es tu voz, el bombazo de la primera edición de OT, interpretada por los profesionales y los aspirantes a payasos con una mosca que recordaba al respetable que la voz era en directo. Una falta de respeto mayúscula. Fue un playback de manual con las voces retocadas y con el que las mentes pensantes de La fábrica de la tele tomaron el pelo a su público. El caso es que parece que les importa un bledo.

Comenzó la noche con Lidia Lozano metida en la piel de la madre de Acuaman interpretando a dúo con Soraya Mi mundo sin ti. Sa saben aquel tema con el que la triunfita poyeya mandaba al cuerno al mundo. Al cuerno se podían haber ido tanto Lozano como la no compañera Rociito Carrasco y sus trifulcas guionizadas. No pudo ser más patético. Si su madre levantara la cabeza. Pobre, no ha heredado ni la décima parte del chorro de voz de la más grande (esa se la llevó su prima Chayo) así que se tuvo que conformar con rapear con Rasel Abad Me pones tierno. Pasemos palabra porque ese segundo puesto fue gracias a un público entregado a sus entrevistas monográficas.

Kiko Hernández y Karina en un momento de la noche

Bibiana Fernández, Antonio Castelo y Xavi Martínez ejercieron de jueces en esta segunda entrega que ganaron Kiko Hernández y Karina gracias a su versión de la eurovisiva En un mundo nuevo. Lo cierto es que fueron los únicos en toda la velada que empastaron y no desafinaron. Vaya por delante que Karina bajó algunos tonos su voz aguda para ajustarse con los graves de su compañero. “¡Gracias por llamarme!” exclamaba la cantante emocionada, mientras el público le aplaudía al finalizar la actuación.

Como la parada de los monstruos de Tod Browning que fue un drama siniestro, un tierno alegato a favor de la diversidad, y una taxativa defensa de lo deforme; el Sálvame Mediafest triunfó riéndose de los defectos de sus colaboradores y de su esfuerzo por divertir al personal.

Adela González, la recién estrenada presentadora de Sálvame, se movió con una profesionalidad pasmosa entre tanta caricatura grotesca. Presentó la velada rodeada de frikis con la frescura y la naturalidad de quien está dirigiendo una gala de calidad suprema. Sin duda brilló por encima de todos.

María Patiño, rebautizada como María Pestiño se marcó un Mediterráneo con Los Rebeldes que la dejaron en penúltimo lugar. Insoportables sus ansias de protagonismo, sus gallos y sus movimientos encantada de conocerse. No quedó la última porque Antonio Montero desafinó aún más que ella al interpretar Solo si es contigo tapado por Bombay.

María Patiño, en la segunda edición del Sálvame Mediafest

Víctor Sandoval estaba destinado a protagonizar la actuación homenaje de la noche a Alex Casademunt con su Te quiero más de Fórmula Abierta. Lamentablemente su descoordinación a la hora de dar cuatro pasos de baile recordó a la actuación de Silvia Abril con el Chikilicuatre en Eurovisión 2008. Siempre con el pie cambiado y a la contra. Quedó en octavo lugar. Para equilibrar, Gema López se unió a Tess interpretando “el tema más complejo de la noche”, según ella. Fue la que más y mejor bailó, pero la edad es un grado, acabó ahogada y en cuarta posición.

Alonso Caparrós y Ku Minerva lo dieron todo y así quedaron en sexto lugar con Estoy llorando por ti un tema que se supone arrasó en todas las discotecas en 1995. “Eres lo mejor que me ha podido pasar en el Mediafest”, le espetó Caparrós a la cantante al finalizar.

Las hermanas Campos, las privilegiadas de la noche a las que les tocó sendas canciones del verano, no dan para mucho más. Carmen, anteriormente bautizada como Potota, no fue capaz de menear el esqueleto con gracia entonando La bomba de la mano de King África. Terelu, la reina de las discotecas y del pim pam pum, se ha dejado la coordinación en el camino y contó los pasos del clásico de Coyote Dax No rompas más mi pobre corazón. “Uno a la izquierda, dos a la derecha y punta”, parecía estar rumiando. Terelu fue quinta y Carmen tercera. Alucinante.

Sobre el autor de esta publicación