Los retos de Ayuso tras tomar el control del PP de Madrid: convención ideológica, purgas en las listas y otro 4-M en 2023

La ya baronesa oficial, que se ha marcado como objetivo conquistar el 'cinturón rojo' y atraer el voto migrante en las municipales y autonómicas del año que viene, quiere en sus listas "gente ganadora" y ya ha avisado que no tendrá contemplaciones con aquellos que no la apoyaron en su pulso con Casado

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EFEAyuso (5)

AyusoCoronada presidenta del PP madrileño con el 99,12% del voto. Este mayo no podía haber sido mejor para Isabel Díaz Ayuso. La defensora de la 'libertad' y de 'vivir a la madrileña' culmina con esta nueva conquista un mes de celebraciones, tras su primer 2 de mayo sin restricciones por la pandemia y de aniversario por su arrolladora victoria en las elecciones del 4-M de 2021. La presidenta madrileña consuma así su aspiración de sumar al poder que ya ostentaba al frente del Gobierno regional todo el mando orgánico para poner en marcha la maquinaria electoral de cara a las elecciones municipales y autonómicas del año que viene.

Con el PP de Madrid por fin bajo su control, Díaz Ayuso cierra un círculo que inició en septiembre del año pasado al anunciar públicamente su intención de presidir el partido en la región. Las continuas negativas del anterior inquilino de Génova, Pablo Casado, a adelantar el congreso regional desató un pulso con la Puerta del Sol. Una guerra que se recrudeció en febrero con acusaciones cruzadas de espionaje y corrupción por el contrato relacionado con el hermano de la presidenta madrileña. La fratricida contienda sumió al partido en la mayor crisis de su historia. Ayuso salió vencedora y el presidente del PP acabó defenestrado por los barones encabezados por Feijóo, al que proclamaron por unanimidad el pasado 3 de abril como nuevo líder en el XX Congreso Nacional del partido.

Sin rivales y tras dejarle Feijóo las manos libres, Ayuso ha tomado este viernes las riendas del PP de Madrid, un paso imprescindible para encarar las elecciones municipales y autonómicas de 2023, amen de tener el control sobre las listas y candidatos para esta cita electoral. Para ello ha armado una Ejecutiva a su medida colocando al portavoz del PP en la Asamblea de Madrid y director de sus dos campañas electorales de 2019 y 2021, Alfonso Serrano, como su 'número dos'.

Como nueva 'reina' del PP de Madrid, la líder regional ha querido separar además los cargos públicos de los orgánicos, por lo que ninguno de sus consejeros formará parte de la cúpula directiva de la formación. Además, el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, estará en el comité de dirección encabezado por Ayuso, quien ha aseverado este viernes que ambos fueron "dos listas" pero hoy son "un mismo equipo".

Un 'nuevo PP' sin rastro además de afines a Casado, al que no solo no invitó al congreso pese a ser militante, sino que tampoco aparece en el vídeo con el que Ayuso ha inaugurado el cónclave y en el que aparecen todos los expresidentes del partido a nivel nacional y mmadrileño salvo el que fuera su amigo personal y la persona que la colocó como candidata cuando nadie apostaba por ella.

Su insistencia, casi diaria, desde el último trimestre del año pasado, en que el Congreso del PP madrileño se celebrara lo antes posible respondía al calendario electoral. Y es que tras este cónclave, según los estatutos, todos los municipios de la región deben convocar sus propias asambleas. Será entonces cuando Ayuso podrá poner a punto las estructuras municipales de cara a los comicios de mayo de 2023.

La presidenta madrileña ya dejó entrever públicamente, en una entrevista concedida a ABC el pasado 2 de mayo, que habrá una "purga". No habrá contemplaciones: todos aquellos que pusieron en duda su honradez durante la guerra con Casado o promovieron una sola información sobre supuesta corrupción en la Comunidad de Madrid se quedarán fuera de las listas.

Unas listas en las que Ayuso solo quiere, en línea de lo que ya dijo Feijóo, "gente ganadora", a "personas que conectan con el votante y con los ciudadanos" así como que estén siempre "con el afiliado". "No quiero lastres, ni a los que más me escriben al móvil ni pelotas a mi alrededor", anunció en dicha entrevista a 'ABC'. "Se acabó hacer un club de amigos en el PP", clamó.

El debate ideológico, en otoño

La remodelación de la parte orgánica ha obligado a la presidenta madrileña a aplazar el debate ideológico a otoño. Es decir, renovar y marcar los principales debates políticos de la formación en Madrid y el propio programa electoral de cara a las elecciones de mayo.

Díaz Ayuso ya anunció el pasado 1 de mayo que dará la batalla de las ideas con un programa "rompedor" que plantará cara a los ataques constantes, a su juicio, del presidente Pedro Sánchez. Con este objetivo, la nueva líder del PP de Madrid prepara una gran convención para después de verano, posiblemente en octubre, que servirá como rearme ideológico y discursivo de la federación madrileña unos meses antes de la cita en las urnas.

"Somos un partido que representa a todos, a la infancia, a la discapacidad, a los mayores, a las personas que triunfan y que muchas veces son perseguidas en nuestro país y sobre todo somos el partido de las personas que necesitan una nueva oportunidad para sacar adelante sus vidas y sus proyectos. Ese es el PP", reivindicó la presidenta madrileña en la víspera de los actos del 2 de mayo .

Toda una declaración de intenciones, en la que además pidió a los afiliados del PP que den la batalla a Sánchez: "Os quiero ver a todos en los medios de comunicación, en las redes, con las asociaciones, con los ciudadanos, hablando con autónomos, escribiendo artículos, dando batallas, en las encuestas, en los medios, en todas partes y en la calle. Quiero que sea un partido callejero, pandillero, que está con la gente, que da esas peleas y que lo hace siempre con cabeza, con corazón y con humildad”.

Ayuso

Tres días después, en el aniversario del 4-M, Díaz Ayuso desembarcó en Fuenlabrada, una de las localidades del llamado 'cinturón rojo', los municipios del sur de la región en los que gobierna el PSOE como Alcorcón, Getafe, Móstoles, Leganés, Arganda del Rey o Pinto. "Del socialismo se sale", proclamó en aquel acto, reivindicando al PP como un partido que cree "en el sur de Madrid" frente a una izquierda que "ha pretendido adueñarse de los sentimientos de los ciudadanos y colectivizar y subvencionar la pobreza".

Con la vista puesta en la segunda fase de su conquista del poder, la batalla de las elecciones autonómicas y municipales del año que viene, la presidenta madrileña defendió que su partido dará "todas las batallas" y no piensa callarse. "La firmeza no es extremismo. El silencio es el peor enemigo y ha ocurrido muchas veces a lo largo de la historia que cuando se han cometido abusos e injusticias han intentado que otros mirasen para otro lado. Contra esa forma totalitaria de entender la vida nos rebelamos y eso no extremismo, es decencia política", señaló.

Además de arrebatar el 'cinturón rojo' a los socialistas en 2023, Ayuso se ha propuesto también atraer a un nuevo nicho electoral frente a Vox: el voto migrante. Para ello en su renovación del partido crea dos nuevas áreas: Madrileños en el exterior, compuesta por ciudadanos de la autonomía que viven fuera para que "no se desvinculen de la casa", y Nuevos madrileños, destinada a los ciudadanos que acuden a la región a trabajar desde todos los rincones del mundo.

Mientras, pese a la tregua con el nuevo presidente del PP nacional, Ayuso ha seguido marcando desde la caída de Casado su propio camino. Liberada desde hace un año de un socio tan incómodo como fue para ella Cs en la primera parte de su mandato hasta el adelanto electoral, Ayuso ya ha dejado claro que ella no tiene ningún problema en gobernar con Vox en caso de ser necesario para evitar que la izquierda tome la Puerta del Sol. "La situación en Madrid es mucho mejor que en el conjunto de España porque hay un Gobierno del PP en coalición con Vox", aseguró en la Asamblea de Madrid el pasado 24 de marzo. Solo 24 horas después Díaz Ayuso confirmó lo que parecía un 'lapsus': "Fue una declaración de intenciones”.

A un año de las elecciones, a la presidenta madrileña no le ha pasado factura la polémica de su hermano y las mascarillas según varios sondeos que vieron la luz el pasado 2 de mayo. Según una encuesta de NC Report para el diario La Razón, no sólo repetiría su victoria del 4 de mayo de 2021 sino que se acercaría a la mayoría absoluta un poco más con 66 escaños, a tan sólo tres de los 69 necesarios. Otra encuesta publicada por El Mundo pronostica que Díaz Ayuso sólo perdería un escaño pasaría de 65 a 64 aunque no necesitaría a Vox, que pasaría de 13 a 15 diputados, al seguir sumando más que los tres partidos de la izquierda juntos, con 57 representantes en total.

¿Qué pasará más allá de las elecciones del año que viene? Pues de momento, Ayuso ya ha limitado a 8 años su mandato como presidenta regional. Así lo indicó en una entrevista en la Cadena Ser en la que señaló que ocho años al frente de la región le parece mucho tiempo, al menos, como líder del Ejecutivo autonómico. Este último matiz es importante porque, pasado ese plazo, Ayuso podría aspirar a cuotas mayores de poder lanzándose a la conquista de Génova y ser candidata a la Moncloa. Un plan que podría acelerarse en caso de que Feijóo fracase en las elecciones generales del año que viene. De momento, como ella ha dicho en múltiples ocasiones, su "sitio está en Madrid".

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