Feijóo inicia su liderazgo del PP con pactos con Abascal y Sánchez y el linchamiento de Casado

El pacto Gobierno de Castilla y León de Mañueco y Abascal y los pactos ‘de Estado’ del PP y el PSOE enturbian la nueva presidencia de Feijóo en el PP

cronica P

El diario El Mundo antes, pro Ayuso y ahora con Feijóo, publicaba en su portada de este sábado el siguiente titular: ‘Indignación en el PP con Pablo Casado: se esta ganando que nadie le aplauda en el Congreso’.

Menuda vista. Pues sí que, después de todo lo que le han hecho en el PP, le va a importar mucho a Casado el que no le aplaudan en dicha convención sevillana de desleales a su presidencia y para la que aún quedan veinte días de traca en los que todavía pueden pasar muchas cosas.

Puede ocurrir que estalle la coalición de PP y Vox en Castilla León, tras decir Feijóo, rectificándose a sí mismo, que ‘a veces es mejor perder el Gobierno que ganarlo desde el populismo’. Y tras la desastrosa y balbuceante rueda de prensa de Mañueco para justificar la asimilación del programa de Vox: ‘la inmigración ordenada es: a, e, i, o, u’.

Podría ocurrir y sería lo lógico que Pablo Casado decidiera no ir al Congreso de Sevilla e incluso abandonar la militancia del PP, pasando con su escaño al Grupo Mixto del Congreso. Donde tendría un claro protagonismo tanto en la Cámara como en los medios de Comunicación frente a Sánchez, Abascal, Echenique, Rufián y la traidora Gamarra.

Y puede ocurrir que Alberto Núñez Feijóo protagonice una espantada como la de Rajoy en la moción de censura y se quede en Galicia, lo que le daría pie a Isabel Ayuso para lanzar de nuevo sus hordas contra la sede nacional de Génova 13. Porque como hace años dijo Jorge Semprún de Pilar Miró: ‘la morita no está muerta’.

Todo eso puede ocurrir de aquí a los días 2 y 3 de abril en los que el PP va a celebrar un Congreso extraordinario para entronizar a Feijóo por aclamación, tal y como él pretendía. Y allí en Sevilla, y bajo los auspicios del presidente andaluz, Juanma Moreno Bonilla -al que ahora le tiemblan las piernas por el pacto de PP y Vox en CyL- se va a proceder a la coronación de Feijóo, otro gallego que quiere gobernar en España como Franco, Fraga, Calvo Sotelo y Rajoy.

Y para eso y justificar su impúdico ascenso al poder del PP los medios del PP, hoy adictos a Feijóo y ayer cómplices de Ayuso, y el aparato tránsfuga del PP están organizando un ‘Auto de Fé’ inquisitorial contra Pablo Casado que sigue sin entender lo que están haciendo contra él y al que, como a Tomas Moro, quieren condenar en una farsa ‘judicial’ llena de traiciones y mentiras para cortarle la cabeza en púbkico por haber dicho la verdad.

Nada bueno puede salir de un Congreso del PP que nace de la mentira y la deslealtad, porque la vigente crisis del PP tiene su arranque en la traición de Ayuso a Casado y su final en la traición de Feijóo, que ahora pedirá ‘unidad’ sobre un reguero de sangre que reclama el refrán de ‘quien a hierro mata a hierro muere’.

¿Acaso no es cierto que Casado se opuso siempre al pacto con Abascal? Y si es así ¿por qué tenía que callar Casado ante el Partido Popular Europeo? Y ¿quién en el PP tiene hoy derecho y autoridad para decirle a Casado lo que puede decir y lo que no puede decir?

En el Gobierno de Pedro Sánchez y en el PSOE no dan crédito al proceso de autodestrucción del PP como la consecuencia de las ambiciones ciegas de Isabel Ayuso y Alberto Núñez Feijóo en un mes trepidante en el que también Pablo Casado y Teodoro García Egea cometieron errores.

Pero una situación lamentable de la que tienen culpa la traición de Ayuso (que pendiente está de la fiscalía) a Casado, su ataque a la sede de Génova 13 y su ‘vomitona’ en la Junta Directiva Nacional.

A lo que se sumó la rebelión del Grupo Parlamentario contra Casado y con Gamarra a la cabeza, y el luego el pretendido linchamiento de los barones del PP a Casado pidiendo su dimisión inmediata y exigiendo su salida del Congreso de los Diputados, en la noche de ‘cuchillos largos’ en Génova 13, lo que Feijóo consintió y solo paró porque necesitaba un marco estatutario y un Congreso extraordinario y a Casado de rehén, para culminar sus ascenso a la presidencia del PP y el liderazgo de la oposición.

Y ya veremos, tras su fallido estreno en los pactos con Vox en CyL, si Feijóo se atreve a regalar a Sánchez la renovación del CGPJ siguiendo su promesa de los ‘pactos de Estado’, o de sumisión con el PSOE. Porque en ese caso el flanco ‘ayusista’ y más conservador del PP saltará contra Feijóo como lo hicieron contra Casado cuando impuso distancias y rompió con Vox en pos de alcanzar en centro político que Cs y Sánchez acababan de abandonar.

Y el vacío seguirá porque Sánchez no está dispuesto a romper con UP aunque sus socios apoyen a Putin. Y porque el pacto con Vox en CyL dará alas a Abascal en las elecciones andaluzas (donde las encuestas le otorgan  0 escaños a Cs y 20 a Vox). Lo que dejará a Moreno Bonilla, y a Feijóo ante la disyuntiva de: pactar con Vox en el Sur o devolver al PSOE y a la izquierda el control del Gobierno andaluz.