Sánchez deteriora el prestigio del CNI, las FAS y las Fuerzas de Seguridad para mantenerse en el poder

El presidente, presionado por UP, ERC, PNV y Bildu, menosprecia y daña la Defensa y la Seguridad del Estado en vísperas de la Cumbre de la OTAN

piolines

En su ciega y destructiva cabalgada de las Instituciones democráticas del país para garantizarse con sus socios y aliados de UP, ERC, PNV y Bildu su permanencia en el poder, el presidente del Gobierno Pedro Sánchez ha dado en los últimos días pasos muy graves y temerarios en contra del prestigio y credibilidad de las Fuerzas Armadas Españolas, los servicios de inteligencia y las Fuerzas de Seguridad del Estado.

Así ha quedado en evidencia en los últimos debates del Parlamento en los que Sánchez eludió su responsabilidad sobre el espionaje del CNI a 18 de los dirigentes separatistas catalanes, incluido el presidente de la Generalitat, Pedro Aragonés, intentando decir que él, que es el máximo responsable del CNI, no sabía nada del espionaje.

Espionaje que Sánchez seguramente el mismo autorizó y cuyo resultado le fue comunicado a él y a la ministra de Defensa, Margarita Robles. Como se lo dijeron la casi totalidad de los Grupos Parlamentarios y especialmente sus socios de Gobierno y aliados de la legislatura, a los que Sánchez ha querido compensar con el cese desvergonzado de la directora del CNI, Paz Esteban, y con el anuncio de la reforma de la Ley del CNI para ‘reforzar’ su control.

Al debate sobre el CNI se le ha añadido el desprecio del Presidente a las Fuerzas de Seguridad llamando ‘piolines’ a los policías que se enviaron a Cataluña para actuar contra el golpe de Estado catalán de 2017, mientras su ministro de Interior, Marlaska, obstruía (para no enfadar a Bildu) el homenaje  a las Fuerzas de Seguridad (policías y guardias civiles) que derrotaron a ETA.

Y todo ello cuando los ministros de Unidas Podemos del Gobierno se han opuesto al envío de armas españolas a Ucrania, al aumento del Presupuesto militar y a la celebración de la Cumbre de la OTAN en Madrid.

Lo que sin duda ha causado seria preocupación en la OTAN y los EEUU, a donde la ministra de Defensa, Margarita Robles, ha sido llamada a capítulo por su homólogo del ministerio de Defensa americano ante el temor de que Madrid se convierta, durante la Cumbre de la OTAN, en centro internacional de protestas pacifistas a favor de Putin como lo están preparando ministros del Gobierno de Sánchez y aliados extremos de UP.

Todo un compendio de disparates, desprecios y agresiones gratuitas a las Fuerzas Armadas, el CNI y las Fuerzas de Seguridad que está provocando un creciente malestar, desconcierto e indignación en todos los cuerpos de Seguridad del Estado. Y con el solo objetivo y justificación de garantizar la permanencia en el poder de Pedro Sánchez y de evitar el adelanto de las elecciones generales, por temor a su derrota y a la llegada del PP al poder.

Un temor que comparten sus socios y aliados del Gobierno, a pesar de la indignación que el espionaje del CNI provocó en el seno de su coalición de Gobierno, de ahí que la alianza Frankenstein con la que Sánchez, llegó al poder, se mantenga firme y estable e impida el adelanto electoral.

Aunque está nueve crisis institucional del CNI, las FAS y las Fuerzas de la Seguridad ha causado gran impacto en la opinión pública española y se une a las intrigas de Sánchez contra La Corona provocando desencuentros entre el Rey Felipe VI y su padre Juan Carlos I, como lo hemos visto en los últimos días. Así como en el Poder Judicial (ahora que el Tribunal Supremo admitió los recursos contra los indultos de Sánchez a los golpistas catalanes.

Y también contra el Parlamento donde Sánchez metió en la Comisión de Secretos Oficiales del Gobierno a los partidos herederos de ETA y a los pro golpistas catalanes.

Y todo ello mientras el PSC-PSOE pactaba en Cataluña con los partidos separatistas una ‘ley del catalán’ para burlar y desobedecer las sentencias del Tribunal Supremo que obligan a un 25 % de la enseñanza catalana en lengua castellana, lo que constituye otra agresión de Sánchez a la unidad del país, la legalidad y los derechos constitucionales en Cataluña de todos los ciudadanos.

Cuestiones todas ellas que son hechos ciertos a la vista de la ciudadanía y que están conformando el deterioro de las expectativas electorales tanto de Sánchez como del PSOE, como lo reconocen todas las encuestas, incluso las oficiales del CIS. Una situación política frente a la que Sánchez y aliados de la coalición Frankenstein no tienen más respuesta política que el pasear él fantasmas de Vox, como posible aliado del PP.

Y ello tras rechazar Sánchez la propuesta del líder del PP y de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, un pacto para que gobierne la ‘lista más votada’ para evitar, en el PSOE y el PP, la dependencia de todos los partidos extremos y populistas. Un rechazo de Sánchez a la oferta de Feijóo que es la prueba de la certeza que tiene Sánchez de perder las próximas contiendas electorales, como pronto se visualizará en el resultado de las elecciones de Andalucía del 19-J que están al llegar.

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