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Joaquín Leguina: "Sánchez sólo se basa en que los electores no tienen memoria"

El expresidente socialista de la Comunidad de Madrid piensa con calma si recurrirá o no la decisión de su partido de suspenderlo de militancia

Joaquín Leguina: "Sánchez sólo se basa en que los electores no tienen memoria"

Efe.El expresidente de la Comunidad de Madrid Joaquín Leguina.

Joaquín Leguina (Villaescusa, 1941) habla desde la tranquilidad que dan los años y cierta sabiduría del poder. Primer presidente y, sí, último que el PSOE tuvo y ha tenido en la Comunidad de Madrid. Desde que perdió las elecciones en 1995, cuando Alberto Ruiz-Gallardón arrasó en las urnas con su primera mayoría absoluta, el PSOE nunca más se acercó al poder autonómico. Y Leguina, prohombre socialista, fue arrumbado en el olvido como un mueble viejo.

Una cabeza brillante, ingeniosa; un hombre culto, dialogante; un político hábil, capaz de entender que el de enfrente podía ser tan enemigo político como amigo personal.

Desde que salió de la primera línea de fuego -intentó volver en las primarias que se celebraron para elegir candidato a la Alcaldía de Madrid de cara a 1999 y perdió frente a Fernando Morán- Leguina ha sido una piedra en el zapato del PSOE.

Podría pensarse que por rencor, que por el dolor de caer en el olvido de los suyos. Cierto que cuando Leguina gobernaba consiguió mantener el Gobierno en 1991 gracias a un acuerdo con Izquierda Unida que dejó a Ruiz-Gallardón con la amargura de una victoria en las urnas que no le proporcionó la mayoría suficiente para llevar al PP a Sol.

Ya entonces Leguina era una voz crítica. Y más lo fue durante esa legislatura (1991-1995), en la que el PSOE se desmoronó corroído por escándalos de corrupción y por el terrorismo de Estado. Eran los tiempos de las revelaciones de los GAL, de los fondos reservados, de Mariano Rubio y de Roldán, quien fuera director de la Guardia Civil.

En un 2 de mayo previo a su derrota, en los jardines soleados del palacete de Maudes, Leguina ya se sabía derrotado en esa tormenta en la que “llovían roldanes de punta”.

Leguina decidió no quedarse en la oposición. Un presidente no podía ocupar tan indecoroso lugar. No era lo adecuado. Pero ahí estuvo, en el partido. Siempre con la idea de aspirar, alguna vez, a ser candidato. Quizá a la Alcaldía de su ciudad, que es la suya por decisión propia, que él es de Cantabria.

Perdió aquéllas primarias y vio cómo los socialistas de Madrid entraban en una deriva de improvisación y autodestrucción que hoy continúa. Una desconocida Trinidad Jiménez -consiguió en 2023 el mejor resultado del PSOE que se recuerda en los úlimos 30 años- un paracaidista de Zapatero como Miguel Sebastián, un tal Pepu Hernández, con cero bagaje político, y ahora “otra paracaidista”, califica en mención a la ministra de Industria, Reyes Maroto, elegida por Sánchez como candidata a la Alcaldía.

Y es ahí donde reflexiona: “Hay gente joven, que hay que alimentar, que cuidar”, dice al otro lado del teléfono con ese tono de quien ya ve la vida con la calma que no se tiene a los 30 años.

Con calma pero con dolor. Leguina es protagonista de la vida política madrileña en los últimos días porque el 6 de diciembre, Día de la Constitución, su partido le ha comunicado su suspensión de militancia. Se dice que por apoyar a Isabel Díaz Ayuso.

El pliego de cargos contra él no cita a la presidenta de la Comunidad de Madrid. En ningún caso. Se basa, explica Leguina, en una frase, que reconoce poco acertada, que en el laberinto de la campaña electoral de 2021 pronunció no sabe ya ni dónde.

Fue la campaña en la que Pablo Iglesias decidió dejar el Gobierno para presentarse como candidato de Podemos; la campaña en la que Ángel Gabilondo comenzó de forma mesurada y poniendo distancias con Iglesias, pero al que al final le tendió la mano. La campaña virulenta del fascismo y la libertad.

“Alguien me preguntó sobre eso, que me parecía una barbaridad. Y yo dije: ‘Mire, yo voy casi todos los días a tomar una cerveza a la Plaza de Cascorro y no he visto ningún fascista”. Y esta es la frase y este es el motivo de una suspensión de militancia que ya verá él si tiene ganas -no se le aprecian muchas- de llevar ante los tribunales.

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz-Ayuso saluda a la expresidenta Esperanza Aguirre y al expresidente socialista Joaquín Leguina en un acto en Sol el 2 de diciembre de 2022.

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz-Ayuso saluda a la expresidenta Esperanza Aguirre y al expresidente socialista Joaquín Leguina en un acto en Sol el 2 de diciembre de 2022.

Presentó en su día ante el pliego de cargos, su pliego de descargos, unas alegaciones que duda mucho que se hayan leído en el PSOE. Cuestiona que el proceso se ajuste a la legalidad, empezando porque la suspensión la haya dictado el Secretario de Organización del partido, que no es el pertinente. Pero, sobre todo, considera que es impropio que se lo acuse “de criticar al secretario general de su partido porque eso se ha hecho siempre. Por ahí irán mis alegaciones, si decido presentarlas”.

La clave de este caso es dónde está Leguina. Y la pregunta es directa:

- ¿Está usted en la izquierda?
- Yo estoy en el centro izquierda, en la socialdemocracia tradicional. Donde están millones de electores. Las encuestas, que sirven para poco pero algo indican, señalan que hay 800.000 votantes del PSOE que van a votar al PP.
- ¿Cree que las decisiones de Sánchez, sus pactos con Podemos y ERC tienen un fin meramente electoralista?
- Si fuera producto de una deriva electoralista se andaría con más cuidado. Sánchez sólo se basa en que los electores no tienen memoria. Y quizá hay algo de eso.

Tiene 81 años. Se jubiló con 76. Sigue en activo. En el Consejo Social de la Universidad de Alcalá de Henares, en el Observatorio Demográfico -es su especialidad- del CEU. Y ve las cosas con esa solvencia que da el tiempo pasado. “No me afecta tanto como si tuviera 30 años”. Parece que es así, si no fuera porque su voz deja translucir un poso de amargura. De amargura por lo que fue el PSOE que él conoció y lo que es el PSOE de hoy y de anteayer, porque su discrepancia ya se acentuó con Zapatero. No es de ayer.

Sobre el autor de esta publicación

Fernando Mas Paradiso

Historiador y Máster en Historia. Inició su carrera como periodista en el diario El Mundo (España) en 1989, donde ejerció como redactor, jefe de sección, redactor jefe, corresponsal en Londres y subdirector de www.elmundo.es en dos etapas. En 2014 modificó su rumbo profesional. En 2016 fundó El Independiente. Tras dos años en el proyecto se lanzó a la consultoría de medios. Nació en Montevideo (Uruguay) en 1966 y reside en España desde 1976.