García Page, Robles y Calvo en la lista de espera del PSOE para suceder a Sánchez en caso de derrota electoral

El Presidente confía en la recuperación económica en 2023 para recuperar los votos perdidos por sus pactos radicales y giro a la izquierda radical

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El presidente de Castilla La Mancha, Emiliano García Paje, la ministra de Defensa, Margarita Robles, y la ex vicepresidenta del Gobierno Carmen Calvo podrían ser los candidatos a la sucesión de Pedro Sánchez en caso de que el Presidente del Gobierno y Secretario General del PSOE pierda las próximas elecciones generales de finales de 2023.

No en vano Pedro Sánchez, y ‘el sanchismo’, como régimen personalista y autocrático de poder, están de capa caída en sus expectativas electorales y sufren entre sus electores y dentro del PSOE un creciente y fuerte deterioro y larvadas críticas de barones regionales e históricos dirigentes socialistas.

Los que consideran que Sánchez ha destrozado todos sus compromisos con la Socialdemocracia con un giro hacia la izquierda radical y también la trayectoria y compromisos del PSOE con la Transición, por causa de los pactos anti democráticos del Presidente con UP, Bildu y ERC.

Las encuestas electorales son tozudas y no dan respiro al PSOE de Pedro Sánchez que en estos momentos podría estar en un 23 % de intención de voto, mientras el PP de Alberto Núñez Feijóo habría superado el 35 % lo que le garantiza la victoria electoral.

Aunque, por ahora, no la formación de Gobierno para lo que necesitaría el apoyo de Vox, ahora en el entorno del 13 y 14 % de los votos, mientras UP se mantiene por debajo del 10 %, a la espera de que Yolanda Díaz impulse una remontada de la izquierda radical.

Esta sería ahora la foto fija del vigente momento político español en caso de un adelanto electoral que Sánchez no aceptará, porque le quedan 16 meses de legislatura y no parece dispuesto a adelantar las elecciones. Salvo que se rompa la coalición de su Gobierno con UP, o que le retiren sus apoyos a los PGE de 2023 sus aliados nacionalistas de ERC, PNV y Bildu.

A los que Sánchez está decidido a concederles todo lo que le pidan -a igual que a UP- con tal de permanecer en el poder hasta las elecciones generales de diciembre de 2023. Las que tendrán un previo ‘ensayo general’ en mayo de ese mismo año con la celebración de los comicios municipales así como los regionales en 13 Comunidades Autónomas.

Y es en estas complicadas circunstancias para Sánchez cuando el líder del PSOE acaba de hacer una reciente reorganización del Partido Socialista con el desembarco de cinco ministros -MJ Montero, Bolaños, Iceta, Rodríguez y Alegría- en la dirección del PSOE y con Montero como vicesecretaria general y Alegría como portavoz.

Un núcleo compacto de Gobierno y partido juntos con el que Sánchez espera recuperar impulso a pesar de que es más de lo mismo y no supone ninguna novedad ideológica o política, porque a fin de cuentas el mando en el Gobierno y el PSOE sólo está en las manos de Sánchez y es unipersonal.

Y además el presidente ya se ha ocupado de que nadie sea considerado en el Gobierno ni en el PSOE como su ‘número dos’ o posible sucesor, una vez que Nadia Calviño en el Gobierno, o MJ Montero en el PSOE carecen de la relevancia y liderazgo político y no cuentan con los apoyos suficientes en el PSOE.

García Page, Robles y Calvo

El candidato mejor situado en el PSOE para suceder a Sánchez es Emiliano García Page, el actual presidente de Castilla La Mancha. Un dirigente y un gobernante regional -como lo era Feijóo en Galicia- bien considerado por su gestión pública. Y moderado en los posicionamientos político e ideológico. Y sobre todo contrario a los ‘pactos Frankenstein’ de Sánchez con UP, Bildu y ERC y de manera especial con los que afectan a la Constitución, la unidad de España, la invasión de las instituciones o la defensa en Cataluña de la lengua castellana.

La ministra de Defensa, Margarita Robles, también podría aspirar a liderar el PSOE por sus posicionamientos moderados y constitucionales, pero Robles se ha hecho ‘cómplice’ en el interior del Gobierno de todos los disparates de Sánchez y ello le quita credibilidad como alternativa y renovación en el seno del PSOE.

Y algo parecido le ocurre a Carmen Calvo que, siendo vicepresidenta en el primer Gobierno de Sánchez, avaló todos los ‘pactos Frankenstein’ aunque mantuvo reticencias hacia ellos y especialmente frente a UP, presentándose como una alternativa feminista y de progresismo moderado en la izquierda y con experiencia reiterada de Gobierno en Andalucía y a nivel nacional.

Todo esto se presenta como algo lejano en el tiempo salvo que la caída de Sánchez y del PSOE en las encuestas se acelere con motivo de la grave crisis económica. Sobre todo si persiste la elevada inflación y si Putin se decide a cerrar el grifo del envío del gas a la UE. En cuyo caso existirá el riesgo de que España entre en recesión lo que impulsará el ascenso del PP de Feijóo hasta acercarse a lo ocurrido en las recientes elecciones de Andalucía donde Juanma Moreno logró alcanzar la mayoría absoluta para gobernar.