Las garantías de Marruecos al giro del Sáhara, la gran incógnita del viaje de Sánchez

Aunque el Gobierno justifica su cambio de postura en que busca "garantizar la estabilidad e integridad territorial de España", Rabat guarda silencio

sánchez y mohamed VI en Rabat en una imagen de archivo

sánchez y mohamed VI en Rabat en una imagen de archivo

sánchez y mohamed VI en Rabat en una imagen de archivoUn 'iftar', la cena con la que los musulmanes rompen su ayuno durante el Ramadán, servirá para escenificar en la noche de este jueves el cierre de la crisis con Marruecos abierta a raíz de la acogida en España del líder del Frente Polisario, Brahim Ghali, el pasado 18 de abril. Con esta invitación, el rey de Marruecos, Mohamed VI, recibirá este jueves al presidente español, Pedro Sánchez, en Rabat para iniciar una nueva etapa en las relaciones bilaterales.

Hace casi tres semanas Pedro Sánchez sorprendió con un inesperado giro unilateral en política exterior al respaldar el plan de autonomía marroquí para el Sáhara. Un cambio de postura que causó malestar no solo en su socio de Gobierno, Unidas Podemos, sino también en los partidos que apoyaron su investidura, partidarios de la solución por la que apuesta Naciones Unidas que pasa por un referéndum y "respetar la libre autodeterminación" del pueblo saharaui.

Las comparecencias, de Albares primero y de Sánchez después en el Congreso, no han disipado el malestar de los grupos parlamentarios por un paso que rompe con una postura de cinco décadas. Sin embargo, el Gobierno niega que constituya "un giro" y prefiere calificar de "un paso más" en la búsqueda de una solución a un conflicto que dura ya demasiado.

El Gobierno de Sánchez no ha parado de insistir en que con este acuerdo con Rabat se busca "garantizar la estabilidad e integridad territorial de España", en clara referencia a Ceuta y Melilla. Sin embargo, a día de hoy se sigue desconociendo el contenido de este acuerdo así cómo qué contraprestaciones habría obtenido España de Marruecos a cambio de su giro sobre el Sáhara. El Gobierno no lo ha aclarado en ningún momento y Rabat, más allá de celebrar el cambio de postura de España, guarda silencio sobre qué garantías ha ofrecido a España en esta nueva etapa.

Mohamed VI marca los tiempos

De hecho, Marruecos es el que ha marcado los tiempos hasta ahora en esta reconciliación, Fue Rabat quien desveló el pasado 18 de marzo una carta de Sánchez dirigida a Mohamed VI cuatro días antes, en las que el Gobierno español consideraba el plan de autonomía para el Sáhara, que Marruecos planteó en 2007, "la base más seria, creíble y realista" para lograr una solución.

Pero además el Rey marroquí es quien ha establecido dónde y cuándo se produciría la imagen de esta reconciliación. Tras su llamada a Pedro Sánchezel apsado jueves, Albares canceló su viaje a Rabat previsto para el día siguiente para reunirse con su homólogo marroquí, Naser Burita. Fue Mohamed VI quien invitó a Sánchez a viajar este jueves para poner fin a la crisis diplomática abierta hace un año e inaugurar la nueva etapa.

La escenografía elegida no es baladí ni casual: una invitación personal al 'iftar', al que también acudirá Albares. Moncloa entiende este gesto como "un signo de amistad muy fuerte por parte del Rey", al invitar a este acto a alguien externo al núcleo familiar.

Entre los temas en la agenda de esta visita figuran la normalización completa de las conexiones marítimas, los preparativos de la próxima operación 'Paso del Estrecho' así como el restablecimiento, de forma controlada, de la circulación de personas y bienes entre los dos países. Además es de esperar que Sánchez aborde el control de la inmigración irregular, tras los saltos masivos en Ceuta y Melilla como represalia por acoger a Ghali, así como una garantía de la integridad territorial, tal y como subrayó en sus recientes visitas a las ciudades autónomas.

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