Pegasus sobrevuela la crisis del Magreb tras espiar el teléfono de Sánchez y provocar el vuelco en el Sáhara

Las relaciones de España y Argelia se deterioran y amenazan el gas y la inmigración a pesar de que la UE apoya a Madrid frente a Argel

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Imaginen que el Gobierno de Marruecos tiene en su poder la grabación de una conversación telefónica entre el presidente Sánchez y el Rey Felipe VI hablando de la situación del Rey emérito, Juan Carlos I. Y también tienen otras conversaciones de Sánchez con sus ministros, Aragonès, Otegi, así como documentos comprometidos del Gobierno de España.

E imaginen que el Gobierno de Rabat le ofrece a Sánchez la entrega de los dispositivos incautados a cambio del reconocimiento por parte de España, como ha ocurrido, de la soberanía marroquí del Sáhara Occidental. Pues algo así pudo haber ocurrido en los últimos meses y ello explicaría el vuelco de la política exterior española en el Sáhara, y la consecuente crisis con Argelia.

Tres interrogantes: ¿quién infectó con el programa Pegasus -que tienen Marruecos y España- el teléfono de Pedro Sánchez?; ¿qué había en las 2,6 gigas que le robaron al teléfono del presidente?; ¿por qué decidió Sánchez personalmente y sin consultarlo con su Gobierno, el PSOE, la Oposición y el Parlamento la entrega de la soberanía del Sáhara Occidental a Marruecos?

En las respuestas a estas tres cuestiones está el origen de la crisis triangular entre España, Marruecos y Argelia en la que, por el momento, aparece como triunfador el régimen autocrático del Rey Mohamed VI.

Una crisis de envergadura que preocupa seriamente a la Unión Europea y a la OTAN, y que incluye el riesgo de un enfrentamiento militar entre Argelia (que ha iniciado maniobras militares) y Marruecos. Al tiempo que pone en jaque el comercio, la inmigración y las exportaciones del gas argelino a España.

Una crisis que algunos observadores políticos, incluido el líder del PP, Feijóo, y medios de comunicación, ubican en un presunto chantaje a Sánchez del Gobierno marroquí que podría ser el autor del espionaje con Pegasus del teléfono del presidente español del que le robaron ¡2,6 gigas! de archivos, documentos y conversaciones de Sánchez.

Aunque, de momento, Argel dice que no cortarán el gas pero que subirá el precio, pero si es probable que las empresas españolas que colaboran en la prospección y explotación de los yacimientos de petróleo y gas de Argelia sean sustituidas por otras de Italia.

País, Italia, que se presenta como el nuevo y preferente socio estratégico de Argelia en materia energética y que acaba de ampliar en un 40 % todas sus compras de gas a Argelia tras la reciente visita del primer ministro italiano Mario Draghi a Argel del pasado 11 de abril.

Un nuevo contrato espectacular que se va a implementar a través del gasoducto Transmed, que une Argelia e Italia y tiene una capacidad de trasvase de gas que triplica la del gasoducto que une Argelia y España.

Y a no perder de vista dos cosas más: el que aunque la UE impide a Argel, por su acuerdo de Asociación con Europa, romper el comercio y la relación financiera con España, los empresarios argelinos son libres de comerciar con las empresas españolas o cambiar de clientes e importadores por lo que el daño anunciado a España se producirá.

Como se teme que Argelia baje la guardia en sus costas y permita la salida hacia España de pateras con inmigrantes de África, lo que se convertiría en una nueva vía invasión de inmigrantes para España y la UE.