Crisis en Ciudadanos

La pelea por las migajas, el último capítulo de la autodestrucción de Ciudadanos

Edmundo Bal rompe con Inés Arrimadas y desata una guerra civil por el control del partido y por el único escaño, en el mejor de los casos, que la formación conservará tras las próximas generales, si no acaba extinguiéndose

La pelea por las migajas, el último capítulo de la autodestrucción de Ciudadanos

EUROPA PRESSLa líder de Ciudadanos, Inés Arrimadas y el portavoz parlamentario de Ciudadanos en el Congreso, Edmundo Bal, durante una sesión plenaria en el Congreso de los Diputados

Cuesta abajo y sin frenos. Ese es el rumbo en el que ha entrado Ciudadanos, prácticamente un cadáver político que ha firmado este viernes el último capítulo de su autodestrucción, al autofagocitarse en una cruenta lucha de egos por hacerse con, en el mejor de los casos, el único escaño que pronostica alguna optimista encuesta en las próximas generales. Edmundo Bal ha confirmado lo que era un secreto a voces tras dos semanas de tensión: su ruptura total con la presidenta de su partido, Inés Arrimadas, al postularse a las primarias para liderar el Ciudadanos que surja del incierto "proceso de refundación” en el que se encuentra inmerso desde hace cinco meses.

Una verdadera guerra civil por las migajas de una formación nacida en 2006 que llegó a tener en su manos la posibilidad de gobernar España, con Pedro Sánchez, y que en los últimos cuatro años ha perdido los cuatro gobiernos de coalición con el PP -Madrid, Andalucía, Murcia y Castilla y León-, 60 de 64 escaños en estas CCAA y hasta 47 diputados en el Congreso. Una hecatombe que ha situado a Ciudadanos al borde de la extinción, a punto de seguir la estela de otras formaciones del centro político que nacieron para ser 'partidos bisagra' - UCD, CDS y UPyD- y que fracasaron tras ser 'devorados' por el PP.

"No me presento contra Inés, ni contra nadie", ha subrayado este viernes el vicesecretario general de Ciudadanos y portavoz adjunto en el Congreso, Edmundo Bal, al anunciar en el primer día de jornadas abiertas del Congreso su decisión a presentarse a las primarias del partido. Sin embargo, su ruptura con Arrimadas era una evidencia tras dos semanas de tensión en la cúpula naranja por el control del partido y tras la ruptura del grupo parlamentario tras las primeras rebajas de condenas a agresores sexuales por la ley del 'solo sí es sí'. Según El Mundo, la propia Arrimadas reprochó a su 'número dos' la posición del partido, que había votado a favor de la ley estrella de Irene Montero, sin tan siquiera presentar algún tipo de enmienda, como sí hicieron otros grupos parlamentarios como PP, ERC o PDeCAT ante la falta de solidez jurídica del texto. Una petición de explicaciones que ha acabado por dinamitar la poca confianza que aún quedaba entre ambos.

El otro escollo entre ambos es el modelo de partido tras su refundación. Los críticos a la dirección acusan a Arrimadas y su entorno de haber filtrado a la prensa la propuesta de modelo bicéfalo, al estilo PNV, que aprobó el pasado 26 de noviembre la Ejecutiva del partido por unanimidad. Un modelo que separaría las funciones orgánicas de las políticas a través de un "ticket" formado por un secretario general, encargado del reparto de las tareas orgánicas, y un portavoz nacional, sobre quien recaería la responsabilidad de la acción política. Sin embargo, Edmundo Bal ha decidido desafiar a Arrimadas al presentar su candidatura directamente a la presidencia del partido, según marcan los actuales estatutos, que en todo caso podrían ser reformados en la próxima Asamblea de Ciudadanos del 13, 14 y 15 de enero.

El ganador de estas primarias, si es que hay algún candidato más dado que Arrimadas no ha confirmado su participación, dirigirá la formación que salga del proceso de refundación. Un 'reseteo' para afrontar el intenso ciclo electoral que se avecina en 2023, primero autonómicas y municipales y después generales, y del que dependerá que el partido logre sobrevivir o acabe firmando su certificado de defunción. 

La encrucijada para la refundación no es sencilla, dado que Ciudadanos carece de perfiles potentes en primera línea, más allá de Inés Arrimadas, Edmundo Bal y Begoña Villacís. La sucesora de Albert Rivera está muy cuestionada por sus bases y parte de su cúpula tras las sucesivas debacles electorales que han sacudido a la formación bajo su mandato. En cuanto a Edmundo Bal, aunque se ha convertido en la cara más visible de Ciudadanos en los últimos años, en especial durante las ausencias por maternidad de Arrimadas, gracias a sus cargos como portavoz del partido y portavoz adjunto del grupo parlamentario, su tirón electoral es nulo. Ya quedó demostrado cuando fue cabeza de cartel en los comicios del 4-M que la presidenta de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, decidió adelantar el año pasado tras romper su colación con Ciudadanos. El resultado para Ciudadanos fue devastador con su desaparición de la Asamblea madrileña.

Inés Arrimadas, Edmundo Bal y Begoña Villacís durante la campaña electoral del pasado 4-M

EFE_Inés Arrimadas, Edmundo Bal y Begoña Villacís durante la campaña electoral del pasado 4-M

En cualquier caso es muy complicado que la refundación de Ciudadanos con un cambio de líder, de color o incluso de nombre, logre revertir lo que vaticinan prácticamente todas las encuestas: su entierro prácticamente en todas las CCAA y en el Congreso, donde con suerte retendrían un único escaño. Solo la vicealcaldesa madrileña, Villacís, la única dirigente de Ciudadanos que mantiene con vida el único pacto importante de Gobierno con el PP en la esfera nacional, se salva un poco de la quema. Y es que aunque perdería más de la mitad de los once escaños que tiene actualmente en el Consistorio madrileño, podría jugar algún papel, a izquierdas o derechas, siempre y cuando las sumas dieran. Eso si no da la sorpresa y el portazo a los naranjas y acaba fichando por el PP, que ya la ha intentado cortejar en numerosas ocasiones. De hecho el propio 'número tres' de Alberto Núñez Feijóo, Elías Bendodo, le abrió a principios de noviembre la puerta de su partido públicamente: "El PP es la casa común del centroderecha, todo lo que ha representado Ciudadanos hasta ahora puede identificarse con el proyecto de Feijóo".

La autodestrucción naranja, paso a paso

Las pasadas elecciones de Andalucía propinaron el último golpe de gracia electoral a Ciudadanos al borrar su rastro del Parlamento andaluz, acabando con el último Gobierno de coalición con el PP que sobrevivía tras la fallida moción de censura en Murcia. La formación de Arrimadas pasó de gobernar junto a los populares en cuatro comunidades autónomas a desaparecer en Madrid y Andalucía, quedarse fuera del Ejecutivo murciano y con un escaño en Castilla y León. Por si fuera poco el PP de Juanma Moreno absorbió por completo poco después a la cúpula de Ciudadanos en Andalucía tras fichar a todos sus cargos relevantes, entre ellos su exvicepresidente y exlíder de la formación naranja en la comunidad, Juan Marín.

Entre las elecciones andaluzas de finales de 2018 y las autonómicas de mayo de 2019, Ciudadanos 'regaló' cuatro ejecutivos al PP a cambio de gobernar en coalición: Andalucía (21 escaños), Madrid (26), Castilla y León (11) y Murcia (6). Tres años y medio después la situación era muy diferente al quedar fuera de todos estos ejecutivos y reducida su presencia en sus parlamentos reducido a la nada, cuando no a la insignificancia o en la oposición. Y es que ha perdido solo en estas cuatro CCAA 60 de los 64 escaños que le dieron la llave de Gobierno.

Fue un error de cálculo y una 'traición' para los populares lo que desencadenó el principio del fin de Ciudadanos en tres de las cuatro comunidades en las que gobernaba en coalición. La fallida moción de censura que los naranjas negociaron con los socialistas en Murcia en marzo de 2021 desencadenó un efecto dominó en Madrid y meses más tarde en Castilla y León. El 'popular' Fernando López-Miras resistió y Ciudadanos perdió el poder y tres de sus seis diputados que se convirtieron en tránsfugas al votar en contra de la moción de censura.

A cientos de kilómetros de Murcia, Isabel Díaz Ayuso encontró en la fallida moción de censura de Murcia la excusa perfecta para librarse de un socio incómodo como era para ella Ciudadanos y sobre todo su vicepresidente, Ignacio Aguado, con el que no tenía ningún tipo de relación tras varios roces y choques. La presidenta madrileña apretó el botón nuclear del adelanto electoral. El 4-M enterró a Ciudadanos en Madrid al pasar de 26 escaños a cero.

Meses después, en diciembre de 2021, el presidente castellanoleonés, Alfonso Fernández Mañueco, echaba a todos los consejeros de Ciudadanos de su Gobierno y también adelantaba las elecciones. El 13 de febrero las urnas condenaron al popular a gobernar con Vox mientras la formación naranja se dejaba diez de los once procuradores que tenía en las cortes, revalidando solamente Francisco Igea su escaño.

Sin embargo, la crisis de Ciudadanos venía de antes. Si en las generales de abril de 2019 la formación naranja, con Albert Rivera al frente, cosechaba su mejor resultado, 57 escaños que le hubieran permitido gobernar en coalición con el PSOE de Pedro Sánchez, la repetición electoral de noviembre redujo su presencia en el hemiciclo a 10 diputados.

El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, junto al entonces líder de Ciudadanos, Albert Rivera, en el Congreso en una imagen de archivo

EFE_El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, junto al entonces líder de Ciudadanos, Albert Rivera, en el Congreso en una imagen de archivo

El segundo fracaso, ya con Arrimadas como presidenta, fue en las elecciones catalanas de 2021, en las que los naranjas pasaron de ser la primera fuerza en 2017, con ella como cabeza de cartel, a séptima fuerza por detrás de Vox perdiendo 30 de los 36 escaños que tenía.

A estos fracasos se suma la 'fuga' de cargos naranjas a las filas del PP gracias a una especie de OPA hostil que lanzó la dirección de Pablo Casado.

Sobre el autor de esta publicación

Luis Villajos

Luis Villajos (Madrid, 1982) es subdirector de Republica.com. Lleva desde 2011, casi desde su fundación, trabajando en este diario. Su paso por diferentes puestos hasta el actual le confieren una amplia visión del funcionamiento de la redacción. Está especializado en información política, aunque también le interesan la actualidad internacional y los temas de denuncia social.