Sánchez se presenta como domador de la izquierda radical y de separatistas para concluir la legislatura

El Presidente y el PSOE creen haber consolidado un pacto de estabilidad y moderación camino de una nueva realidad y ‘normalidad democrática'

CIRCOS

Está en discusión el saber si con los PGE de 2022 Sánchez ha domado a sus aliados los comunistas de UP y los separatistas de ERC, Bildu y PNV, como dicen en el entorno de La Moncloa, o si estos partidos radicales le han impuesto a Sánchez su ley y con PGE incluidos lo tienen de rehén, tal y como dice la derecha política desde la oposición conservadora, hasta el fin  de la legislatura.

Así y Mientras la derecha (PP, Cs y Vox) se manifestaba en Madrid con la policía contra de la Ley de Seguridad Ciudadana del Gobierno, y cuando crece en el PP la ‘operación Ayuso’ para desbancar a Pablo Casado, en el Palacio de La Moncloa están entusiasmados con el que consideran el gran triunfo político de la aprobación en el Congreso (falta el trámite del Senado) de los Presupuestos Generales del Estado de 2022. Los que garantizan a Pedro Sánchez y al PSOE la estabilidad en el poder hasta finales de 2023, fechas en las que se deberán celebrar las próximas elecciones generales.

Se trata de un indiscutible logro político de Sánchez que se suma a otros dos importantes en la primera mitad de la legislatura: los acuerdos en la UE para que España reciba 140.000 millones de euros (la mitad en ayudas y la mitad en créditos) en favor de la recuperación económica española; y el alto nivel de la vacunación que se ha conseguido en España contra la pandemia del covid-19, aunque pronto veremos si dichas vacunas son eficaces contra la nueva variante del virus, el Ómicron (el B.1.1.529), que tiene en vilo la UE. Aunque en él debe de Sánchez cuenta una pésima gestión económica y el daño constante a las primeras instituciones del Estado.

Estamos ante nueva ola de pandemia que la OMS considera ‘preocupante’, que está en estudio y que amenaza con empeorar el repunte del covid-19 en la UE lo que tendría un negativo impacto para la economía europea y lo que empieza a notarse con recortes al turismo en vísperas navideñas como ya se aprecia en España, mientras los gobiernos de la UE toman medidas contra este virus sudafricano que ya ha hecho acto de presencia en varias naciones europeas.

Pero regresando al triunfo de Sánchez en los PGE de 2022, hay que decir que la derecha política y sus medios afines consideran los PGE una nueva ‘rendición’ de Sánchez ante las exigencias de nacionalistas (y separatistas de PNV, ERC y Bildu) y de la izquierda radical de Podemos que hoy lideran Yolanda Díaz en el Gobierno y Pablo Iglesias -que no se ha retirado- desde las sombras de UP.

Sin embargo en La Moncloa creen que los pactos de los PGE de 2022 son doblemente positivos porque: garantizan la estabilidad política; y ofrecen un marco propicio para le llegada de los Fondos de la UE y la recuperación de la economía y el empleo.

Pero hay algo más que subrayan en ese entorno de La Moncloa: estos PGE incluyen un pacto de estabilidad política y cohesión en torno a Sánchez y a la ven suponen el acercamiento paulatino de partidos radicales tanto de la izquierda como del nacionalismo, a una nueva ‘normalidad democrática’.

La que, en su opinión, incluye: la moderación de los comunistas de UP en pos de la gobernabilidad y con el pragmatismo de Yolanda Díaz (falta por ver lo que ocurre con la reforma laboral); un leve paso de Otegi o primer gesto de reconocimiento del dolor de las víctimas de ETA; así como la decisión del líder de ERC Junqueras (agradecido por el indulto) de renunciar, por ahora, a la declaración unilateral de independencia de Cataluña, marcando distancias con JxCAT (Puigdemont) y la CUP.

Esta lectura positiva de los pactos de los PGE de 2022 presenta a Sánchez como el autor de un pacto inédito en la Transición española -de la que se ha intentado romper la Ley de Amnistía de 1977- que incluye al PSOE y a los comunistas y nacionalistas separatistas como si el presidente del Gobierno Pedro Sánchez fuera un valiente domador de conductas políticas extremas con las que se abre un nuevo ciclo político en este país.

Un logro de Sánchez al que acompaña y beneficia el temor de sus ‘fieros aliados’ a una posible victoria de la derecha de PP y Vox en coalición, como anuncian las últimas encuestas y ya veremos si con Casado o con Ayuso al frente del PP porque la conspiración de los pretorianos de Aznar (Rodriguez y Cayetana) continúa en marcha.

Y la cuestión que se plantea, ante el espectáculo del domador en la jaula de las fieras del circo político español, es la de si Sánchez es el domador o el domado que obedece y acata las presiones de comunistas y nacionalistas. E incluso no se descarta que alguno de sus aliados ataque al ahora domador Sánchez porque lleva en sus genes su compromiso para destruir España en aras de la independencia regional, o nacional de su respectiva Comunidad.

Todo esto es así y las variantes que se presentan a futuro son muchas. Pero al día de hoy y hasta el final de la legislatura Sánchez es triunfante domador. Y no parece que quiera adelantar las elecciones -salvo que el PP se rompa en dos mitades- porque espera lograr la recuperación económica y porque en junio de 2022 presidirá la cumbre de la OTAN en Madrid, y en el segundo semestre de 2023 el Consejo Europeo de la UE. Dos eventos importantes para su curriculum político y personal que además tendrán un indiscutible impacto electoral de cara a los comicios de finales de 2023, fecha en la que al día de hoy no sabemos como y con quien en el liderazgo llegará el PP.

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