La doble moción de censura de Cs y PSOE en Murcia contra el PP empeoran el débil liderazgo de Casado

Portavoces de Arrimadas y Sánchez descartan que este pacto se pueda repetir en Castilla León, Madrid y Andalucía, salvo que el PP se lance en tromba con Arrimadas

Casado, López Miras y Feijóo

portada pp

Las maniobras en la oscuridad de Pablo Casado con Albert Rivera contra Inés Arrimadas y los intentos del PP de fichar a dirigentes de Cs -como ha ocurrido en el Ayuntamiento de Madrid- han estallado en Murcia con dos mociones de censura de Cs y PSOE: contra el presidente murciano del PP, Fernando López Miras, que será sustituido por la Consejera Portavoz de Cs, Ana Martínez Vidal; y contra el alcalde del PP la capital, José Ballesta, que será remplazado siempre y cuando Podemos se sume a esta censura en el ámbito municipal, porque PSOE y Cs no tienen mayoría y necesitan a UP.

Estamos ante un vuelco político de envergadura nacional que ayer estalló en pleno debate de la sesión de control del Gobierno, donde Pablo Casado ha acusado a Pedro Sánchez de llevar España a la ruina. Pero el debate de la economía y de la falta de las vacunas, así como del reciente apoyo de UP a Puigdemont en el Parlamento Europeo quedó en segundo plano nada más estallar en los pasillos del Congreso la crisis murciana.

Una crisis y un pacto de PSOE y Cs que ambos partidos, por ahora, descartan clonar en otras autonomías como las de Castilla León, Madrid (donde la presidenta Ayuso, asustada, medita un adelanto electoral) e incluso en Andalucía. Salvo que Casado se lance en plancha en contra de Arrimadas como meses atrás lo hizo con Abascal.

Pero la posibilidad de ampliar el pacto del PSOE y Cs a otras regiones está claro que existe y amenaza con la desaparición del PP en el ámbito regional por culpa de la desastrosa y errática estrategia de Pablo Casado contra Cs , partido que pretender absorber, Inés Arrimadas. Lo que por otra parte deja como imposible un proceso de integración de ambos partidos.

Y a no perder de vista en esta crisis las maniobras de Casado contra los presidentes del PP en Castilla León y en Andalucía, Mañueco y Moreno, a los que el secretario General del PP, Teodoro García Egea, está hostigando en los congresos provinciales para restarles autoridad en sus respectivas regiones.

Y todo esto ocurre en un PP, ahora desconcertado, cuando el mentor de Casado, José María Aznar, no cesa de hablar (ayer otra vez) de la falta de liderazgo en el PP. Y cuando Mariano Rajoy apenas se habla con Casado tras la purga que hizo de dirigentes del PP de la anterior etapa, para colocar a inexpertos de las ‘nuevas generaciones’ al frente del Partido Popular.

Y todo ello, también, tras romper Casado su relación con Vox y Santiago Abascal, al que Casado atacó de manera personal. Un partido Vox que no cesa de subir en las encuestas en menoscabo de Cs y PP. Lo que, por otra parte, aumenta en el PP el prestigio del presidente gallego, Alberto Núñez Feijóo, como posible sucesor de Casado en la presidencia del PP. Un Feijóo que criticó con dureza en fecha reciente el anuncio de Casado de abandono de la sede nacional del PP.

La crisis murciana es, pues, de la mayor gravedad para Casado y el PP y se anuncia como un nuevo éxito estratégico de Pedro Sánchez, al tiempo que da alas al rumor de que Sánchez, ante esta crisis del PP, podría provocar un adelanto inesperado de las elecciones generales. Lo que no parece posible hasta que se distribuyan las vacunas y la economía empiece a recuperarse con intensidad.

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