Las elecciones anticipadas impedirán la celebración del Congreso del PSOE si Sánchez no es investido

Patxi López coordinará con el líder socialista la fecha de la investidura que activará la cuenta atrás para que las generales se celebren en mayo, el mes elegido para el cónclave socialista en el que Susana Díaz aspirará a la secretaría general. Sánchez, afirman sus allegados, será presidente o repetirá como candidato.

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El líder socialista y candidato a la presidencia del Gobierno, Pedro Sánchez, tiene en sus manos la posibilidad de fijar la fecha de la investidura y consecuentemente la las nuevas elecciones generales en el caso de no contar con los apoyos suficientes para ocupar la Moncloa y de que ningún otro líder político cuente con los apoyos suficientes para presentar su candidatura. Con esas cartas, señalan tanto responsables de la Ejecutiva socialista como algunos barones territoriales consultados por República.com, el secretario general del PSOE se siente tranquilo respecto a su futuro político porque tiene asegurado que será presidente del Gobierno o de nuevo candidato para encabezar la lista de su partido porque en ambos casos sus adversarios internos estarán atados de pies y manos.

La estrategia de Sánchez, asegura su entorno, es elemental y ya la tenía prevista desde que evitó el golpe de efecto que pretendían la presidenta andaluza y los barones territoriales que la arropan obligándole a adelantar el Congreso al mes de marzo para sustituirle. La petición de que se consultara a las bases sobre un posible acuerdo de Gobierno pilló con el pie cruzado a sus críticos, pero el pacto sobre fechas que evitó una votación confrontada cediendo Sánchez un mes de adelanto -de junio a mayo- a cambio de otro de retraso por los seguidores de Díaz -de abril a mayo- fue definitiva.

Algunos barones críticos ya se dieron cuenta del error cometido poniendo fecha al Congreso mediante esa transacción porque todo el mundo consideraba que, de haber nuevas elecciones, serían en junio. Al decidir que las primarias fueran el 8 de mayo y el Congreso el 21 y el 22 de ese mes, quienes aspiraban a tener tiempo suficiente para elegir como secretaria general a Susana Díaz se equivocaron de medio a medio. Algunos admiten ahora en privado que dejaron que Sánchez, propuesto por el Rey para intentar formar un Gobierno, controlase los tiempos ya que, como ha anunciado, se someterá a la investidura cuente o no con la mayoría necesaria.

Si el secretario general agota las tres o cuatro semanas que le pidió al presidente del Congreso para concluir su ronda negociadora con el resto de los partidos parlamentarios y no sale investido, recuerdan altos responsables de su partido, la cuenta atrás de celebración de elecciones en 55 o 60 días que establece la Constitución llevaría a la celebración de los comicios en la primera o segunda semana de mayo. La coincidencia con las fechas de primarias y del Congreso del partido, añaden, obligaría a suspender este último y todos los sectores se verían obligados a cerrar filas en torno a su candidatura, a la que no quedaría tiempo para oponer otra a menos que el partido, concluyen, quiera suicidarse electoralmente.

El debate sobre la fecha de la investidura volvió a plantearse este martes en la Mesa del Congreso sin que se llegara a ningún acuerdo. El PP, tratando de entorpecer esa operación de negociaciones y fijación de tiempos de Sánchez, volvió a pedir que se celebre el día 22 porque, como precisó su portavoz, Rafael Hernando, se trata “de la fecha adecuada” porque la media de días empleada a lo largo de la democracia entre el mandato del Rey al candidato a la investidura y la comparecencia de este último en la Cámara Baja ha sido de 11 días, por lo que el periodo de 22 días “es un margen lo suficientemente amplio y España necesita cuanto antes un gobierno estable”.

Significativamente, fue Ciudadanos el que salió al paso de esa propuesta pidiendo paciencia y asegurando que hay un acuerdo para que la investidura se lleve a cabo el lunes siguiente, el 29 de febrero. Pero más significativamente aún, el presidente zanjó el asunto señalando que la decisión le corresponde institucionalmente a él y que no existe ningún pacto al respecto. Está dispuesto, añadió, a darle a Sánchez el tiempo de tres semanas más que le ha pedido y confía en poder tener acordada una fecha en los próximos días, aunque matizó que todo dependerá del candidato.

Diputados de distintos grupos señalaron a este diario que lo que más se baraja tras las bambalinas es que la investidura se celebre la primera semana de marzo. Algunos incluso señalan las fechas del día 1, martes, y el miércoles 2 de marzo. Pero añaden que todo dependerá del momento que elija Sánchez porque dan por sentado que López, tanto por respeto político como institucional, le será absolutamente fiel.