Espionaje

La grabación de un exministro en su despacho o la de una reunión entre un mando policial y agentes del CNI, antecedentes de Pegasus

El exministro del PP Jorge Fernández Díaz, por un lado, y Martín Blas (Asuntos Internos de la Policía), por el otro, fueron las víctimas ocho años antes de la aparición del software israelí. En noviembre, juicio por la segunda

El exministro Jorge Fernández Díaz

EUROPA PRESSEl exministro Jorge Fernández Díaz

Una vez pasado el vendaval desatado por Pegasus, el virus informático que permitió espiar a líderes independentistas, sobrevuelan las dudas sobre otros espionajes anteriores llenos de sombras. El software israelí, con amplias capacidades para infectar teléfonos móviles y poder activar su cámara o grabadora desde la distancia, puede estar detrás de otra grabación que afectó a un exministro, una vez se ha descubierto la brecha de seguridad que permitió que teléfonos como el del propio presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y los ministros del Interior y Defensa fueron pirateados. La famosa grabación de “La Fiscalía te lo afina”.

Hace ocho años se produjeron dos grabaciones prácticamente de manera simultánea que a día de hoy se desconoce su origen. Una fue la del entonces ministro del Interior del Partido Popular Jorge Fernández Díaz en su despacho, en una reunión con el jefe de Antifraude, Daniel de Alfonso. Por el sonido de la grabación, se dijo por aquel entonces que podía haber sido el propio De Alfonso, pero éste siempre lo negó. También se aseguró, por parte de algunos investigadores, que el origen podría haber sido una maniobra de las conocidas como cloacas del Estado, el grupo de policías que trabajaba al margen de la legalidad. Sin embargo, no se encontraron pruebas fehacientes.

Pocos días después, en octubre de 2014, se produjo otra grabación similar. En este caso fue una reunión en el despacho del entonces comisario Asuntos Internos de la Policía Nacional Marcelino Martín Blas junto con sus agentes del CNI, para hablar de una investigación al conocido como ‘el pequeño Nicolás’, un joven que se hacía pasar como asesor del Gobierno.

En este caso se descubrió que un periodista que trabajaba para un medio digital vinculado al excomisario José Manuel Villarejo le hizo una llamada que podría haber activado un virus para convertir su teléfono móvil en grabadora. Una capacidad que, según los expertos consultados, tiene Pegasus. Por este asunto, se va a celebrar un juicio que arranca el próximo mes de noviembre, y en él están acusados tanto el comisario jubilado Villarejo, como su mujer y el periodista en cuestión. Sin embargo, sigue sin saberse exactamente cómo se hizo esa grabación porque no quedó ningún rastro.

Martín Blas lleva años intentando que la Justicia investigue con qué sistema se hizo la grabación. Ha sabido que con la ayuda de mandos policiales, pero no de manera oficial, se habría comprado en 2014 un aparato de interceptación telefónica al grupo israelí Rayzone.

El juicio previsto tendrá ahora otro cariz, después del escándalo Pegasus. Los acusados tendrán muy difícil ahora alegar que eso de las grabaciones a través de virus es ciencia ficción, como parecía hasta hace unos meses. El caso Pegasus nos ha enseñado que no sólo se puede hacer, sino que ha sido posible hasta robar información del propio presidente del Gobierno.

Y mientras tanto sigue la incógnita de si, finalmente, ese equipo se compró y quién lo tiene en sus manos, porque si se hubiese comprado para la Policía Nacional su adquisición debería haber aparecido en el Boletín Oficial del Estado (BOE). Y no es así.