Ajustado apoyo del PSOE a Sánchez y frialdad con Rivera ante el fracaso de la investidura

Desde el PSOE se habla de hacer una nueva oferta a Podemos y Rivera dice que si hay otro candidato del Rey estudiará otro pacto

Ajustado apoyo del PSOE a Sánchez y frialdad con Rivera ante el fracaso de la investidura

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No pueden cantar victoria en Ferraz por el ajustado apoyo, del 39% de las bases del PSOE, que recibió el pacto de gobierno y de investidura que Pedro Sánchez y Albert Rivera firmaron a primeros de la semana que ahora termina. Porque se abstuvo el 49% de la militancia (94.000 de los 190.000 afiliados), y de los 95.000 votantes 66.000 lo hicieron a favor y 29.000 en contra, lo que no es para tirar cohetes, aunque sabido es que dirán que todo fue un éxito porque el 79% de los que votaron lo hicieron a favor. Allá ellos pero las abstenciones y los votos negativos en algo tan importante como un pacto de gobierno si tienen su valor.

Máxime cuando no ha pasado una semana desde la firma del pacto de gobierno e investidura de Sánchez con Rivera y empiezan a aparecer algunos problemas entre ambos partidos por causa de algo previsible como es que dicho pacto no sirve para nada y conduce a un fracaso de la investidura, que compromete los liderazgos de Sánchez y Rivera.

Lo que ha provocado que en las últimas horas ambos empiecen a distanciarse. El PSOE diciendo que prepara una oferta a Podemos –a los que ha atacado duramente Susana Díaz-, y Rivera afirmando que si el Rey nombra otro candidato a la investidura (imagina que a Rajoy) Ciudadanos buscará fórmulas de acuerdo con el nuevo nominado.

Estos hechos, en víspera del debate de investidura, hacen las delicias del PP y Podemos que tendrán la oportunidad de hablar de fracaso del pacto y de investidura de Sánchez si las cosas siguen tal y como están al día de hoy.

Lo que desmiente y deja en evidencia las palabras de Sánchez en el acto de la firma del pacto con C’s cuando declaró: ‘los que afirman que el pacto no suma, no han entendido nada’. Pues más bien al contrario de lo que decía Sánchez el pacto solo suma 130 diputados (o uno mas si lo apoya CC) y le faltan 45 escaños para la investidura lo que deja a Sánchez mal y a Rivera como el escudero fiel de un líder fracasado.

Algo que todo el mundo sabía menos ellos que con tanta pomposidad anunciaron un pacto ‘histórico de segunda transición’ que quedará en nada, si Rajoy e Iglesias mantienen su prometido ‘no’ a Sánchez. Lo que ya está poniendo de los nervios a la cúpula del PSOE desde donde se ha anunciado que harán una nueva oferta a Podemos en próximos días, lo que pone los pelos de punta a Rivera porque quedaría en entredicho o en un espantoso ridículo si Sánchez cambia sobre la marcha de aliado.

Algo que por otra parte no va a ser fácil porque la presidenta andaluza Susana Díaz ha declarado que lo que ‘Sánchez necesita un gobierno fuerte y sólido’, tras calificar a los de Podemos como ‘trileros’. Y ¿cómo se hace un gobierno fuerte y sólido presidido por Sánchez sin Rajoy al que Luena también llamó ‘trilero’, y sin los ‘trileros de Podemos?

La conclusión que se obtiene de este espectáculo de fin de semana es que Sánchez y Rivera se han metido ellos solos en un callejón que no tiene salida y del que no saben como salir. Al tiempo que se temen un debate de investidura a la defensiva donde puede que Pablo Iglesias sea la estrella –Rajoy tendrá que apechugar con la corrupción del PP- porque PSOE y C’s tendrán que explicar cosas tan importantes como el porqué de un pacto y una investidura sin apoyos suficientes.

Sánchez deberá explicar también porque pidió al Rey que lo nominara candidato cuando no tenia apoyos para salir investido presidente del Gobierno en el Congreso de Diputados. Y Rivera deberá explicar a los suyos y a la opinión pública el porqué se ha convertido en escudero de Sánchez y del PSOE sin tener la menor garantía de éxito con ese pacto, en el que C’s ha comprometido parte de su programa, como la renuncia al contrato laboral único una propuesta estrella de su programa.

Que Sánchez buscara el pacto con Ciudadanos se entiende porque de lo contrario su investidura se habría quedado en 90 escaños y ello habría sido motivo de escarnio en el Parlamento y la opinión pública. Pero no se entiende que Rivera haya comprometido los votos a favor de C’s, y que incluso declarara su disposición a entrar en el gobierno de Sánchez (imitando a Iglesias en sus pretensiones), cuando Sánchez no tenia mas de 130 escaños disponibles y no puede formar gobierno.

Y ahora ahí están los dos encerrados en su propia trampa y pendientes del discurso parlamentario en el que harán alarde de su esfuerzo para la gobernabilidad de España, de su centrismo constitucional y algunas cosas mas. Pero esa bonita literatura no sirve para nada si no superan el listón de 175 escaños o no logran la abstención del PP o Podemos.

Y buena prueba de que eso es así son los movimientos de desmarque de Sánchez y Rivera, uno hacia Podemos y otro hacia el PP, a la vista de los que puede pasar en la segunda votación del 4 de marzo que será la hora de la verdad.