Ruptura mediática

Iñigo Onieva sale de su encierro, arrepentido y entre lágrimas, para dar la cara

El ex de Tamara Falcó rompe su silencio para rogar a la prensa que respete a su familia y, arrepentido, ha pedido perdón a Tamara en público

Iñigo Onieva da la cara el programa 'Fiesta'

Iñigo Onieva da la cara el programa 'Fiesta'

Iñigo Onieva ha roto su silencio. Contra los augurios de las hienas del corazón, no lo ha hecho mediante exclusiva sino a la salida del restaurante donde estaba comiendo con su familia.

Nervioso, el ex novio de Tamara Falcó lo primero que ha hecho es pedir respeto para su familia. "Para mi madre, para mis hermanos, a los cuales les estoy profundamente agradecido porque están siendo un apoyo incondicional. Siento mucho que estén pasando por esto y pagando las consecuencias de todo esto. No se lo merecen. Solo queremos vivir nuestra vida con normalidad".

Por supuesto le ha dedicado unas palabras a Tamara y le ha pedido perdón públicamente entre lágrimas. "Lo haré las veces que haga falta. Me arrepiento, de haberle fallado. Si ya es duro haberla perdido, toda esta repercusión mediática lo complica más. No tengo nada que celebrar. Lo único que quiero es volver a mis compromisos profesionales, con mi familia".

Lo cierto es que Onieva ya había dado señales de vida a través de sus abogados y mediante un escueto comunicado que envió el sábado 8 de octubre a la redacción de Fiesta.

Íñigo Onieva no acudió el pasado fin de semana a ninguna discoteca, sala de baile, sala de fiesta y similar, sino que ha permanecido en todo momento en su lugar de residencia actual acompañado por su entorno más cercano y su familia, que siempre se han mantenido alejados del foco mediático. Dichas informaciones no solamente son rotundamente falsas, sino que no se corresponden a la realidad”. Breve y tajante.

Que Iñigo Onieva es, desde el primer nanosegundo de la detonación del Tammygate, en el metaverso o en el universo, la persona más buscada entre los cazadores de exclusivas del corazón resulta un axioma que no necesita demostración. Que el Tammygate es un asunto de cuernos públicos, tampoco lo pone nadie en duda. Un caso de cuernos profesionales y personales. Los primeros se los puso la protagonista del sainete a El Hormiguero, su programa de cabecera, cuando se atrevió a llamar en directo a Sálvame y contar por primera vez al pueblo su versión de la ruptura. Los segundos, los íntimos, los de Iñigo Onieva fueron la espita que detonó la ruptura del compromiso matrimonial de la marquesa de Griñón.

Así las cosas, mientras la despechada paseaba con garbo su pena y metía la pata con sus declaraciones sobre el mal y la diversidad sexual en el Congreso Mundial de las Familias celebrado en México D.F; el abarraganado, el infiel escaso de tablas, se esfumaba como el humo de la lumbre.

De él, en los corrillos de porteras televisivas se han dicho mil cosas y todas falsas. Como reza el comunicado, ni se fue de fiesta de despedida de casado, ni se ha quedado en paro (¡bendito teletrabajo!) y parece que tampoco está esperando a que el valor de su entrevista en exclusiva suba como la espuma.

Abrumado por la presión mediática el notorio infiel decidió encerrarse bajo el ala materna. Onieva no es de este mundo, él no ha nacido con una cámara pegada a su vida como la que hasta hace un par de semanas fuera su novia. Que se dejó seducir por las mieles de la fama, sí, pero cuando las cosas se tuercen hay que tener muchas tablas para capear la situación. No es el caso.

Crisis reputacional

Iñigo Onieva ha metido la pata. Ese beso público con quien no era marquesa probablemente fue lo de menos (que levante la mano quien no ha caído en la tentación de la infidelidad), lo peor fue la mentira, el querer salir del atolladero lanzando balones fuera y aferrado a que el vídeo era antiguo. Provocar así a las hienas del corazón no se le ocurre ni al que asó la manteca. Ya saben, antes se pilla a un mentiroso que a un cojo. El fuego de una crisis reputacional jamás se apaga con el embuste, la flama de una mentira siempre se amortigua con la verdad, edulcorada o no, pero siempre con sinceridad. Qué iba a saber el amancebado que se metió de lleno en una partida sin conocer las reglas del juego.

Viendo que la apisonadora Preysler fulminaba a su cachorro, mamá Carolina Molas, CEO de una empresa familiar de distribución de electrodomésticos, ha puesto el tema en manos de un equipo relevante en el mundo de la comunicación que le está ayudando en la gestión de esta crisis reputacional.

“Que Iñigo ha cometido un error es evidente, pero se le ha linchado públicamente por ser el prometido de Tamara Falcó. No se merece este trato. Lo cierto es que está muy tocado, porque considera que Tamara es la mujer de su vida. Sigue muy enamorado y está viviendo en una noria emocional", confiesa una persona de su entorno más cercano que no quiere dar su nombre.

“Es mentira que Iñigo haya salido de fiesta, porque justo ese día estaba cenando conmigo. Está muy preocupado por el daño que pueda hacer a su familia esta historia y no ha querido salir porque tenía miedo de meter otra vez la pata. Necesitaba poner tierra por medio, recapacitar y muy pronto recuperará su vida”, comenta.

La misma fuente asegura que le han ofrecido una millonada por hacer una exclusiva, pero por lo visto Onieva lo tiene claro, no piensa cobrar por contar su versión. “Lo último que quiere es que la gente piense que solo busca fama y dinero. La gente debería saber que participó en el documental de Netflix y no se llevó un duro, lo hizo por apoyar a su novia. Te repito que está muy enamorado. Lo que sí que va a hacer es pedir el derecho de rectificación a aquellos medios que han publicado cosas que no son ciertas”, añade.

A Iñigo no le queda más que tirar del concepto de contrición si quiere recuperar lo perdido. Deberá reconocer la ofensa ante el mundo y ante el Dios de su novia, proponerse no volver a caer en la tentación y pedir perdón al mundo y al Dios de su novia. No sabemos qué más necesitará para ser absuelto, si es que llega ese momento. Iñigo, si de verdad Tammy es la mujer de tu vida, un consejo: tira del catecismo y recuérdale que perdonar es amar intensamente y que, como dicen las escrituras, el perdón exige un corazón misericordioso y generoso.