Feijóo dice necesitar que el PP suba en Cataluña a costa del PSC, VOX y Cs para poder gobernar en 2024

Para ello el PP actuará con ‘empatía’ en Cataluña para atraer a los votantes del PSC y Cs a riesgo de que Vox lidere la derecha españolista catalana

Feijóo en el Cercle d'economia

EFEFeijóo en el Cercle d'economia

El líder del PP y de la Oposición Alberto Núñez Feijóo ha afirmado, en unas declaraciones a El País, que el PP necesita mejorar los resultados del PP en Cataluña (donde se disputan 48 escaños del Congreso de los Diputados) para poder gobernar en España, si confirma su actual tendencia de victoria en las encuestas frente a Pedro Sánchez en los comicios generales de 2023.

Para ello Feijóo debe optar entre una política de ‘empatía catalana’ de la que ahora presume y una actitud de dura denuncia de los desafíos del Gobierno de la Generalitat con la connivencia del PSC contra España en la aplicación de la Ley en Cataluña y en la defensa de la enseñanza en Castellano.

Si Feijóo insiste en lo que llama ‘la empatía catalana’ (o ‘moderación’ en el resto de España) podrá atraer votantes del PSC al PP. Pero correrá el riesgo de que sea Vox quien suba en votos y escaños en Cataluña para convertirse en la primera fuerza política españolista catalana en el centro derecha y ante el previsible hundimiento de Cs.

Aunque Feijóo confía en que el ‘voto útil’ que concitarán sus expectativas de victoria electoral frente a Sánchez y la nueva ‘empatía y moderación’ del PP servirán para atraer hacia el PP en Cataluña muchos votos españolistas del PSC. E incluso de los que aún le quedan a Cs, sin renunciar a recuperar los votos del PP que se fueron a Vox.

Los votantes del PSC están desmotivados por causa de la complicidad del PSC con el Gobierno soberanista de Pere Aragonés, en cuestiones como la enseñanza y el incumplimiento de la legalidad. E incluso por el acercamiento del PSC al minoritario PDECAT, en línea con la que tiempo atrás se llamaba la ‘socio convergencia’, o el antiguo pacto de CiU y PSC en los tiempos de Pujol en la Generalitat y de Maragall en la alcaldía de Barcelona.

Feijóo tiene razón en su análisis porque en las últimas elecciones generales del 10-N de 2019 de los 48 diputados catalanes al Congreso de Diputados el PP solo logró 2 escaños, con 287.714 votos. Frente a los 12 que obtuvo el PSC con 794.666 votos. Mientras Vox obtenía 2 escaños con 243.640 votos y Cs otros 2 escaños con 217.935 votos.

El PP de Feijóo que, en las elecciones de 2023 espera subir notablemente en votos y escaños en Andalucía, Madrid y Valencia y en otras autonomías, necesita llegar a 10 diputados en Cataluña, en recuerdo de los 12 escaños que el PP de Aznar obtuvo en esa Comunidad Autónoma en el año 2.000 con sus 768.318 votos. Lo que sería factible si Feijóo logra sumar en el PP catalán los votos de Cs, una parte de los del PSC y otra de los de Vox.

Sin embargo todo anuncia que de aquí a las elecciones generales de 2023 el Gobierno de la Generalitat de ERC va a incrementar sus desafíos a España y ello dificultaría la estrategia de la ‘empatía catalana’ de Feijóo y favorecerá las posiciones de Vox.

Al tiempo que se hace necesaria una clarificación en Cataluña y en el resto de España del presente y futuro de Cs donde sus dirigentes, empeñados sobre todo en salvar sus cargos (como ocurre con Arrimadas, Bal y Villacís), todavía están empeñados en una inútil refundación del partido, en vez de disolverse o de integrarse o fusionarse con el PP. Lo que en Cataluña sería fundamental para los planes de Feijóo.

Mientras que en el PSC crece la inquietud y la desazón por el entreguismo de Pedro Sánchez y de Salvador Illa al gobierno de Pere Aragonès por la necesidad que tiene Sánchez de los votos de ERC en el Congreso de los Diputados para poder concluir la legislatura y aprobar los PGE de 2023.

En todo caso la batalla política catalana para las elecciones generales de 2023 va a resultar importante y decisiva para permitir que el PP de Feijóo pueda llegar al Gobierno nacional en 2024. Aunque más decisiva será para entonces la marcha de la vigente crisis económica española, europea e internacional que de mantenerse o empeorar para Pedro Sánchez puede ser electoralmente hablando ‘mortal’.