Ley Trans

“La Ley Trans va de dinero, no de garantizar el bienestar de nadie”

Lilith fue atacada por tierra, mar y aire desde que se dio cuenta de que el transactivismo era incompatible con el feminismo, por eso no hay día que no deje de meter el dedo en el ojo del machismo

“La Ley Trans va de dinero, no de garantizar el bienestar de nadie”

Lilith (lilith_132a)

Su frase en las redes sociales “hasta los ovarios de tantos cojones”, no deja lugar a dudas de quién es y el porqué de su lucha. Y es que Lilith (nombre ficticio) atacada por tierra, mar y aire desde que se dio cuenta de que el transactivismo era incompatible con el feminismo no hay día que no deje de meter el dedo en el ojo del machismo. “Yo también lo apoyaba. No entendía por qué había gente que se oponía a un movimiento que supuestamente buscaba derechos humanos hasta que vi el trasfondo de todo, algo realmente difícil porque intentan anular tu capacidad de análisis mediante el chantaje emocional. De buenista no tiene nada, es ignorancia pura”, explica.

Desde entonces, tirando de la ironía y el sarcasmo usa Tik Tok o Twitter para denunciar que si algo es la Ley Trans es sinónimo del sexismo. “Se basa en la idea de que por tu sexo debes tener una personalidad concreta y que si no es así has nacido en un cuerpo equivocado. Por ello están facilitando bloqueadores hormonales y mutilando a menores de edad que no tienen la madurez suficiente para entender nada de esto. Y eso tiene un nombre, abuso”, recalca.

Es mejor ser cebra que mujer

Un abuso que lleva a situaciones como las que vio en un vídeo y que le hicieron reaccionar desde el sarcasmo. “Tras ver a un chico que exigía que se le permitiera acceder al vestuario femenino porque él se auto percibe mujer. Se burló de una señora a la que le asustó e incomodó tener al sexo opuesto desnudo frente a ella. Ridiculizó nuestro pánico a la violencia sexual que la mayoría de mujeres hemos experimentado decidí comparar la situación para que se viera el absurdo” Así que dicho y hecho. Lilith pasó de ser una mujer a auto percibirse como una cebra y a pedir derechos para su nueva identidad. “Me pareció horrible el trato que dio a la mujer y quise que la gente viera la comparación”.

Por eso Lilith pasó a llamarse Cebri y a decir en otros vídeos que “está cansada de explicar que no se siente cebra, sino que es una cebra y punto y que las personas transespecie seguimos luchando para conseguir nuestros derechos en pleno siglo XXI. Nuestra identidad no es un debate. Solicito a la gente que me respete como al resto de cebras, así como que me permitan convivir con ellas. No me voy a rendir ante la violencia especista”.

Un transespecismo que desde los medios de comunicación se ha creído a pies juntillas y ha hecho que Lilith acapare un sinfín de titulares y portadas. “Desde hace más de un mes aproximadamente varios medios están afirmando que yo soy una persona transespecie cuando se puede verificar rápidamente viendo mi cuenta que es una sátira al transactivismo ya que soy feminista y esto perjudica los derechos de las mujeres. Lo califico de oportunista ya que es divertido ver a una persona que delira diciendo que le asignaron una especie incorrecta al nacer, pero nadie se ríe cuando hay personas diciendo exactamente lo mismo con otra realidad inmutable como es el sexo biológico. Se ve que la magia es selectiva”, subraya. Una situación que la lleva a afirmar que “es mejor ser una cebra en un mundo patriarcal que justifica la violencia hacia las mujeres, pero yo prefiero luchar para acabar con esta injusticia en vez de engañarme e imaginarme que no soy mujer”.

Capturas de noticias en las que se denuncia la 'discriminación' de Lilith por sentirse cebra

Capturas de noticias en las que se denuncia la 'discriminación' de Lilith por sentirse cebra

La redefinición de ser mujer

Lilith, que no ha podido escoger mejor alter ego en las redes sociales que aquel que invoca el espíritu rebelde e incansable de quien fuera la primera mujer de Adán (esa que repudió según el Génesis por ser demasiado libre y a la que sustituyó por Eva), cree que el éxito de lo trans se debe al fin que persigue y a la falta de pensamiento crítico. “Aplaude que los hombres estén redefiniendo a las mujeres, eliminando nuestros espacios seguros separados por sexo, quitándonos nuestras oportunidades en el mundo laboral, desarticulando el movimiento feminista y agrediéndonos si protestamos contra todo esto. La mayoría de la gente ni se cuestiona cosas como el origen del rechazo corporal que sienten las personas con disforia, por qué se está normalizando este problema o qué tipo de consecuencias tiene”.

Además, esta gran comunicadora considera que la intención de quienes validan el transgenerismo “es buenista porque creen que están protegiendo a una minoría discriminada, pero si profundizaran se darían cuenta de que están defendiendo una idea sexista, homófoba, misógina y que fomenta el abuso infantil. Homófoba porque invalida la atracción sexual hacia el mismo sexo ya que defienden que deben atraerte ambos ya que si no eres transfóbico. También porque están haciendo creer a chicos gays que en realidad siempre fueron chicas hetero y a chicas lesbianas que siempre fueron chicos hetero”, resalta.

También destaca que cualquier mujer u hombre que cuestione tales afirmaciones “pasa a ser automáticamente enemiga número uno y merecedora de castigo. Funcionan como una religión, repiten dogmas de fe en bucle. Vivimos en un mundo que relaciona comportamientos a hombres y a mujeres, pero eso no es algo innato, son expectativas retrógradas, algo cultural. El neuro sexismo está desmentido científicamente desde hace muchos años. La falta de pensamiento crítico es el caldo de cultivo para expandir ideas religiosas. De repente hay una concienciación increíble respecto al tema en apenas unos años, se aplaude desde multinacionales, instituciones y medios. Es evidente que se trata de dinero, no de garantizar el bienestar de nadie porque si así fuera no estarían validando un malestar psicológico que no desaparece modificando la apariencia”.

Unos dogmas de fe que para Lilith tienen a un Papa y una Papisa como responsables. “Pedro Sánchez es un neoliberal que va de socialista, pero que está donde está porque es una cara bonita, tiene la imagen del novio que toda madre querría para su hija, es el Ken de la Barbie en versión posmo, un hombre de paja. Básicamente obedece órdenes de multinacionales farmacéuticas, de la banca y de grandes corporaciones, un “socio listo” que jamás ha pisado una fábrica y ni sabe lo que es la clase obrera, una de las caras del bipartidismo patriarcal, la cara amable del sistema capitalista y patriarcal. Irene Montero es la consecuencia del oportunismo ideológico y del enchufismo, ni es feminista, ni sabe lo que es serlo, pero en la tómbola del amor le tocó un hombre con suficiente influencia política como para conseguirle un cargo. Las políticas del Ministerio de Igualdad son la consecuencia de elegir como ministra a una mujer que ni sabe ni le interesa el feminismo más de lo que le interesa el resto de políticas. A Irene lo que le importa es su estatus social y que sus hijos algún día también tengan un cargo. Porque ella sobre todo a lo que aspira es a ser una buena madre”, dice.

¿Qué hace falta para que haya un peaktrans masivo?

Desgraciadamente creo que la gente será consciente cuando haya consecuencias reales como hombres agrediendo a mujeres de manera impune sin que se considere violencia machista ya que se pueden identificar como mujeres en cualquier momento. Cuando nos violen en las cárceles, cuando nos quiten puestos de trabajo, cuando haya adolescentes detrancisionando con problemas de salud irreversibles y cientos de denuncias a las clínicas que fomentan esto. Ya ha pasado en otros países y parece que es algo tabú.

Si hay algo que queda patente es que el machismo rancio de toda la vida es incuestionable.

El machismo está vigente porque no puede ser de otra manera, por eso existe el patriarcado que precisamente se sostiene en la idea construida durante milenios de que el varón es superior a la hembra humana por naturaleza. El feminismo va de neutralizar el mito de la superioridad natural del varón, que es un constructo interiorizado y asimilado por todas las personas. Si no hubiera machismo no habría patriarcado y la ideología queer es otra maniobra más para reforzar esa idea de la jerarquía natural de lo masculino por encima de lo femenino que es el machismo de toda la vida.

Nos encontramos con lesbianas expulsadas de manifestaciones, mujeres agredidas del espacio político… ¿La venganza será en las próximas papeletas de las municipales y generales?

Como feminista no tengo ninguna opción a la que votar. Sólo habría opción si todos los partidos tuvieran un programa político que garantizara como mínimo los derechos establecidos en la Constitución. Eso implicaría que todos los partidos fuesen feministas, pero no es el caso.

¿Ponerse tacones es ser mujer?

Obviamente no. Todo el mundo debería poder actuar y vestirse como quisiera sin que eso implique discriminación. Lo misógino aquí es que un hombre se defina mujer por performar los estereotipos más rancios relacionados a las hembras humanas. La feminidad es una herramienta que han utilizado los hombres para someter a las mujeres, es un fetiche que nos impusieron y ahora nos intentan definir en base a ello. El género es lo que provoca la violencia machista, es esa educación diferencial que nos pone a nosotras en una desventaja. Así que no, no es una identidad. El transactivismo no acaba con los estereotipos, se adapta a ellos y los perpetua. 

Están sacando de contexto y manipulando frases de feministas como Simone de Beauvoir “no se nace mujer se llega a serlo”, que sigue con “ningún destino biológico, físico o económico define la figura que reviste en el seno de la sociedad la hembra humana; la civilización en conjunto es quien elabora ese producto intermedio entre el macho y el castrado al que se califica como femenino”. Con eso quería decir precisamente que la sociedad tiene una idea de lo que es ser mujer (feminidad) pero que no somos eso, no tenemos por qué ajustarnos al constructo social que hay entorno a nosotras para existir. Desmiente que la inferioridad y las características que se nos atribuyen sean innatas.

Frente a todo el acoso que sufres tienes claro que no vas a callar ante el patriarcado de toda la vida. ¿Del feminismo es imposible salir?

Llevo dos años intentando concienciar sobre la lucha que pretende acabar con la violencia machista y por ello he recibido amenazas, difamaciones, insultos y acoso. Sólo me dan más motivos para seguir informando ya que me demuestran lo necesario que es. El feminismo me cambió la vida, me ayudó a sanar todo lo que el patriarcado había arrasado. Es una cuestión de supervivencia, algo que nos concierne a todas. Una vez te pones las gafas moradas es imposible dejar de ver la misoginia presente en todo. Duele ver lo naturalizada que está en la sociedad, por eso me hice la cuenta de Lilith, necesitaba hacer algo para contribuir a un cambio.

El feminismo no es una identidad. Debe ser ilustrado, interseccional, internacionalista y horizontal. Es muy importante entender los conceptos y muy necesario que haya una reforma educativa que tenga en cuenta la ética y la perspectiva feminista. Tenemos una agenda y esa agenda es abolicionista, lo que está pasando con lo trans es importante porque afecta a nuestra realidad jurídica. En una sociedad igualitaria no tendría cabida deshumanizar a las mujeres explotándolas de manera sexual y reproductiva ni definirlas en base a lo que las oprime. El gobierno debe ser estricto con quienes siguen viendo esto como una opción. El machismo ni es un derecho ni es cultura. Ser feminista implica ser consciente de todo esto y mucho más, porque el feminismo es algo que abarca todo y reforma la sociedad.