La Cumbre de la OTAN en Madrid acordará un gran despliegue de tropas en el Este, beneficia a la industria de armas y empeora la inflación

La OTAN espera que su rearme y despliegue facilite la negociación en la Guerra de Ucrania y el fin del conflicto

sede de la otan grande

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La Cumbre de la Alianza Atlántica de Madrid acordará un gran despliegue de tropas aliadas en el Este europeo, confirmando el renacer de la OTAN a la que se sumarán Suecia y Finlandia, lo que es fruto de la guerra de Ucrania que lanzó Rusia. Y lo que constituye un giro importante en las políticas de ‘defensa y disuasión’ que se integrarán en el nuevo ‘concepto estratégico’ de la OTAN que se va a aprobar estos días en la capital de España.

A la vez que este movimiento de fuerza de la OTAN da amparo político y militar al Gobierno de Ucrania y permite a los aliados pensar que Rusia se mostrará más favorable a negociar con Ucrania el fin de la guerra.

Y todo ello aunque una cierta hipocresía rodea este renacer de la Alianza Atlántica en Madrid por causa de extrañas contradicciones que envuelven la guerra de Ucrania, empezando por el hecho escandaloso de que Europa continúa comprando gas y petróleo a Rusia con grandes sumas de dinero y que Moscú sigue enviando -aunque menos- gas y petróleo a los países aliados de la UE a pesar de las sanciones económicas impuestas a Moscú por las naciones de Occidente y que ahora se aumentarán en el G-7.

A la vez se confirma un extraño código en la guerra de Ucrania que dice algo así: solo se puede matar en Ucrania y con armas convencionales, lo que, por ejemplo, le permite a los rusos bombardear Ucrania desde su territorio pero impide a los ucranianos el atacar cualquier enclave militar del territorio ruso porque se enfadaría mucho Putin.

La Cumbre de la OTAN que este miércoles se inicia en varios pabellones de Ifema, bien podría haber reservado dos o tres pabellones más para montar una exhibición comercial de la industria de armamento occidental, que por ahora son los únicos que han ganado la guerra de Ucrania, por las muchas compras vertiginosas en curso de los estados aliados que necesitan, como muy poco, reponer el armamento que han cedido y han enviado a Ucrania desde sus arsenales nacionales.

En España el Gobierno social-comunista de Pedro Sánchez acaba de comprar 20 nuevos cazas de combate del tipo Eurofighter por más de 2.000 millones de euros, en la feria aéreo espacial de Berlín donde las compañías vendedoras de armamento se habrán ‘puesto las botas’ (Alemania también ha comprado 30 Eurofighter).

Lo que, unido al anunciado despliegue militar de la OTAN en el Este de la UE confirma el lema ‘no oficial’ de la Cumbre de la Alianza Atlántica de Madrid con la máxima romana que dice así: ‘Si vis pacen para bellum’ (‘Si quieres la paz prepárate para la guerra’).

Pero estos señores occidentales, ahora tan aguerridos en sus discursos y advertencias disuasorias, no son capaces de enviar a Ucrania divisiones de tropas de élite y acorazadas para contrarrestar la superioridad militar rusa en la guerra de Ucrania, por miedo a la que sería la respuesta de Putin que ya ha enseñado los dientes de su armamento nuclear.

Despliegue de tropas y armamento en el Este

Pero lo que sí está dispuesta la OTAN a acordar y anunciar en Madrid es un nuevo y gran despliegue militar, de defensa y disuasorio, en los países de la Alianza Atlántica del Este de Europa como son: Polonia, Bulgaria, Hungría, Letonia, Lituania, Rumania, Eslovaquia y Estonia. Los que con sus ejércitos actúales suman unos 300.000 soldados.

A los que hay que añadir 25.000 soldados de países aliados desplegados en esas naciones del Este. Una cifra ridícula que se va a incrementar de una manera muy notable en tropas (divisiones en vez de batallones) y también en armamento. Y del volumen de este despliegue, del que se esperan datos y anuncios en la Cumbre de Madrid, va a depender la trascendencia y también el resultado de la cita de los aliados atlánticos en la capital madrileña.

Y por supuesto el impacto que los acuerdos de la Cumbre tendrá en Rusia donde hasta ahora parecen resignados por la reactivación y ampliación de la OTAN a Suecia y Finlandia.

Aunque lo que sí beneficia a Moscú, como si de un triunfo estratégico ruso se tratara, son los enormes problemas económicos que la crisis energética internacional, nacida en Rusia con la invasión de Ucrania, ha provocado en los EEUU y la UE sumidos en una enorme inflación (que va a empeorar el gasto militar) hoy descontrolada y que amenaza con convertirse a partir del otoño en una recesión generalizada occidental.

Y esa guerra inflacionista de gran impacto social en las democracias de los países occidentales sí que está causando estragos, superiores al cúmulo de sanciones económicas y financieras impuestas por Occidente a Rusia. País donde el deterioro económico y social no permite protestas de su población porque la dictadura de Putin las reprimirá.

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