La guerra en Ucrania

Podemos, un año de guerra con Sánchez enrocado en el 'no es no' al envío de armas a Ucrania

Los de Belarra llevan desde el inicio de la invasión rusa boicoteando el apoyo de España a Kiev bajo el argumento 'naíf' de que mandar armas supone contribuir a la "escalada" del conflicto bélico en vez de apostar por la vía diplomática

Podemos, un año de guerra con Sánchez enrocado en el 'no es no' al envío de armas a Ucrania

EFEPablo Iglesias, Ione Belarra e Irene Montero.

Hace un año que el mundo cambió. La decisión de Vladimir Putin de invadir Ucrania el 24 de febrero de 2022 desató la mayor guerra terrestre en el continente europeo desde la II Guerra Mundial con un incontable número de miles de civiles fallecidos y heridos, la devastación de un país y unas repercusiones económicas y financieras aún impredecibles, sin olvidar la amenaza nuclear de fondo. Una agresión ante la que España, como el resto de socios europeos y aliados de la OTAN, apostó desde el primer momento por el apoyo económico, humanitario y militar a Ucrania. Sin embargo, un año después del inicio del conflicto bélico continúa la tensa disputa entre el PSOE y Podemos sobre la manera de responder a la invasión rusa.

Apartados de toda toma de decisiones respecto a la guerra de Ucrania, los morados llevan desde el estallido de la guerra enrocados en el 'no es no' al envío de armas a Ucrania. Ejerciendo una suerte de oposición interna en el Consejo de Ministros, la titular de Derechos Sociales y secretaria general de Podemos, Ione Belarra, carga en cuanto tiene ocasión contra Sánchez y el PSOE, el mismo al que tildó de "partido de la guerra", por "contribuir a una escalada bélica" con el envío de armamento a Kiev. Instalada en un argumento 'naíf' y envolviéndose en la bandera de la paz -como si el Gobierno, las demás formaciones y el resto de aliados occidentales no la quisieran - no se cansa de repetir una y otra vez que la única salida del conflicto será a través de la vía diplomática. Una tesis que olvida que hay un agresor y un agredido y que para negociar deben querer las dos partes.

Pese a esta profunda división entre los socios del Gobierno, Sánchez no dudó en viajar el jueves a la capital ucraniana en la víspera del aniversario de la invasión rusa. Allí, junto a su homólogo ucraniano Volodimir Zelenski, el presidente español anunciaba el envío de 10 carros de combate tipo 'Leopard' al país, cuatro más de los anunciados un día antes por la ministra de Defensa Margarita Robles. Además, Sánchez consideró legítima la petición de cazas de combate que le planteó Zelenski.

Compromisos que han elevado aún más la tensión entre los socios de Gobierno en las últimas horas. Este viernes, Belarra se ha preguntado si el siguiente paso en la guerra de Ucrania será mandar a soldados españoles al conflicto. "Nos dijeron primero que no íbamos a mandar nunca material ofensivo. Luego nos dijeron que sí había que mandar misiles antiaéreos, después que vamos a mandar tanques y ahora cazas; ¿qué es lo siguiente, mandar soldados españoles a Ucrania?", se ha cuestionado la ministra de Derechos Sociales en declaraciones a los medios. Una pregunta que ha lanzado al aire obviando que se trata de un asunto que ningún miembro de la OTAN se ha planteado en ningún momento, al ser una 'línea roja' porque implicaría la participación directa en el conflicto bélico.

Belarra, recordando que se cumple un año desde que estalló la guerra, se ha atribuido que en este tiempo se ha demostrado que Podemos dice "la verdad" y que esta guerra solo va a terminar con una negociación y un alto el fuego, o con el enfrentamiento militar entre potencias nucleares. "Lamento mucho decir que estamos más cerca del segundo escenario que del primero", ha aseverado.

Por enésima vez, ha vuelto a reclamar al PSOE que reflexione sobre el envío de armas porque, a su juicio, contribuir a la escalada bélica es un "error" y propone, como alternativa, que el Ejecutivo emplee su liderazgo internacional para avanzar en una resolución pacífica del conflicto. A su juicio, la guerra de Ucrania va camino de convertirse pronto en un conflicto más mortífero que el de Irak, que duró ocho años, y que el alto el fuego y la negociación posterior es la forma de resolución de la mayoría de los combates. Por ello, ha reafirmado su condena a la "invasión criminal" del Gobierno ruso, pero que la mejor forma de "pararle los pies" a Putin es "lograr un alto al fuego", como han demandado el Papa Francisco y el secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, personalidades que, según ella, han "sido reiteradamente silenciadas" porque son "voces que no se quieren escuchar en este caso".

Un repetitivo discurso que ha sido replicado siempre por Moncloa, recordando a los morados que el esfuerzo del Gobierno por la vía diplomática ha sido "permanente y constante". La propia Robles ironizó sobre la 'solución Belarra' hace casi un año señalando que "ojalá esta señora pueda convencer a Putin de que pare este masacre en Ucrania". Este viernes, la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, recordó a Belarra, cuyas críticas atribuye a que "Podemos ya está calentando la banda para las elecciones", que Ucrania es "la parte débil y la víctima de una agresión absolutamente injustificada sobre la que Putin no da marcha atrás".

Más lejos fue Sánchez hace justo una semana al señalar que "no se puede ser equidistante entre el agresor y el agredido", en una clara referencia a su socio, lo que se une a su tesis defendida desde el inicio de la invasión de que "España está en el lado correcto de la historia". E incluso durante su visita a Kiev, el presidente español mandó un dardo a Podemos a donde más duele, a cuenta de la Guerra Civil española:  "Si miramos atrás y repasamos nuestra propia historia, en el siglo pasado, en un conflicto de características similares, la comunidad internacional nos dejó abandonados y nosotros no podemos cometer el mismo error".

Muy crítico con la postura 'naíf' de Podemos se ha mostrado también esta semana el Alto Representante de la Unión Europea para Política Exterior, Josep Borrell, quien criticó su "enorme ingenuidad" por creer que si se deja de ayudar con armamento a Ucrania, la guerra que libran contra la invasión rusa acabará, ya sea mediante un alto el fuego o con negociaciones para un acuerdo de paz. "Bienvenidas las negociaciones, pero si se para la ayuda militar a Ucrania, Rusia va a seguir atacando y Ucrania no se va a poder defender. No es excluyente armar a Ucrania y buscar la paz", advirtió el miércoles el jefe de la diplomacia europea en declaraciones a Onda Cero.

Un año de hostilidades a cuenta de la guerra

Las discrepancias entre los socios del Gobierno de coalición sobre el rol que deberían tener España y la Unión Europea en el conflicto han sido una constante desde el inicio de la invasión hace un año. Pedro Sánchez tardó solo 36 horas en dar un giro de 180 grados a su postura. Pasó de rechazar en una entrevista en TVE el 28 de febrero el envío de armas a Ucrania a respaldarlo en un Pleno del Congreso el pasado 2 de marzo.  El Gobierno, que hasta entonces había apoyado enviar solo ayuda humanitaria y material defensivo, decidía enviar armamento a Kiev. Un cambio de criterio que comunicó a Podemos apenas unas horas antes del anuncio.

Ese día en el hemiciclo se hizo patente la fisura que a día de hoy continúa entre ambas formaciones con un PSOE que apostaba por entregar "material militar ofensivo" a las tropas ucranianas y un Podemos que insistía en no participar en la guerra. Reivindicación en la que los morados no encontraron el respaldo de Yolanda Díaz, quien, aunque apostaba por la vía diplomática, se alineaba con el ala socialista con el primer envío de armas porque, defendió entonces, los pueblos tienen derecho a la legítima defensa cuando son agredidos.

Apenas dos semanas después del inicio de la invasión rusa de Ucrania la tensión en la coalición fue a más tras cargar Belarra, en un acto de Podemos, contra el PSOE, al que incluyó como parte de los  "partidos de guerra", una denominación donde estarían todos aquellos que están a favor de enviar armas a Ucrania. Los socios rebajaron la tensión en el Consejo de Ministros tras retirar la formación morada la calificación de "partido de la guerra" a los socialistas, aunque se mantenía en sus trece de que la única solución era la apuesta por la vía diplomática.

En abril, Sánchez realizó su primera visita a Kiev, donde ante Zelenski anunció el mayor envío de armamento y equipamiento militar de España a Ucrania. En concretó desveló que el buque de la Armada española 'Isabel', que se encontraba camino de Polonia, llevaba 200 toneladas de equipo militar, con municiones y otro tipo de materiales, además 30 camiones y 10 vehículos de menor tamaño.

En junio llegó la Cumbre de la OTAN que se celebró en Madrid y con ella se disparó aún más la tensión en la coalición. Los acuerdos sellados en el cónclave atlántico despertaron la ira de los de Belarra. Éstos fueron el compromiso de Sánchez de elevar el presupuesto en Defensa y aumentar la presencia militar de los Estados Unidos en la base naval de Rota, en Cádiz. Podemos llegó a amenazar con votar en el Congreso en contra de la segunda promesa, algo que evitó el PSOE recurriendo al convenio de seguridad bilateral de España y EEUU, saltándose el trámite parlamentario.

Más problemas hubo con el primer compromiso, el aumento del gasto en Defensa. En plena negociación de los Presupuestos Generales del Estado para 2023, la aprobación de un crédito extra de 1.000 millones de euros en un Consejo de Ministros a principios de julio, llevó a Podemos a acusar a los socialistas de haberles colado este gasto. Aunque Yolanda Díaz convocó de manera urgente la Comisión de Seguimiento del pacto de Gobierno con el PSOE, la sangre no llegó al río. Antes de la aprobación de las cuentas, los socios pactaron no computar la mayor parte del aumento en Defensa en el techo de gasto, una partida que representaba poco más del 6%, un 8,4% con ayuda de los fondos europeos. Sin embargo, la inversión destinada a Defensa tras su aprobación, el 4 de octubre, en Consejo de Ministros se disparó en un 25,8% respecto al ejercicio anterior, al sumarse créditos extraordinarios y planes de modernización.

Más allá de estos episodios, el enfrentamiento ha sido constante con cada anuncio de envío de material bélico a Ucrania. Suministros en los que Sánchez siempre se ha apoyado en la coordinación con los socios europeos como pasó recientemente con los tanques, una vez EEUU, Alemania y Francia dieron el paso. Hasta la fecha según desveló esta semana Robles, España ha realizado 54 transportes de diverso material a Ucrania, 42 de ellos aéreos, pero también nueve por vía terrestre y otros por vía marítima que no especificó.

Detalló que esos envíos incluían, entre otro material, 190 carros lanzacohetes, armamento ligero y munición, ametralladoras y proyectiles, munición pesada, munición para carro y artillería, material antiaéreo, misiles más lanzadores Hawk y Mistral, obuses, un centro de control desplegable para operaciones de ciberdefensa, cinco sistemas navales, 10 vehículos ligeros, 10 pesados, 4 ambulancias ligeras y una ambulancia blindada donada por Repsol.

"Algunos hablan de vías diplomáticas, pero se intentaron hasta el final y pese a ello Putin ha seguido en esta guerra masacrando a niños, mujeres, personas vulnerables y bombardeando a la población civil", concluyó Robles defendiendo el apoyo de España a Ucrania durante el último año en un mensaje dirigido únicamente y explosivamente a sus socios de Gobierno.

Sobre el autor de esta publicación

Luis Villajos

Luis Villajos (Madrid, 1982) es subdirector de Republica.com. Lleva trabajando en este diario desde 2011, casi desde su fundación, en diferentes puestos y responsabilidades hasta su cargo actual Está especializado en información política, aunque también le interesan la actualidad internacional y los temas de denuncia social.