El vuelco en Andalucía confirma la buena gestión de Moreno y el imparable rechazo a Sánchez

El PP de Alberto Núñez Feijóo, cae preso de la euforia andaluza, mejora sus expectativas de victoria nacional y cuenta el deterioro del PSOE, el frenazo de Vox y la desaparición de Cs.

moreno

El vuelco en Andalucía confirma la buena gestión de Moreno Bonilla y el imparable rechazo a SánchezEl hundimiento del PSOE en Andalucía y la clara mayoría absoluta del PP de Juanma Moreno son, además del acierto en la gestión y la moderación de  Moreno, fiel reflejo y la confirmación del rechazo y creciente hartazgo de los españoles del liderazgo de Pedro Sánchez. Un pésimo gestor público en la pandemia y la crisis económica, y un mentiroso compulsivo que ha dañado la democracia, las instituciones, la unidad de España, la lengua castellana y la convivencia entre los ciudadanos de este país.

Y buena prueba de ello es que el gran vuelco y la derrota del sanchismo, de semejante y de tan brusca manera, se haya producido en la Comunidad de Andalucía que es el ‘cuartel de invierno’ y la cuna del nacimiento y de la refundación del PSOE de la Transición.

El Santa Santorum de la Socialdemocracia que fundaron y lideraron Felipe González, Alfonso Guerra y Alfredo Pérez Rubalcaba. La que Pedro Sánchez destrozó para pactar su presidencia ‘personal y autocrática’ sentando en el Gobierno de España a ministros anti europeos, anti OTAN y anti sistema, y contando con los apoyos parlamentarios de partidos separatistas, golpistas y pro ETA como PNV, ERC y Bildu.

Y todo esto lo saben y lo sufren muchos españoles y de entre ellos también los andaluces que han dicho ¡basta! y un no contundente al sanchismo, y al destructivo liderazgo de Pedro Sánchez. Al que no le quedó más argumento electoral que el pasear en Andalucía, como si los andaluces fueran idiotas y cobardes, el fantasma de Vox que también se estrelló en las urnas del 19-J.

Esta es la realidad política que el pasado domingo hemos visto en el vuelco electoral y anti Sánchez en las elecciones de Andalucía, de las que ahora se van a desprender consecuencias políticas importantes que se irán perfilando en los próximos meses.

Y donde muchos de los actores del llamado, por Alfredo Pérez Rubalcaba, Gobierno Frankenstein, ya están entrando en el síndrome del ‘sálvese quien pueda’, convencidos de que Sánchez está en su recta final, les contamina y pone en riesgo, por ejemplo, en Unidas Podemos su supervivencia política como lo acaban de advertir en Andalucía.

Aunque en la crisis interna de UP tiene la responsabilidad absoluta Pablo Iglesias. El que sigue intrigando desde fuera de UP que se acaba de estrellar también en Andalucía en compañía de IU, Verdes y MP, y en cuya campaña y costosa articulación de la coalición ‘Por Andalucía’ participó Yolanda Díaz.

La que el 19-J en vez de ‘sumar’, como ella pregona, ‘restó’ (de 17 escaños se quedaron en 5). Por lo que ya veremos si la vicepresidenta del Gobierno da un paso al frente, o no, para la formación de una plataforma electoral de nacional de la izquierda radical y regional donde Díaz tiene problemas con Oltra, Colau y García, como imputadas las primeras y la tercera investigada.

Euforia en el PP

En la sede central del PP de Génova 13 se ha instalado la euforia por causa de la impresionante victoria y mayoría absoluta de Juanma Moreno (con sus 58 escaños frente a 30 del PSOE, 14 de Vox y 0 de Cs) en las elecciones del 19-J. Una euforia que les hace decir sin la obligada prudencia ni mesura que han alcanzado ‘tres pájaros de un tiro’: Sánchez, Abascal y Arrimadas (la que debería dimitir y desaparecer).

Pero en el PP deben saber que Sánchez aún está en el poder -y que eso en España es mucho poder- y le quedan 18 meses de legislatura por delante. Y ese es demasiado tiempo en el que pueden pasar muchas cosas en España y en Europa, y en el que todo el mundo deberá desde ahora medir el uso de sus esfuerzos para no llegar exhaustos a la recta final electoral de noviembre de 2023.

Aunque a mitad del recorrido tendremos elecciones municipales y también autonómicas en 13 Comunidades donde Sánchez y Feijóo se someterán a unas decisivas pruebas de fuego que se convertirán en la gran antesala de las elecciones generales de finales de 2023.

Sánchez tiene el poder, las cuentas del Estado, los fondos UE, sus medios de comunicación y el BOE, un enorme poder sin apenas controles pero está bastante solo y sin un número dos ni en el Gobierno ni en el PSOE. Pero el presidente sabe que los ciudadanos -que podrían  forzar una protesta social en la calle por la inflación- están hartos de él. Como en Andalucía lo acaban de demostrar. Pero de aquí a ese vuelco nacional, salvo que se produzca un inesperado adelanto electoral, quedan 18 largos meses que todos habrán de aguantar y superar.

Sobre el autor de esta publicación

Luis Villajos

Luis Villajos (Madrid, 1982) es subdirector de Republica.com. Lleva más de una década, casi desde su fundación, trabajando en este diario. Su paso por diferentes puestos hasta el actual le confieren una amplia visión del funcionamiento de la redacción. Está especializado en información política, aunque también le interesan la actualidad internacional y los temas de denuncia social.