Sánchez quiere aplicar con Podemos el “método Gabilondo” de negociación

Supondría dejar el derecho a decidir para el final mientras PSOE y Podemos van poniéndose de acuerdo en el resto de propuestas, sobre todo las sociales

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Lo tiene casi imposible por culpa de la política de líneas rojas que le han impuesto sus barones en el seno del PSOE y Pablo Iglesias desde Podemos. Pero Pedro Sánchez está decidido a negociar con la izquierda alternativa aplicando el que dentro del PSOE llaman “método Gabilondo”, en referencia al llevado a cabo por el ex ministro de Educación del último Gobierno de José Luís Rodríguez Zapatero y actual portavoz socialista en la Comunidad de Madrid, Ángel Gabilondo.

Ese método negociador, que Gabilondo pensaba aplicar en la comunidad madrileña de haber ganado al PP y verse obligado a formar un Gobierno con Podemos frente a PP y Ciudadanos, ya estuvo a punto de tener éxito cuando fue ministro y trató de pactar con el PP una Ley de Educación consensuada, algo imposible desde que se inició la Transición. Gabilondo tuvo como interlocutora a la secretaria general del PP, entonces en la oposición, y el acuerdo estaba casi concluido cuando el adelanto electoral llevó a los dos grandes partidos a dar marcha atrás por razones electorales. Pero el “método” demostró su eficacia.

El propio Gabilondo lo ha definido en alguna ocasión recordando aquella negociación y asegurando que, gracias al modo en que se ejecuta, no es difícil llevar la negociación a buen término. El criterio es ir acordando puntos de coincidencia y dejando aparcados los desacuerdos hasta el final, de manera que el bloque condicione las últimas negociaciones, las más difíciles.

Significativamente, Pedro Sánchez dijo ayer ante el Comité Federal que su idea, aceptada en la resolución final, es negociar hasta el final. “Nos dejaremos la piel en el empeño de construir una mayoría política que atienda a lo que ha dicho con claridad la mayoría social con sus votos: que nos fijemos en lo que nos une y no en lo que nos separa”, destacó.

La condición, claro, es dejar para el final lo que separa al PSOE de Podemos y de IU: la celebración o no de una consulta para que Cataluña -también Euskadi y Galicia, las nacionalidades históricas- decida sobre su futuro. Y ahí, también, Sánchez concretó el “método Gabilondo”. Dijo: “Nosotros lo que queremos es escribir un catálogo de todo aquello que nos acerca a otras fuerzas políticas. No vamos a buscar ni cordones sanitarios, ni líneas rojas, ni trincheras, ni atalayas. En lugar de confrontar, convocaremos”. Y, para ello, remató, “vamos a buscar los puentes que unen” manteniendo como referente “la igualdad”.

Iglesias, significativamente, ha destacado que, en materia de igualdad, la propuesta que Podemos presenta el mismo día 13 de enero en que se constituye el Congreso puede ser un punto de acuerdo decisivo para continuar negociando. Y un posible consenso en esa resolución contra la pobreza y la desigualdad, ligado a otro acuerdo sobre la Mesa desde la que se dirige el Congreso –que también se aprueba el día 13 de enero y en la que la izquierda tiene garantizada la presidencia de la Cámara frente al PP y Ciudadanos, si se produce una confrontación- podría desbrozar, dicen algunos dirigentes del PSOE, una negociación más amplia que dejase aparcado el punto del derecho a decidir hasta la reforma constitucional.

Sobre todo si al final, como se temen ambas organizaciones, la CUP evita un adelanto electoral en Cataluña apoyando definitivamente la candidatura de Artur Mas a la presidencia antes del día 10 de enero. Un adelanto electoral catalán que, añaden, no desean ni Sánchez ni Iglesias. Porque a Podemos le da igual, dicen algunos de sus responsables, un adelanto electoral en el conjunto del Estado, pero no quieren arriesgar su primer puesto como opción más votada el 20-D en Cataluña.

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