División interna en el PSOE

Grietas en el liderazgo de Sánchez por los postulados de Page, la rebelión del feminismo en el PSOE y la financiación autonómica

El presidente castellano-manchego quiebra el mensaje de unidad. Crece la división interna en el partido por la ley trans y las políticas de Igualdad del Gobierno. Los postulados de las comunidades del PSOE sobre financiación son antagónicos

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, acompañado de varios presidentes autonómicos, incluyendo Armengol, Fernández Vara, Chivite, García-Page y Ángel Torres 

EFEEl presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, acompañado de varios presidentes autonómicos, incluyendo Armengol, Fernández Vara, Chivite, García-Page y Ángel Torres 

“Después de 30 años que llevo de militancia en el Partido Socialista le diré que pocas veces he visto tanta unidad como la que tiene el PSOE ahora”.

Con estas palabras, pronunciadas esta misma semana por Pedro Sánchez desde Nueva York al ser preguntado por las críticas del presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, a la estrategia política del Gobierno, el líder socialista quiso zanjar todo debate sobre las divisiones internas que perviven en el partido de forma solapada.

Pero, pese al empeño de Sánchez en negar estas divisiones internas y buscar escenificar lo contrario, como intentó con la Conferencia Política que se celebró en Zaragoza hace una semana, lo cierto es que están creciendo en el partido profundas discrepancias en temas esenciales que empiezan a agrietar el liderazgo de Pedro Sánchez.

La más evidente es la que puso García-Page sobre la mesa cuestionando que el Gobierno se apoye permanentemente en partidos independentistas y hasta poniendo en duda la estrategia del Ejecutivo de dibujar a Alberto Núñez Feijóo como un “insolvente”. Pero en el PSOE crece la división entre gran parte de las mujeres feministas del PSOE no sólo con la “ley trans” sino también con las políticas de Igualdad del Gobierno. Y a esto hay que sumar las diferencias evidentes que hay en cómo afrontar el nuevo sistema de financiación autonómica, donde los planteamientos de Ximo Puig en Valencia en nada se parece a los que defiende Guillermo Fernández Vara en Extremadura.

Estas son las tres brechas que Sánchez no sabe bien cómo cerrarlas.

Vara, Feijóo y los socios del Gobierno

Las declaraciones de García-Page nada más acabar la reunión del Comité Político del PSOE donde se quiso exhibir un mensaje de unidad, fueron todo un torpedo a la línea estratégica de Sánchez y de Gobierno.

Page cuestionó que se ninguneara a Feijóo pero, sobre todo, atacó a los socios de Pedro Sánchez en el Gobierno, asegurando que muchos miembros de Unidas Podemos lo que buscan permanentemente es desestabilizar al Estado, “atacarlo e incluso romperlo”, llegó a decir. Y, además, consideró que los socios parlamentarios del Gobierno son “malas compañías” y que apoyarse sólo en ellos va a suponer un castigo para los socialistas.

Las críticas de García-Page fueron desautorizadas en masa desde el Gobierno, el partido y los principales barones socialistas. Curiosamente, el presidente extremeño, Guillermo Fernández Vara, fue uno de los más críticos con García-Page, a quien no sólo le recordó que el fue presidente gracias a Podemos en la anterior legislatura, sino que le reprochó que “para ser leal a España, hay que ser leal al partido que representas”.

Pero el debate sigue larvado, y el entorno de García-Page aseguró a El Mundo que el dirigente socialista ha recibido decenas de mensajes en privado de decenas de miembros del PSOE apoyando sus postulados.

El cisma en el feminismo que no se quiere reconocer

El otro gran problema que subyace en el partido está centrado concretamente en la “ley trans” y más genéricamente en las políticas de Igualdad del Gobierno. Más de medio centenar de dirigentes y militantes socialistas, la mayoría en materia de Igualdad, han creado la Asociación de Feministas Socialistas (FeMeS) para hacer públicas las discrepancias fuera del partido, y lo están haciendo.

Amelia Valcárcel, “la maestra”, como se la conoce en los ámbitos socialistas y feministas, es la presidenta. Pero otras importantes referentes del feminismo en el PSOE están en la Junta directiva como Altamira Gonzalo y Kiti Blat (vicepresidentas), Inma Moraleda (secretaria) o Rosa Peris (tesorera). Entre las vocales se encuentran Yolanda Besteiro, Carmen Cajide, Malé Chillida, Meli Galarza, María José Hernández, Rocío León, Alicia Miyares, Lourdes Muñoz Santamaría. Y desde las redes sociales llevan tiempo lanzando campaña contra la “ley trans”.

Además, más de medio centenar de militantes del partido han presentado una carta a la Comisión de Ética y Garantía del PSOE para pedir el cese del secretario LGTBI del partido, Víctor Gutiérrez, por misoginia.

La guerra está servida en el propio seno de Ferraz, aunque el partido quiere ignorarla y que pase este asuntos cuanto antes, por lo que ha promovido la tramitación por vía de urgencia y sin aprobación en pleno de la llamada “ley trans”.

El cisma en el PSOE es más que serio y ya hay numerosas encuestas y análisis políticos que apuntan que los socialistas están perdiendo el apoyo del voto de las mujeres que, desde la etapa de José Luis Rodríguez Zapatero, ha sido un nicho de voto mayoritario para el PSOE.

En el Gobierno y en el PSOE se quiere ocultar el tema o minimizarlo, pero todo apunta a que es una bomba de relojería en los principios básicos del partido que tarde o temprano terminará estallando con serias consecuencias.

Financiación autonómica

El tercer caballo de batalla que está agrietando el liderazgo de Pedro Sánchez es cómo afrontar la financiación autonómica, donde las posiciones de las distintas comunidades gobernadas por el PSOE son antagónicas.

La duda está en si el Ministerio de Hacienda va a atreverse a abrir este melón a pocos meses de las elecciones municipales y autonómicas, donde cada territorio hará batalla electoral de este asunto.

Pero dirigentes como Ximo Puig, presidente de la Comunidad Valenciana, reclama abordar el asunto de manera urgente, porque considera que su región es una de las más perjudicadas por el actual sistema, que lleva caducado desde hace casi una década. Recientemente, Puig afirmó que un Pacto de Estado sobre financiación autonómica es fundamental en este momento, “porque es el que garantiza la igualdad entre españoles”. Además, hasta envió un escrito al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y al presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, en el que les instaba a incorporar el debate a su agenda política.

Pero al Gobierno también le cuesta abrir este melón porque sabe que entre las comunidades socialistas los planteamientos para fijar los parámetros de la financiación autonómica son diametralmente opuestos.

Basta recordar que el propio Feijóo, como presidente de Galicia, reunió en noviembre de 2021 a nueve comunidades autónomas para reclamar una postura común en torno a la financiación autonómica que prime el coste por servicios. Y en esa mesa se sentaron los presidentes socialistas de Extremadura, Castilla-La Mancha, Asturias, La Rioja y Aragón.

Pero sus planteamientos chocan con Baleares y la Comunidad Valenciana, comunidades también gobernadas por el PSOE, que quieren que primen en el reparto los criterios de financiación por población y por población flotante.

Sánchez, que desde la oposición y en su primera etapa de Gobierno reclamó abordar un nuevo sistema de financiación autonómica con urgencia, tiene ahora una difícil decisión por delante que puede ahondar una división profunda en el partido y enfrentar a sus presidentes autonómicos a las puertas de unas elecciones.

Sobre el autor de esta publicación

Manuel Sánchez | Corresponsal Político

Manuel Sánchez (Cáceres, 1967) es periodista y escritor. Trabajó 22 años en el diario EL MUNDO, primero en información judicial y desde el año 2000 se especializó en información política sobre el PSOE y el Gobierno. Tras un año en eldiario.es, de 2014 a 2021 estuvo en el área política de Publico.es. Es autor de los libros: "Las noticias están en los bares" y "Yolanda Díaz, la dama roja".