Pegasus dinamita la estabilidad del Gobierno en cuatro frentes: UP-PSOE, Robles-Bolaños, Díaz-Belarra y el Ejecutivo con sus socios  

Tanto el espionaje a líderes independentistas como las intrusiones en los teléfonos móviles de Sánchez y Robles amenazan los planes del presidente de finalizar la legislatura a finales de 2023

Pedro Sánchez y Pegasus

Pedro Sánchez y Pegasus

Pedro Sánchez y PegasusEl escándalo Pegasus le ha explotado en la cara al Gobierno de Pedro Sánchez. Tanto el supuesto espionaje a políticos independentistas, 18 con aval judicial según reconoció la directora del CNI este jueves ante la Comisión de Gastos Reservados del Congreso, como las intrusiones en los teléfonos móviles del presidente del Gobierno y de Robles han agrietado la estabilidad del Gobierno, amenazando los planes de Pedro Sánchez de finalizar la legislatura a finales de 2023.

En menos de tres semanas, desde que el pasado 18 de abril The New Yorker diera a conocer que 65 líderes independentistas fueran espiados por  Pegasus, al Gobierno de Sánchez se le ha puesto la legislatura cuesta arriba. Y es que este escándalo ha ahondado las fisuras, ya existentes, tanto dentro de la coalición como del Gobierno con sus socios.

En concreto, las ondas sísmicas provocadas por el caso Pegasus han generado cuatro grietas en el llamado 'Gobierno Frankestein' bien diferenciadas en función de la forma de reaccionar a este escándalo. Por un lado, ha tensado la relación entre los socios de Gobierno, PSOE y Unidas Podemos. Además, ha logrado fracturar la hasta ahora aparente unidad de la parte socialista del Ejecutivo con un enfrentamiento entre el ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, y la titular de Defensa, Margarita Robles.

También este escándalo ha evidenciado una vez más la lejanía entre la cúpula de Podemos y la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz. Y, por último, ha vuelto a provocar un nuevo cisma entre el Gobierno y sus socios independentistas, que amenazan con retirar su apoyo parlamentario si el Ejecutivo no asume responsabilidades políticas y da las explicaciones oportunas.

Grieta 1: PSOE-Unidas Podemos

El espionaje a los líderes independentistas ha abierto un nuevo frente en la relación entre los socios de Gobierno. Mientras, los socialistas piden calma, el partido morado ha pedido desde el primer minuto una comisión de investigación, explicaciones e incluso la cabeza de la ministra de Defensa, Margarita Robles.

En el mismo día en el que Robles cerró filas con el CNI en el Congreso el pasado miércoles, el portavoz del PSOE en el Congreso, Héctor Gómez, remarcó que tiene el apoyo “sin fisuras” de los socialistas por su labor “ejemplar” al frente del Ministerio de Defensa.

Margarita Robles comparece en pleno escándalo Pegasus

Especialmente duro se mostró en aquella comparecencia el portavoz de Unidas Podemos, Pablo Echenique, quien indicó la puerta de salida a la ministra de Defensa: "Usted sabe lo que tiene que hacer, por su dignidad y la del Gobierno". Robles, que nunca ha escondido su animadversión por los morados, no se calló:  "Su partido forma parte del Gobierno, si creen que algo no es adecuado se puede proponer, pero como no lo han propuesto, entiendo que no tienen ninguna duda con la actuación del CNI".

En la misma línea, la ministra de Derechos Sociales y secretaria general de Podemos, Ione Belarra, ha pedido a lo largo de los últimos días que se asuman "responsabilidades políticas urgentemente" por el caso Pegasus y ha señalado al CNI en lo relativo al presunto espionaje a dirigentes independentistas.

Además, los socialistas tumbaron junto a PSOE, PP, Vox y Ciudadanos en la Junta de Portavoces del Congreso la creación de una comisión de investigación sobre el supuesto espionaje a políticos a través de Pegasus, como habían solicitado Unidas Podemos y los socios parlamentarios del Gobierno. Una decisión que UP tachó de "error", al igual que el resto de socios parlamentarios del Ejecutivo, e incluso ERC llegó a advertir al Gobierno de que esto podría afectar a la estabilidad de la legislatura.

Grieta 2: Robles-Bolaños

Más allá del enfrentamiento entre el PSOE y su socio, Unidas Podemos, los socialistas han tenido que hacer frente además a grietas internas derivadas del caso Pegasus. Todo ello debido a quién tenía la responsabilidad sobre la seguridad de los móviles del presidente del Ejecutivo y los miembros del Gabinete.

Fue la ministra de Defensa quien insinuó el miércoles que residía en su compañero del Consejo de Ministros, Félix Bolaños. Por su parte, este trató de rebajar la tensión asegurando que es de todo el equipo de Gobierno.

Félix Bolaños

Si bien mostró su "apoyo y solidaridad" a Robles, Bolaños defendió que "la responsabilidad es del Gobierno en su conjunto en que las instituciones democráticas funcionen con todas las garantías y que los españoles tengan claro que el derecho a la privacidad y que el secreto a las comunicaciones se garantizan".

El señalamiento de Robles a su compañero respondería a que Moncloa, en concreto su portavoz Isabel Rodríguez, no descartara entregar la cabeza de la directora del CNI, Paz Esteban, de quien la ministra de Defensa hizo una defensa cerrada de su labor así como de los 3.000 funcionarios que trabajan para el servicio de inteligencia.

Grieta 3: Yolanda Díaz-Podemos

Este escándalo ha vuelto además a poner en evidencia además las distancia entre la cúpula de Podemos y la líder de Unidas Podemos, Yolanda Díaz. Mientras cargos como Belarra, Echenique o Isa Serra no han dudado en cargar contra el CNI y Robles, la ministra de Trabajo se ha alineado más con la postura de Sánchez y la parte socialista del Ejecutivo.

Yolanda Díaz Belarra

La vicepresidenta segunda ha apostado por "investigar y saber qué ha pasado" en relación al presunto espionaje con Pegasus antes de depurar posibles responsabilidades, y se ha mostrado partidaria de "actualizar" la ley que regula los secretos oficiales.

"Creo que hay que investigar y saber lo que ha pasado y, como hacemos los demócratas y una vez que conozcamos los hechos, después valorar lo que sucede y tomar las medidas que sean precisas. Si hay que depurar responsabilidades, por supuesto depurarlas", sentenció Díaz, alejándose una vez más de la postura de la cúpula morada.

Pero además, Díaz ha pedido a los partidos independentistas que "tengan altura de miras". "Saben que estamos ante una cuestión de Estado de máxima gravedad y pediría altura de miras", subrayó.

Grieta 4: Gobierno con sus socios

Las escuchas a los líderes independentistas ha tensado también las relaciones entre el Gobierno y sus socios parlamentarios de la investidura. El más contundente ha sido el portavoz de ERC, Gabriel Rufián, que ha alertado en los últimos días junto a Pere Aragonés de que podrían dejar de dar su apoyo al Gobierno.

Las explicaciones, primero de Robles y después de Paz Esteban en sede parlamentaria, tampoco despejaron el enfado de los socios del Ejecutivo. Especialmente molesto se mostró Rufián tras la declaración de la directora del CNI que rebajó de 65 a 18 los líderes independentistas espiados con aval judicial y señaló que los demás lo fueron, o bien por una nación o naciones extranjeras, o por otros organismos del Estado. Para Rufián, cualquiera de las dos opciones es mala y cuando se habla de otros organismos se "está señalando a Interior", y se ha mostrado decepcionado con los resultados de la comparecencia.

Rufián

También JxCat  salió de la reunión de la Comisión de Gastos Reservados del Congreso con la idea reforzada de que es "imprescindible" una comisión de investigación, al igual que la CUP.

Por su parte, el presidente de la Generalitat, quien forzó este viernes una reunión urgente con el jefe del Ejecutivo, acusó esta semana al propio Sánchez  de "dinamitar" la vía del diálogo con su gestión del presunto espionaje al independentismo, por lo que le insto a marcar un "punto de inflexión" y aclarar "sospechas" y "depurar" responsabilidades.

La desconfianza entre los partidos del Gobierno y los socios independentistas se ha deteriorado hasta tal punto que ya no parece suficiente la eventual entrega de las cabezas de la directora del CNI o de la propia Robles para reconducir unas deterioradas relaciones que pueden marcar el devenir de lo que resta de legislatura.

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