Sánchez, Feijóo, Abascal y Díaz se miran en el espejo de las elecciones y de los líderes de Francia

PSOE y PP se disputan el centro de Macron, Vox busca crecer como Le Pen y Yolanda Díaz pretende seguir la senda de Mélenchon

FRANCIA-2

Un cierto mimetismo, con respecto a lo que este domingo ocurra en Francia en las elecciones presidenciales entre Emmanuel Macron y Marine Le Pen, está impregnado la batalla política española. En ella, Alberto Núñez Feijóo y Pedro Sánchez se disputan el centro de la política que en París abandera Macron, mientras Yolanda Díaz aspira a imitar el renacer de la izquierda gala que protagoniza Jean Luc Mélenchon, siendo Santiago Abascal el candidato a beneficiarse, en el nombre de Vox, del posible ascenso electoral de Marine Le Pen.

Salvo una gran sorpresa, por aumento de la abstención y vuelco de votantes de la izquierda francesa en favor de Le Pen, lo esperado este domingo en las elecciones presidenciales de Francia es una clara victoria de Macron con cerca del 55% de los votos (frente al 66% que obtuvo en 2017) mientras Le Pen podría llegar al 43% de los electores, superando en 10 puntos el 33% que alcanzó en 2017.

Al fondo de este posible escenario político francés quedaría expectante el líder de la ‘Izquierda Insumisa’ Jean Luc Mélenchon que obtuvo el 22% de los votos en la primera vuelta de las elecciones presidenciales mientras el Partido Socialista se quedó en el 2%, confirmando su hundimiento. Pero Mélenchon va a tener una nueva oportunidad porque en junio se celebran las elecciones legislativas francesas donde pretende tomarse la revancha, como si de una ‘tercera vuelta’ de las elecciones presidenciales se tratara.

En España son Feijóo y Sánchez quienes aspiran a ocupar el centro político que detenta Macron, con políticas más moderadas y intentando quedarse con los restos del suicidio colectivo de Cs que lidera Inés Arrimadas y cuya defunción podría certificarse en las elecciones andaluzas adelantadas que está preparando Juanma Moreno en Andalucía.

El propio Sánchez, visto el auge de lo que él llama ‘el espacio de Yolanda Díaz’ se ha autoproclamado con centrista diciendo que en España el poder político se lo disputan los bloques: ‘el centro y la izquierda’ y ‘la derecha y la extrema derecha’.

Sacando Sánchez, él solo y por su cuenta, al PP del centro, a pesar de que Feijóo con un liderazgo más moderado que el de Casado y dialogante con el Gobierno -al que le acaba de proponer un plan de recuperación económica- está mucho más cerca del centro y de los votantes de Cs que Sánchez que a fin de cuentas depende del nacionalismo radical y separatista, a los que no cita como parte imprescindible de su bloque.

Sánchez, está haciendo méritos en Ucrania -con más envíos de armas y visitando a Zelenski en Kiev- para preparar la cumbre de la OTAN en Madrid de final de junio y marcando distancias con Yolanda Díaz. La que a pesar de apoyar a Sánchez en el envío de armas a Ucrania, sufre en el Gobierno la  discrepancia de Ione Belarra que disfraza de ‘pacifismo’ su apoyo a Putin y que veremos cómo actúa en la Cumbre de la OTAN de Madrid si es que para entonces continúa en el Gobierno.

Asimismo Sánchez está marcando distancias con sus aliados nacionalistas radicales, ahora soliviantados con el ‘espionaje Pegasus’ del CNI, que sin duda contó con el aval del presidente del Gobierno. Y se esfuerza en lograr una respuesta social y progresista al impacto de la inflación del 10 % en España, mientras Feijóo propone bajadas de impuestos y ayudas directas, a los colectivos más dañados por la crisis, innovando unas políticas en el PP más moderadas y progresistas de las que en las crisis anteriores aplicaron Aznar y Rajoy.

Yolanda y Abascal

Mientras, Yolanda Díaz espera lograr con su ‘Frente Amplio’ de la izquierda radical un relanzamiento original y más moderado de lo que fue Podemos en las elecciones de 2015 cuando lograron 71 escaños para disputarle, por las buenas o por las malas, el liderazgo de la izquierda al PSOE. En base a la personalidad y los buenos modales y buena gestión ejercida por Díaz como la vicepresidenta del Gobierno y titular de la cartera ministerial de Trabajo.

En los polos populistas más radicales de la izquierda y la derecha Yolanda Díaz y Santiago Abascal juegan sus cartas en sus respectivos ‘espacios’. Yolanda intentando diseñar su plataforma de ‘frente amplio’ de la izquierda donde pretende incorporar orgánica o electoralmente a organizaciones hoy distanciadas o enfrentadas como Izquierda Unida (Garzón y De Santiago), Unidas Podemos (Iglesias y Belarra) y Más País (Errejón y García), y además espera incorporar otras formaciones regionales como las de Colau y Oltra.

Pero Yolanda, que está en plena efervescencia de auto propaganda, va con bastante retraso, no llegó a tiempo en las elecciones de Castilla y León y corre el riesgo de perder pie o de tener un mal comienzo en los comicios de Andalucía. Y todo ello a sabiendas de que su proyecto político carece de una sólida implantación territorial, en la que fracasó UP, como por ejemplo, se vio en Galicia con la crisis de En Marea. Y esta carencia de estructura territorial es un handicap muy grande para el proyecto de Yolanda -solo IU tiene algo de implantación territorial- frente al PSOE.

Un problema que desde luego no tiene Vox como partido nacional bien implantado y creciendo en todo el territorio nacional, como se acaba de ver en Castilla y León y se verá en Andalucía. Y Abascal sabe que si Le Pen supera el 40% de los votos en Francia -y no digamos si gana o quedara al borde de la victoria- todo eso será muy positivo y un impulso para Vox.

Además no tardaremos en ver a Abascal -apoyado por Ayuso y Cayetana- denunciando el acercamiento político -‘la traición’ a la derecha- de Feijóo a Sánchez y puede que incluso promoviendo una nueva moción de censura contra el presidente del Gobierno en el Congreso de los Diputados -donde no está Feijóo- y en vísperas de las elecciones andaluzas.

Una batalla en el Sur donde las encuestas le otorgan a Vox ¡20 escaños! o más, y las llaves de la gobernabilidad en Andalucía. De ahí los esfuerzos de Feijóo para cortejar a Sánchez y al PSOE en pos de su propuesta de que gobierne la lista más votada, lo que Sánchez no consentirá, para dejar en el limbo o en manos de Abascal a Juanma Moreno que parece tener muy fácil la victoria electoral.

Feijóo, como Simeone en el Atlético de Madrid, no tiene prisa y va partido a partido con viento a favor en las encuestas. Y de momento ha evitado la foto con Abascal que buscaba La Moncloa en la toma de posesión de Mañueco en Valladolid para jalear una nueva ‘foto de Colon’. La que Abascal espera conseguir en Andalucía salvo que Juanma Moreno se resista al pacto con Vox incluso a riesgo de una repetición electoral.

Pero todo a su tiempo porque ahora todas las miradas de Europa ya están puestas en los índices de participación y en el resultado del escrutinio de las elecciones presidenciales francesas que esta noche se conocerá en París.

Sobre el autor de esta publicación