Expectación ante la Ejecutiva del PSOE de este lunes con la asistencia de Sánchez y rumores de cambios

La nueva estrategia y la política de comunicación estarán en el debate. Una foto de Antonio Hernando con Sánchez en una entrevista dispara las especulaciones del nuevo papel del director de Gabinete de Presidencia, pero Ferraz asegura que no será ni en el partido ni en el Grupo, “otra cosa que sea en el Gobierno”.

EFEPedro Sánchez en la Ejecutiva Federal del PSOE

Este lunes, como suele ser habitual, se reúne la Ejecutiva Federal del PSOE con Pedro Sánchez al frente. Desde el fracaso electoral de las elecciones andaluzas sólo ha habido un encuentro y ésta reunión ha levantado cierta expectación ante los insistentes rumores de cambio en las portavocías del partido y de los grupos parlamentarios, que nadie confirma en Ferraz.

Pero a esto se ha unido la fotografía en El País del presidente del Gobierno con el director adjunto de Presidencia del Gobierno, Antonio Hernando, disparando todo tipo de especulaciones sobre su futuro político.

Las fuentes socialistas consultadas aseguran que Hernando no va a coger las riendas del partido y no puede tener ningún protagonismo en el Congreso porque no es diputado. “Otra cosa es que sea en el Gobierno”, dicen, siempre que Sánchez decidiera contar con él en una hipotética remodelación del Ejecutivo con la que también se ha especulado desde la derrota en Andalucía.

En este sentido, algunas fuentes apuntan que Hernando podría dar al Gobierno un perfil más político, que flojea desde la marcha de Carmen Calvo y José Luis Ábalos, aunque lo intente cubrir por todos los medios el ministro de la Presidencia, Félix Bolaños.

En cuanto a los cambios internos, tampoco hay nada claro. Las críticas que surgieron en la reunión tras las elecciones andaluzas sobre la política de comunicación pusieron en el ojo del huracán a los habituales portavoces del PSOE en el partido (Felipe Sicilia), en el Congreso (Héctor Gómez) y en Senado (Eva Granados), quienes apenas llevan un año al frente de sus puestos.

Aunque hay opiniones para todos los gustos, la más extendida es que a los tres se les achaca “poca pegada política” -según uno de los interlocutores consultados por Republica.com-, aferrarse demasiado al argumentario del partido y falta de contundencia en sus mensajes. Otras opiniones, sin embargo, creen que están cumpliendo su papel con dignidad y que el problema no está en cambiar las caras, sino en los mensajes que se quieren transmitir.

A todo ello se le une que estamos a las puertas del Debate del estado de la Nación que también ha alimentado esos rumores de cambio en el partido o en el Gobierno. Pero si eso ocurre, la estrategia política pasa exclusivamente por Pedro Sánchez. De hecho, algunos presidentes como Felipe González en 1991, decidieron hacer un cambio de Gobierno antes del Debate del estado de la Nación. Otros aprovecharon el mismo Debate para anunciarlo. Y hubo casos en que dichos cambios los hicieron después para no quemar al nuevo Gobierno en la misma sesión parlamentaria.

Aquí, los designios de Sánchez son inescrutables. E, incluso, hay quien advierte de que no se dé por hecho que habrá cambios en el Gobierno, al menos, de forma tan inmediata.

Cambio de estrategia 

Lo que sí se apunta a que desde las elecciones andaluzas se quiere dar un giro a la estrategia política y comunicativa. Los mensajes se han empezado a dirigir directamente a las “clases medias y trabajadoras”, Sánchez y a Yolanda Díaz cada vez ponen más en valor que haya una coalición progresista y de izquierda en el Gobierno; y se quieren multiplicar los actos políticos en la calle y también la presencia del presidente del Gobierno y líder del PSOE, Pedro Sánchez.

En el Gobierno está instalado el dilema de que si las cosas se están haciendo razonablemente bien por qué eso no es percibido por los ciudadanos. Y, de momento, no saben cómo salir de este bucle y darle la vuelta a la situación.

Con el fracaso andaluz, con todas las encuestas en contra y cada vez con peores resultados, en el Gobierno y en el PSOE se agarran a la palabra “remontada”, a que queda mucho tiempo todavía para las elecciones generales y que las medidas del Gobierno tienen que empezar a calar en la ciudadanía.

Lo que más asusta es el coste que habitualmente tiene para un Gobierno la inflación y más para un Gobierno de izquierda. Es el gran caballo de batalla y se confía en que se vaya encauzando con el tiempo. Un miembro del Ejecutivo dice que sí superaron la pandemia, el volcán de la Palma o están afrontando la guerra de Ucrania, podrán también con la inflación. De momento, la moral sigue alta.

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